Frente al próximo aniversario del 25 de mayo de 1810. La recordación del período histórico 1810-1815 que el año pasado se realizó en nuestro país nos ha ayudado a repasar con espíritu de serena retrospectiva todo lo acaecido en aquel entonces.
Frente al próximo aniversario del 25 de mayo de 1810. La recordación del período histórico 1810-1815 que el año pasado se realizó en nuestro país nos ha ayudado a repasar con espíritu de serena retrospectiva todo lo acaecido en aquel entonces.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMuchos han sido los trabajos de investigación de brillantes historiadores e intelectuales que han hecho nuevos aportes para la comprensión de ese tiempo tan trascendente.
El humilde aporte de quien suscribe, sintetizado en el libro “El Legado: Antonio Jesús de la Fuente y Maldonado en la Revolución Oriental”, relata la vida del alcalde de Maldonado en 1810, que lideró y plasmó en Maldonado el único inmediato y sostenido apoyo de una ciudad de la entonces Banda Oriental a la Revolución de Mayo, que se había gestado en la capital del Virreinato del Río de la Plata.
Este trabajo me permitió trasladarme a aquellos tiempos sin ataduras, para intentar desentrañar la verdad de los hechos sin desvíos asociados a acontecimientos posteriores.
He aquí algunas observaciones resultantes que creo propicio difundir:
1 - Da cierta pena la escasa información existente sobre nuestro pasado colonial de casi tres siglos, desde que Solís llega a nuestro territorio en 1516.
2 - Hablamos demasiado de la leyenda charrúa a costa de soslayar, como consecuencia, el protagonismo de los indios guaraníes cristianizados en nuestra historia.
3 - Somos omisos en el reconocimiento oriental de la importancia de la Revolución de Mayo de 1810 que dio lugar a la Primera Junta y poco después a la Junta Grande, ante la cual se presentó a ofrecer sus servicios nuestro héroe nacional, José Artigas, en febrero de 1811.
4 - Somos injustos por la escasa exaltación actual en nuestro país de ese movimiento revolucionario como vehículo genuino para el surgimiento y consolidación de Artigas como caudillo patrio.
Pienso que la mejor forma de honrar a Artigas es reconocerlo como realmente fue y, si bien muy distinto por su condición de republicano y federalista a otros hombres de Mayo, no dejó de ser nunca sin embargo un hombre de la Revolución de Mayo.
Todo el resto, que bien rescata nuestra historiografía tradicional para marcar sus diferencias con la dirigencia porteña, es archiconocido y humanamente predecible, teniendo en cuenta la fuerte personalidad de nuestro prócer.
No obstante lo señalado, con el obvio objetivo de perfilar a los orientales frente a porteños y occidentales, el partido de Artigas en el momento decisivo de su proyección como futuro conductor y protector, fue el partido de Mayo.
No es nuevo bajo el sol lo que pasó después y mucho ilustra al respecto la conocida anécdota de Churchill: un joven diputado debutaba en los Comunes y le dijo a sir Winston, señalando a los bancos de los laboristas: “Que alegría estar a su lado y frente al enemigo”.
“No se confunda, joven —replicó Churchill—, los que tiene usted enfrente son sus adversarios. Los enemigos los tiene usted aquí detrás, en su propio partido.
Reynaldo J. de la Fuente
CI 1.097.527-3