La opinión del Fondo Monetario Internacional (FMI) es que el gasto público está presionando sobre la inflación, y así lo señaló en los últimos meses en documentos técnicos y se lo transmitió a las autoridades uruguayas.
La opinión del Fondo Monetario Internacional (FMI) es que el gasto público está presionando sobre la inflación, y así lo señaló en los últimos meses en documentos técnicos y se lo transmitió a las autoridades uruguayas.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáOya Celasun, la funcionaria del organismo a cargo del monitoreo de Uruguay, reiteró esa visión en un artículo publicado el jueves 13 en un blog institucional y fue un paso más allá al sugerir cómo atacar el asunto: una especie de ajuste fiscal.
La economista afirma que llevar la inflación al rango fijado como meta por el gobierno —de 3% a 7% en los 12 meses al cierre de 2014— “sigue siendo la principal prioridad de políticas en Uruguay. El hecho de que la inflación supere esa banda oficial le resta margen de acción a la política monetaria frente a shocks adversos”.
“El endurecimiento de la política fiscal puede dar respaldo a una política monetaria que busca contener la inflación”, sostiene.
Recuerda que un análisis reciente del FMI concluyó que las “condiciones fiscales más expansivas están asociadas a un alza de la inflación en Uruguay. Esto no significa que una política fiscal más restrictiva deba cargar con toda la responsabilidad de reducir la inflación. Pero al ayudar a enfriar el exceso de la demanda, una orientación fiscal más restrictiva puede facilitar a la política monetaria la tarea de aliviar las presiones inflacionarias”.
“¿Cómo se puede lograr este endurecimiento de la política fiscal? En vista del rápido aumento del gasto en los últimos años, enfriar su ritmo de crecimiento sería la mejor opción, de una manera que conserve el gasto que protege a los pobres y el canalizado hacia inversiones clave. Otra opción sería recaudar nuevos ingresos, manteniendo las distorsiones al mínimo”, sostiene Celasun.
Los aumentos de tributos y recortes de gastos son la fórmula clásica de lo que se conoce como un ajuste fiscal, como los que se aplicaron en Uruguay a comienzos de la década de 1990 y de los 2000.
En 2013 los egresos primarios del sector público no financiero se incrementaron y llegaron a representar 30,3% del Producto Bruto Interno, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas. Esa proporción era de 28,7% en 2012.
Según la funcionaria, que encabezó la última misión del FMI para el monitoreo anual de la economía local, “un endurecimiento de la política fiscal también puede ayudar a mantener la trayectoria descendente de la deuda pública neta de Uruguay, cimentando el logro importante de la política macroeconómica de los últimos años. Aun si el sector público uruguayo tiene acceso a un nivel muy holgado de liquidez y está bien preparado para afrontar shocks adversos a corto plazo, dada la incertidumbre de los tiempos venideros sería prudente proponerse una reducción más profunda de la carga de la deuda pública neta a mediano plazo”.
“El reciente endurecimiento de la política monetaria —evidenciado por un aumento significativo de las tasas de interés— debería contribuir a contener la inflación”, escribió. También señaló que “reducir la indexación retrospectiva de los sueldos es algo crítico para lograr la desinflación a un costo razonable”.
Con una mirada más general, Celasun afirma que “las perspectivas de la economía uruguaya son sólidas, pero no están exentas de riesgo”.
El aumento de la actividad esperado por el Fondo es de 3% a 3,5% este año y el próximo. Uruguay “está sintiendo los efectos de la caída del crecimiento” de las economías vecinas. Y agrega: “La disminución del crecimiento y una nueva depreciación de la moneda en Argentina asestarían un golpe al crecimiento” .