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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCreo que si decimos que Uruguay es un país donde se practica la democracia, y los partidos políticos, como tales, nunca han renegado de ello, estaremos afirmando algo que la gran mayoría de la población dirá que es correcto.
Sí es evidente que dentro del Frente Amplio hay fracciones que no creen en la democracia y lo han manifestado abiertamente. El partido sabrá cómo controlar las fracciones y cómo hará para que respeten las normas a las cuales adhirieron.
Cuando es el partido el que se aparta de las normas creo que es un derecho de la población obligarlos a que definan claramente su posición.
Es evidente que no obstante haber manifestado lo contrario y de haberse valido del sistema democrático para llegar al poder, hay una mayoría en el Frente Amplio que no cree en el sistema de gobierno democrático que se aplica en Uruguay. Derogar leyes ratificadas por plebiscitos, darle retroactividad a leyes que la Constitución lo prohíbe, insistir en presentar y aprobar, una y otra vez leyes, a sabiendas de que tienen artículos inconstitucionales, es una prueba fehaciente del total desapego que ha mostrado el partido a la Constitución.
Es bueno que todos seamos conscientes de ello, pero es bueno también que recordemos que agrupaciones del Frente que se dicen democráticas, que se han opuesto en general a las leyes que sabían inconstitucionales, a la hora de votar se olvidaron de todo eso y levantaron la mano, por obediencia partidaria. Eso se puede aceptar cuando no estamos hablando de un hecho ilegal, porque una ley inconstitucional es una ley ilegal, ¿o hay dudas de ello? Por eso la SCJ las declara como tales y el Poder Ejecutivo tiene que acatar la decisión. De no hacerse sería el reconocimiento explícito que estaríamos en un Estado de facto.
Es muy fácil estar en contra y después votar o pedir licencia para que mi suplente, que ya sé que va a votar algo contra mi voluntad, lo haga.
Groucho Marx definía muy bien situaciones como estas: “Yo tengo mis principios, pero si no les gustan, tengo otros”.
Las sociedades evolucionan y algún día los sistemas de gobierno también cambiarán y nosotros como país pequeño, en todo sentido, creo que sería conveniente que acompañáramos cambios probados en lugar de querer ser innovadores y menos querer copiar sistemas a los que no les está yendo nada bien.
Van ocho años con buenos resultados económicos, evitando aplicar muchas de las promesas de la primera campaña electoral mientras que la educación y la seguridad no hacen más que deteriorarse.
El Congreso del Frente Amplio no deja de volver sobre el tema reforma constitucional. Ya sabemos lo que eso significa: poder, reelección, partido único (si da el cuero) y gobierno vitalicio. Si alguien tiene alguna duda no tiene más que mirar otros ejemplos “exitosos” de América Latina.
Sería bueno que se dedicaran a reformas en serio en educación, desde primaria a educación superior, basadas en experiencias exitosas en el mundo, que es la base para el desarrollo del país y dejaran de lado seguir tratando de incursionar en aventuras que la historia muestra que, después de un largo período de sufrimiento, siempre han terminado muy mal.
Wilmer Gueçaimburu
CI 653.601-5