“Hola, gente linda. ¿Cómo están? Yo soy Zesu y hoy les traigo la reseña del libro Di Hola, de Germán Garmendia”. Así comienza un video de ocho minutos que fue subido a YouTube el 16 de diciembre. Fue visto 114 veces y tiene 22 “me gusta”.
“Hola, gente linda. ¿Cómo están? Yo soy Zesu y hoy les traigo la reseña del libro Di Hola, de Germán Garmendia”. Así comienza un video de ocho minutos que fue subido a YouTube el 16 de diciembre. Fue visto 114 veces y tiene 22 “me gusta”.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa reseña literaria es la publicación más reciente en el canal de YouTube de Zesu, o Jessica Peón, una joven uruguaya de 26 años estudiante de Ingeniería de Sistemas. No es un video aislado: desde 2016 Zesu sube a la web reseñas, entrevistas literarias, comparaciones entre libros y sus versiones cinematográficas, rankings de mejores libros, entre otros contenidos.
Zesu es una booktuber.
Los booktubers son una clase de influencers, y usan las redes para promocionar libros, reseñarlos y hacer críticas online de sus lecturas más recientes. El fenómeno de los influencers comenzó a crecer con la expansión de las redes sociales, donde algunas personas consiguen gran notoriedad con sus publicaciones. Esa notoriedad se traduce en seguidores, los que a su vez suelen traducirse en dinero, ya sea de marcas que pagan a los influencers para que los mencionen o de las propias redes sociales que quieren que se mantengan activos.
En Uruguay hay una comunidad de booktubers, bloggers y bookagramers (personas que utilizan Instagram para promocionar libros) conocida como el grupo BBB. No apuestan principalmente al rédito económico, sino que buscan conocer jóvenes que, como ellos, gustan de leer y así pueden intercambiar opiniones y sugerencias.
La iniciativa, que existe en varias partes del mundo, interesó al Ministerio de Educación y Cultura (MEC). En el marco de su programa de promoción de la lectura, decidió incorporar a varias jóvenes booktubers para acercarse a un mercado “difícil” y “lleno de mitos”: los adolescentes.
Zesu es una de las siete jóvenes que hoy trabajan en el Plan Nacional de Lectura (PNL) del MEC, dijo a Búsqueda su coordinadora, Pilar Barreiro.
“Comenzaron colaborando con el programa y a partir de este año resolvimos pagarles con horas docentes por actividades puntuales, ya que la labor que desempeñan es muy importante a la hora de promover la lectura entre el público más joven”, explicó.
Para el 2019, explicó Barreiro, el grupo de booktubers visitará varios liceos para promover la lectura, hablar con los adolescentes y “derribar mitos” como que los jóvenes no leen o que hay “solo una forma de leer” un libro.
Algunas jóvenes ya visitaron liceos, pero fueron convocadas por los propios centros educativos. Ahora habrá un cronograma de visitas organizado por el MEC, y seguirán participando en ferias del libro, dijo la coordinadora.
El contacto entre las booktubers y el Estado comenzó en 2016. “Percibimos la oportunidad al ver que México y España tienen booktubers con muchísimos seguidores”, dijo Barreiro. Ese año se diseñó el primer concurso de booktubers de Uruguay, en el que resultó ganadora Luciana López con su canal Universo Lula en YouTube.
El interés y la convocatoria “fueron aumentando” y ya para el 2017 se hizo el segundo concurso, donde triunfó Romina Bentancort y Jessica Peón salió segunda. De estos concursos y de otras actividades el MEC seleccionó a su actual plantel de seis booktubers y una blogger.
El grupo asistió a varias ferias del libro, entre ellas la de Buenos Aires este año, en la que Montevideo era la ciudad invitada. Para Barreiro, la importancia de este proyecto radica en dos aspectos clave para el PNL: “Ayudan a promocionar y difundir la lectura y también fomenta el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación”.
Pero además, prosiguió la coordinadora, “es importante lo de los booktubers porque no es un adulto recomendando libros a jóvenes, que está sujeto a una subjetividad por más que tenga una cabeza lo más abierta posible. Son los propios jóvenes que son los dinamizadores de estrategias de lecturas”.
“La idea es promover la lectura, transmitir el entusiasmo por leer y que incluso abran sus propios canales de YouTube”, sostuvo Barreiro. Ya existen grupos de booktubers creados en liceos, como por ejemplo en el Liceo de Santa Clara, en Treinta y Tres.
A su juicio, es una “apreciación apresurada” decir que los jóvenes no leen. “Han cambiado los formatos, pero hay disposición a la lectura en la juventud. Cuando vamos al Cerro o al Marconi y nos plantamos con una mesa con libros vemos avidez por la lectura. Las circunstancias de algunas personas determinan que el libro no esté en un lugar de privilegio, es más una cuestión de acceso”, sostuvo.
Sarah Caurant tiene 21 años y su libro preferido es El Principito. En YouTube su canal es SarahCB y tiene 328 seguidores. Estudia Ciencias Económicas y empezó a subir reseñas inspirada por booktubers de otros países. “Tengo pocos conocidos que leen, entonces utilizo las comunidades virtuales para compartir con gente”, dijo a Búsqueda. Sus reseñas tratan en general sobre literatura juvenil. Ya fue invitada a dar charlas en seis liceos.
A Zesu, la booktuber del grupo con más seguidores (1.595), su canal también le permitió contactar con gente que comparte su pasión por los libros y las películas inspiradas en ellos. También visitó centros educativos y entiende que es un “desafío muy interesante” poder transmitirles a los más jóvenes la pasión por la lectura.
Melanie Sanz tiene 19, y su obra preferida es El Ruiseñor. Empezó con su canal en 2016 y tiene 1.228 seguidores. No era una lectora “desde la cuna”, como algunas de sus compañeras booktubers: “De chica no leía nada, en mi casa no había libros, fue una prima la que me motivó a leer cuando tenía 13 y de ahí me copé y terminé contagiando a mi hermano, que no era lector”.
En algunos casos la influencia de la lectura “llegó sola”, como le pasó a Lucía Zubillaga, Byimpactada en YouTube. Tiene 24 años, trabaja en el rubro hotelero y proviene de una familia “muy pobre” donde no había plata para libros.
“Tengo el recuerdo vívido de estar en tercero de escuela y que todas las semanas había un cajón de verduras lleno de libros. Ahí empecé. Cuando terminé el cajón empecé a pedir a mi familia, que de a poco me fue comprando”, contó.
Todas coinciden en que las tecnologías son la forma de hablarles a las “nuevas generaciones”.
En el grupo también hay una blogger: Sofía Aguerre, de 25 años, licenciada en Corrección de Estilo y estudiante de traductorado. Para ella, se nota el cambio tras algunos años de trabajo en el MEC: “Al principio las charlas eran sobre qué era ser booktuber; ahora ya podemos hablar de temas más puntuales, como los mitos sobre lecturas”, dijo a Búsqueda. La elegancia del erizo es su libro preferido.
Detrás de cada video hay preparación, estudio, producción y posproducción. Algunas, como Sarah, prefieren grabar “todo de corrido” y editar después. Otras, como Melanie, preparan un guion.
Las booktubers manejan programas de edición como Photoshop o Sony Vegas Pro.
Todas coinciden en que es “un mito” que los jóvenes no leen y entienden que muchas veces hay “prejuicios” de parte de los adultos. “No solo con la idea de que los jóvenes no leen, sino que lo que leen además es intrascendente”, dijo Sarah.
Detrás de cada video hay preparación, estudio, producción y posproducción. Las booktubers manejan programas de edición como Photoshop o Sony Vegas Pro.
Sin embargo, admiten que el público lector “es reducido” y que muchos “no lo decían por vergüenza”.
“La literatura juvenil está en auge. Hay prejuicios desde la gente mayor de que los jóvenes no leen y no es así. Cuando éramos adolescentes era más vergonzoso decir que uno se pasaba el fin de semana leyendo, pero ahora creo que se va perdiendo esa timidez gracias a las redes sociales, donde uno puede encontrar grupos de referencia”, opinó Aguerre.
Todas esperan ansiosas el año entrante para iniciar las visitas a liceos y continuar participando en ferias del libro. Creen que su presencia podrá ayudar a que más jóvenes lean y otros tantos creen canales de YouTube como ellas.