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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Poder Legislativo más grande de América del Sur. Como es de conocimiento de los ciudadanos, Uruguay es un país con aproximadamente 3.334.052 habitantes, con una superficie de 176.215 kilómetros cuadrados, cuya carretera más larga tiene poco más de 600 kilómetros y, en consecuencia, se puede ir y volver de una punta a otra de nuestro país en un día, sin inclemencias climáticas de magnitud, con una economía estable, es decir, un país pequeño y sin sobresaltos.
Nuestro Poder Legislativo se compone de 30 senadores y 99 diputados, sumado a los cargos electivos de intendentes departamentales —con sus varios directores de confianza en cada intendencia—, decenas de ediles por cada departamento, los alcaldes y concejales. ¿No será que tenemos un aparato político sobredimensionado para un país tan chico, con tan pocos habitantes y sin sobresaltos? Para poder responder esta pregunta realicé una comparación entre la dimensión de nuestro Parlamento con los parlamentos de otros países de América del Sur y ¡vaya la sorpresa!
En Uruguay tenemos un diputado por cada 33.677 habitantes y un senador por cada 111.135 habitantes. Por su parte, a vía de ejemplo, Chile tiene un diputado por cada 138.622 habitantes y un senador por cada 437.753 habitantes, Argentina tiene un diputado por cada 156.098 habitantes y un senador por cada 557.182 habitantes, Colombia un diputado por cada 258.365 habitantes y un senador por cada 420.476 habitantes y Brasil un diputado por cada 391.877 habitantes y un senador por cada 2.481.885 habitantes. Si tomamos en cuenta el total de legisladores (senadores más diputados) en Uruguay hay un legislador por cada 25.845 habitantes, cuando en Chile hay un legislador por cada 105.282 habitantes, en Argentina uno cada 121.936 habitantes, en Colombia uno cada 160.032 habitantes y en Brasil uno cada 338.439 habitantes.
Como puede observarse, en Uruguay tenemos cuatro veces más legisladores por habitante que Chile, casi cinco veces más legisladores por habitante que Argentina, seis veces más legisladores por habitante que Colombia y trece veces más legisladores por habitante que Brasil. Uruguay ocupa, con creces y por varios cuerpos, el lugar número uno en cantidad de legisladores por habitante en América del Sur.
Veamos ahora la cantidad de legisladores por kilómetro cuadrado. En Uruguay tenemos un diputado por cada 1.780 kilómetros cuadrados y un senador por cada 5.874 kilómetros cuadrados. Por su parte, a vía de ejemplo, Paraguay tiene un diputado por cada 5.084 kilómetros cuadrados y un senador por cada 9.039 kilómetros cuadrados, Colombia tiene un diputado por cada 6.861 kilómetros cuadrados y un senador por cada 11.166 kilómetros cuadrados, Chile un diputado por cada 6.301 kilómetros cuadrados y un senador por cada 19.897 kilómetros cuadrados, Argentina un diputado por cada 10.819 kilómetros cuadrados y un senador por cada 38.617 kilómetros cuadrados y Brasil un diputado por cada 16.600 kilómetros cuadrados y un senador por cada 105.133 kilómetros cuadrados. Si tomamos en cuenta el total de legisladores (senadores más diputados) en Uruguay hay un legislador por cada 1.366 kilómetros cuadrados, cuando en Paraguay hay un legislador por cada 3.254 kilómetros cuadrados, en Colombia uno cada 4.250 kilómetros cuadrados, en Chile uno cada 4.785 kilómetros cuadrados, en Argentina uno dada 8.451 kilómetros cuadrados y en Brasil uno cada 14.336.
Comparando, en Uruguay hay dos veces y media más legisladores por kilómetro cuadrado que Paraguay, tres veces más que Colombia, tres veces y media más que Chile, seis veces más que Argentina y diez veces y media más que Brasil. Nuevamente, Uruguay ocupa, con creces y por varios cuerpos, el lugar número uno en cantidad de legisladores por kilómetro cuadrado en América Latina.
Entiendo, así como seguramente lo deben entender muchos ciudadanos de este país, que nuestro clase política debería analizar su sobredimensionamiento, ya que al final somos todos los Uruguayos y sin distinción de clase social que, al pagar los impuestos, asumimos este costo de sobredimensionamiento. Ni que hablar de los cargos de confianza y pases en comisión, los que también están sobredimensionados y lo que dejaremos para otra ocasión.
Omar Gabito