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    El abuso sexual a menores

    Sr. Director:

    ¡¡¡Qué fenómenos!!! (fenómenos: nombre de grupo de WhatsApp de choferes de Cutcsa que abusan sexualmente de adolescentes).

    Para intentar comprender la complejidad de los comportamientos humanos sobre situaciones que nos interpelan y que muchas veces nos sublevan es necesario echar un vistazo sobre algunas aristas que nos puedan mostrar ciertas raíces culturales e históricas sobre el abuso sexual.

    Los actuales paradigmas de las ciencias sociales indican que somos sujetos biopsicoambientales. Entendiendo que lo ambiental conforma un paraguas bajo el cual se encuentran aspectos sociales, culturales, contextuales y familiares que inciden en la construcción de nuestra subjetividad. En este sentido la familia es señalada como espacio privilegiado de conexión de lo individual con el contexto comunitario y social; es la forjadora educativa de valores, y de múltiples sentidos en base a los cuales se transmiten los significantes y significados de la complejidad de la realidad.

    Hecha esta breve introducción quisiera detenerme en lo que se denomina género: es una construcción social, cultural e histórica que asigna ciertas características y roles a grupos de individuos con referencia a su sexo.

    La perspectiva de género: es una estrategia para hacer de los intereses y las experiencias de las mujeres y los hombres una dimensión integral del diseño, implementación, monitoreo y evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas política, económica y social, de modo que mujeres y hombres se beneficien.

    Incorporar una mirada de perspectiva de género significa reconocer que las mujeres y los hombres son diferentes y sobre todo que tienen derecho a la igualdad de oportunidades en el medio en el que viven.

    Así mismo, la equidad de género implica la aspiración actual de hombres y mujeres plasmados en el Derecho Internacional de construir una cultura basada en la igualdad de oportunidades y derechos para todos y todas, sin ningún tipo de discriminación.

    El concepto de equidad introduce otra perspectiva al integrar las diferencias entre las personas y los grupos para alcanzar la igualdad “real”. Por eso las políticas basadas en la equidad buscan la justicia atendiendo a puntos de partida diferentes, a los recursos con que cuenta cada grupo, a sus valores e identidades.

    Sin la igualdad no es posible respetar los derechos de las mujeres y menos aún generar los vínculos fraternos con quienes convivimos diariamente. Obviamente, sin el respeto de sus derechos civiles, políticos y económicos no es posible alcanzar y gozar de la libertad como ciudadanos/as. Es decir que la libertad tiene que ser ejercida por todos los habitantes de nuestra nación sin ningún tipo de distinción que menoscabe su integridad como persona humana.

    Desde épocas muy remotas (anterior a la era cristiana) el papel que le ha tocado jugar a la mujer, salvo honrosas excepciones, en cada una de las culturas ha sido subestimado, desvalorizado y discriminado.

    La obediencia de la mujer hacia el hombre ha sido alabada como una cualidad positiva o una virtud fundamental a lo largo de la historia de la humanidad. Veamos algunos ejemplos:

    El cuarto capítulo del Corán (o sura) se llama “Mujeres” (An-Nisa). El verso 34 es un texto clave en la crítica feminista contra el Islam. (1) El versículo dice: (2)“(…) Pero aquellas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas. Alá es siempre Excelso, Grande”.

    En la mitología griega cuando Prometeo decide robar a los dioses el secreto del fuego, Zeus enfurecido decide castigar a la humanidad con un “mal para su deleite”. Este “mal” fue Pandora, la primera mujer, quien cargaba un recipiente (erróneamente descrito como una caja) que se le prohibió abrir. Epimeteo (hermano de Prometeo) abrumado por su belleza, ignora las advertencias de Prometeo sobre ella, y se casa con Pandora. Pandora al no resistir la curiosidad de abrir el recipiente desata en el mundo todos los males; parto, enfermedad, vejez, y muerte. (3) Holland, J: Misogyny: The World’s Oldest Prejudice, pp. 12-13. Avalon Publishing Group, 2006.

    En la Biblia se expresa que “La mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. No consiento que la mujer enseñe ni domine al marido, sino que se mantenga en silencio, pues el primero fue formado Adán, después Eva. Y no fue Adán el seducido, sino Eva, que, seducida, incurrió en la transgresión. Se salvará por la crianza de los hijos, si permanece en la fe, en la caridad y en la castidad, acompañada de la modestia”. Epístola I a Timoteo 2:11, en adelante (escrito por San Pablo)

    “En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”.

    Génesis 3:16

    Más acá en el tiempo nuestra primera Constitución de 1830 excluía como ciudadanas a las mujeres entre otros colectivos. Sucedió un 3 de julio de 1927, en la localidad de Cerro Chato. Uruguay se convirtió en ese momento en el primer país latinoamericano en donde las mujeres pudieron votar; se trató de un plebiscito local.

    Fue el 11 de setiembre del año 1946 cuando se aprobó finalmente la Ley 10.783 que declaró la igualdad de los derechos entre los sexos; esto implicó, entre otras cosas, que las mujeres comenzaron a administrar sus bienes, hasta ese entonces a cargo de padres o maridos. (4)

    El sexo débil: Ingresando al diccionario de la Real Academia Española en la web me encuentro con esta definición de sexo:

    1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.

    2. m. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. 

    Pero para mi sorpresa aparecen dos frases a continuación de la presente definición que demuestran sin lugar a equívocos la ideología vigente que define el pensamiento de quienes forman parte de la Real Academia.

    Dice así:

    Sexo débil: conjunto de mujeres.

    Sexo fuerte: conjunto de hombres.

    Inmediatamente vino a mi recuerdo la imagen del hombre de las cavernas con un garrote en una mano y en la otra arrastrando a una mujer por sus cabellos.

    Es por de más claro que el uso de las palabras y del discurso cuenta de la ideología que sostenemos. De ahí que es imprescindible tener buena oreja para conocer el interior del otro.

    Señalando comprobaciones académicas tenemos los datos de la OMS que afirman que la expectativa de vida de los habitantes uruguayos desde 1990 al 2012 aumentó. De 69 años, los hombres pasaron a vivir 73. En el caso del género femenino el aumento fue algo mayor. De los 76 años promedio pasaron a vivir 81.

    Por otra parte, la tasa de mortalidad infantil es de las más bajas de la región con la particularidad de que en los hombres: 9,95 muertes/1.000 nacimientos mujeres: 7,95 muertes/1.000 nacimientos (datos oficiales de 2014).

    Haciendo un repaso de los datos oficiales podríamos afirmar que las mujeres mueren menos dentro de los primeros meses de vida que los varones y su expectativa de vida es sensiblemente mayor.

    La pregunta es obvia: ¿de qué sexo débil estamos hablando?

    La violencia de género: La violencia (doméstica) definida mediante la Ley Nº 17.514 es toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una persona.

    La violencia es una modalidad de resolución de conflictos, existiendo variedades tales como física, psicológica, emocional, patrimonial, ambiental.

    Actualmente el “Proyecto de ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia basada en género” puesto a consideración de la Cámara de Representantes el 11 de abril de 2016 en su exposición de motivos expresa que “Se estima que el 35% (treinta y cinco por ciento) de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja o violencia por parte de una persona distinta a su pareja en algún momento de su vida. Sin embargo, algunos estudios nacionales muestran que, en Uruguay, hasta el 70 por ciento de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de una pareja durante su vida (Consejo Nacional Consultivo de Lucha contra la Violencia Doméstica 2013).

    Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, NNUU), del año 2012, Uruguay está entre los primeros países en muerte de mujeres ocasionadas por su pareja o ex pareja, en relación con la cantidad de habitantes, registrando una tasa de 0,62 solo por debajo de República Dominicana.

    Particularmente alarmantes resultan las cifras de muerte de mujeres a manos de su pareja o ex pareja registradas en el año 2015 por el Ministerio del Interior, y de feminicidios frustrados, es decir, aquellas situaciones en que sin lograr la muerte, sí se atenta contra su vida, dejando múltiples consecuencias para ellas, su entorno, y la sociedad en su conjunto. Cada 11 días se mató o intentó matar a una mujer por violencia doméstica.

    En términos de igualdad de género no estamos muy lejos de los tiempos de las cavernas, de la Santa Inquisición y de los guapos de los arrabales. Los hombres continuamos matando a las mujeres e invisibilizando su ser porque nuestra cultura está empapada de una clara concepción misógina.

    Art.6. Formas de violencia.

    Constituyen manifestaciones de violencia basada en género, no excluyentes entre sí ni de otras que pudieran no encontrarse explicitadas, las que se definen a continuación:

    a. Violencia física. Toda acción, omisión o patrón de conducta que dañe la integridad corporal de una mujer.

    b. Violencia psicológica o emocional. Toda acción, omisión o patrón de conducta dirigido a perturbar, degradar o controlar la conducta, el comportamiento, las creencias o las decisiones de una mujer, mediante la humillación, intimidación, aislamiento o cualquier otro medio que afecte la estabilidad psicológica o emocional.

    c. Violencia sexual: Toda acción que implique la vulneración del derecho de una mujer a decidir voluntariamente sobre su vida sexual o reproductiva, a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, la transmisión intencional de infecciones de transmisión sexual (ITS), así como la prostitución forzada y la trata sexual. También es violencia sexual la implicación de niñas, niños y adolescentes en actividades sexuales con un adulto o con cualquier otra persona que se encuentre en situación de ventaja frente a aquellos, sea por su edad, por razones de su mayor desarrollo físico o mental, por la relación de parentesco, afectiva o de confianza que lo une al niño o niña, por su ubicación de autoridad o poder. Son formas de violencia sexual, entre otras, el abuso sexual, la explotación sexual y la utilización en pornografía.

    d. Violencia por prejuicio hacia la orientación sexual, identidad de género o expresión de género. Es aquella que tiene como objetivo reprimir, sancionar y castigar a quienes no cumplen las normas tradicionales de género, sea por su orientación sexual, identidad de género o expresión de género.

    e. Violencia económica: Toda conducta dirigida a limitar, controlar o impedir ingresos económicos de una mujer, incluso el no pago contumaz de las obligaciones alimentarias, con el fin de menoscabar su autonomía.

    f. Violencia patrimonial: Toda conducta dirigida a afectar la libre disposición del patrimonio de una mujer, mediante la sustracción, destrucción, distracción, daño, pérdida, limitación o retención de objetos, documentos personales, instrumentos de trabajo, bienes, valores y derechos patrimoniales.

    g. Violencia simbólica. Es la ejercida a través de mensajes, valores, símbolos, íconos, signos e imposiciones sociales, económicas, políticas, culturales y de creencias religiosas que transmiten, reproducen y consolidan relaciones de dominación, exclusión, desigualdad y discriminación, que contribuyen a naturalizar la subordinación de las mujeres .

    h. Violencia obstétrica. Toda acción, omisión o patrón de conducta del personal de la salud dirigido a la apropiación del cuerpo y de los procesos reproductivos de una mujer, que afecta su autonomía para decidir libremente sobre su cuerpo y que se expresa en un trato deshumanizador, el abuso de medicalización y la patologización de los procesos naturales.

    i. Violencia laboral. Es la ejercida en el contexto laboral, por medio de actos que obstaculizan el acceso de una mujer al trabajo, el ascenso o estabilidad en el mismo, tales como el acoso moral, el sexual, la exigencia de requisitos sobre el estado civil, la edad, la apariencia física, la solicitud de resultados de exámenes de laboratorios clínicos o la disminución del salario correspondiente a la tarea ejercida por el hecho de ser mujer.

    j. Violencia en el ámbito educativo. Es la violencia ejercida contra una mujer por su condición de tal en una relación educativa o análoga, consistente en un acto o una omisión con abuso de poder, incluyendo el acoso sexual, que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima y atenta contra la igualdad.

    k. Acoso sexual callejero. Todo acto de naturaleza o connotación sexual ejercido en los espacios públicos, por una persona en contra de una mujer con la que no tiene una relación y sin su consentimiento, generando malestar, intimidación, hostilidad, degradación, humillación, o un ambiente ofensivo para la mujer acosada.

    l. Violencia política. Todo acto de presión, persecución, hostigamiento, amenazas o cualquier tipo de agresión a una mujer candidata, electa o en ejercicio de la representación política, o a su familia, para impedir o restringir el libre ejercicio de su cargo o inducirla a tomar decisiones en contra de su voluntad, de sus principios o de la ley.

    m. Violencia mediática: Toda publicación o difusión de mensajes e imágenes a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de las mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, legitime la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres.

    n. Violencia feminicida. Es la acción de extrema violencia que atenta contra el derecho fundamental a la vida y causa la muerte de una mujer por el hecho de serlo, o la de sus hijas, hijos u otras personas a su cargo, con el propósito de causarle sufrimiento o daño.

    La mujer como objeto: Las imágenes pornográficas que circulan por los medios electrónicos; sobre todo entre los varones se asientan en una lógica absolutamente e inequívocamente discriminatoria. Esa imagen desnuda o semidesnuda, atractiva, sexy, sugerente, no goza de la categoría mujer como sujeto de Derecho sino como objeto al que se puede vulgarizar sin cuidado alguno. Es una mercancía humana que por medio de cierta suma de dinero brinda servicios con su propio cuerpo.

    Es la explotación del hombre por el hombre.

    ¿Pero quiénes son los sostenedores de esta situación? Nada más ni nada menos que nosotros, los varones. Somos nosotros los hombres quienes alentamos y estimulamos la existencia de “la mujer objeto”. Somos el público masculino consumidor por excelencia.

    Pretendo estimular la reflexión sobre una ética moral sensible que debemos construir cotidianamente y alejarme de concepciones machistas, moralizantes y dogmáticas.

    Ahora; lejos de brindar diagnósticos estigmatizantes sobre las prácticas perversas (exhibicionistas y voyeuristas) de quienes las disfrutan por las redes informáticas ciertas prácticas sostengo que el varón adulto que goza de la circulación e intercambio de tan excitante material arraiga en su más íntimo interior a un adolescente arropado de adulto. Al menos el adolescente es más auténtico y menos hipócrita que quien maneja el verbo con prolija oratoria. En tal sentido se desnuda una doble moral o queda al descubierto la verdadera, ya que puedo consumir fotos y videos que jamás permitiría comentar en el seno de mi hogar. Máxime si soy el único varón porque la vida me dio hijas mujeres en vez de hijos varones. La complicidad masculina se vuelve discreta y silenciosa porque aprendemos a compartir con algunos y dejamos afuera a las otras. Con ellas esto no se comparte porque es cosa de hombres. ¿Qué tipo de hombres? ¿Hombres de buenas costumbres? Hace poco tiempo un hombre joven en mi consultorio me explicaba que los hombres somos una raza (diferente a las mujeres, por supuesto) porque ellas no entienden que nosotros tenemos “necesidades” y esas necesidades las tenemos que manejar sin culpa cuando tenemos pareja o estamos casados.

    ¡Tanto que criticamos a la adolescencia, a los “menores” y muchas veces hasta el hartazgo! ¿Hemos visto la viga en nuestro propio ojo? Y nosotros… ¿nos hemos mirado? Al menos el adolescente conserva una ingenuidad propia de su recorrido vital. La novedad, el acontecimiento y el descubrimiento de la desnudez, de la autoestimulación y de la relación sexual lo colocan en la línea iniciática de qué hacer con el Otro. Podrá ser el inicio de un camino jalonado por el respeto, el amor, la tolerancia, la libertad, la igualdad y la fraternidad o por el abuso en todas sus formas. Ese adolescente varón podrá aprender a respetar o a discriminar a la mujer. Recordemos que es en la adolescencia, luego de un largo y complejo proceso, que se define la identidad sexual. Si mi adolescencia estuvo marcada por el inicio sexual en un burdel o similar y nada me sucedió, puedo establecer la equivalencia al acto violento de una paliza recibida en mi niñez… “porque no me pasó nada y aquí estoy”. Es decir que el cuerpo del Otro puede ser utilizado con los propósitos que me plazcan dependiendo de mi posición frente a los derechos de los demás.

    Antecedentes recientes: En octubre del año pasado la Justicia de Paysandú procesó con prisión a una abuela que explotaba sexualmente sus nietas (niñas y adolescentes) y otras tres personas que reconocieron haber pagado para mantener relaciones.

    Un tuit de Ignacio Álvarez referido al empresario de 75 años que pagó para tener sexo con una adolescente que decía “Repudio la explotación de menores, pero ¿dos años de prisión a todo el que le pague a una prostituta de 17 años, aun sin saber que era menor (16:33 -3 ene 2014).

    En agosto de 2013 el ex secretario general de la Intendencia de Paysandú fue procesado por abusar de adolescentes en la fiestita en La Casita del Parque.

    De acuerdo con la prensa (5) durante 2015, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) atendió a 1.908 niños y adolescentes. Eso implica que cinco niños o adolescentes asistidos por día fueron víctimas de maltrato o abuso sexual, según datos registrados por el Sistema de Información para la Infancia del INAU.

    En los casos atendidos durante 2015, nueve de cada 10 agresores eran familiares directos o del núcleo familiar, como el padre, la madre o la pareja de la madre. “La información muestra el lugar de vulnerabilidad que los niños, niñas y adolescentes ocupan dentro del ámbito de la familia: aquel lugar que debería oficiar de protección y cuidado se convierte en el lugar donde se vulneran los derechos”, indica el informe.

    Sobre estos fenómenos. Lo verdaderamente preocupante no es la edad, como se quiere enfocar. La edad es una variable; lo alarmante es la posición subjetiva de estos y muchos hombres frente al Otro diferente; sea cual sea la edad.

    Al igual que un adicto, somos consumidores de una mercancía llamada puta, trola, gata, bandida, zorra, pendeja… somos excelentes consumidores de algo muy especial: la vida de una persona humana de género femenino.

    Hay una verdad oculta pero ante la cual debemos correr el velo y echar luz sobre ella: esa mercadería tiene una historia. Una historia iniciática también a edades muy tempranas y en muchos casos se remonta a la más tierna infancia. Casi todas estas mujeres fueron abusadas sexualmente por una persona muy cercana a su entorno familiar o por un familiar directo. Esto incluye en un enorme porcentaje la violación. La que hoy es puta, trola, gata, bandida, zorra o pendeja, la que vemos en fotos y videos haciendo fellatio, introduciéndose todo tipo de objetos, incluso con animales, para nuestro goce y fantasía, fue una niña como cualquiera de nuestras hijas a la que se le quebró el espíritu, su autoestima, se transformó su identidad, se le fracturó su psiquismo y se la privó de un futuro de equidad que por derecho todo ser humano tiene. Se le robó, quizás, para el resto de su vida, la oportunidad de elección. Ha sido esclava de su condición histórica.

    Me pregunto ¿hasta cuándo los varones entenderemos que las mujeres no son nuestro objeto?

    Pablo Almeida

    Lic. en Psicología

    1 y 3) www.wikipedia.org

    2) http://fiqh-maliki.blogspot.com.uy/2012/10/pregunta-los-detractores-del-islam.html

    4) http://www.Ir21.com.uy/mujeres/1184342-87-anos-voto-femenino-mujeres-uruguay-sufragio-cerro-chato-america-latina

    Proyecto de ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia basada en género- Abril 2016. www.parlamento.gub.uy

    (5) “El Observador” 25 de abril de 2016