“Como una cloaca”. Así usan algunos a los ríos, “para que se lleven” los residuos y contaminantes de la “vista y la mente”, comentó Ania Grobicki, secretaria general adjunta de la Convención de Humedales de Naciones Unidas conocida como Ramsar. El error, explica, está en no ver que el agua cumple un ciclo, que del río luego va al océano y que el camino incluso puede continuar. Grobicki fue, hasta hace unos meses, secretaria ejecutiva de la Asociación Mundial para el Agua, que fomenta el uso sostenible de este recurso.
La contaminación del agua es un problema mundial y tema de discusión este año en el marco de las negociaciones internacionales. Además, la degradación de los humedales completa el panorama crítico, porque son la principal fuente de agua potable en el mundo (en Uruguay lo es el humedal de Santa Lucía). En el 2015 se están negociando los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que tendrán su instancia final en setiembre en la reunión de Naciones Unidas que se hará en Nueva York. Por primera vez habrá objetivos específicos para abordar la problemática del agua y los océanos, la contaminación, la conservación y su manejo.
—Es muy necesario. Si miras a nivel internacional no hay ninguna agencia de Naciones Unidas que tenga al agua como mandato. Todas las agencias de alguna manera la abordan y trabajan con el agua porque es un elemento importante para todo, para la agricultura, para el ambiente, las ciudades, las industrias, para salud humana, la biodiversidad, los animales. Todas tienen algún departamento chico que trabaja con el agua, pero no hay una arquitectura global para realmente cuidar del recurso agua.
Ahora los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) serán la primera oportunidad que tenemos de contar con un objetivo global sobre agua debido a su gran importancia. Dentro de él se incluye una meta sobre humedales, que son la fuente de nuestra agua.
El agua debe tener respaldo político, que los líderes políticos y que los ministros encargados de asignar recursos comprendan la importancia del agua. Tiene un muy bajo valor económico pero tiene un valor humano enorme, y también para nuestro planeta.
—Usted ha dicho que ver al agua como un commodity es un problema. ¿Por qué?
—Si solo miramos al agua como un producto, como cualquier otro producto que puede ser marcado con un precio y vendido, no se capta el verdadero valor que tiene para nosotros como especie y para nuestro planeta. El 70% de nuestros cuerpos están hechos de agua, está en el aire, en la tierra, bajo tierra, es el medio que hace posible la vida en la biosfera. El agua circula, tenemos que ver al agua como un ciclo global esencial para mantener la vida. Si solo tomas una pequeñísima parte de ella y la embotellas, o la haces correr por un caño y le pones un precio a eso, no estás tomando en cuenta el verdadero valor que el agua tiene para nuestra sociedad.
—¿Cuáles son los principales motivos de la degradación y contaminación de los humedales que abastecen de agua potable al mundo?
—Las comunidades locales comprenden el valor de los humedales, especialmente si pescan y si usan los productos de los humedales. Nuestros problemas vienen con las decisiones económicas que se toman a menudo a nivel gubernamental, de desarrollo y urbanización, como la construcción de carreteras, caminos, el drenaje para tomar tierras de humedales para edificar y también para agricultura a gran escala.
Vamos a necesitar expandir nuestro suministro de alimento porque somos cada vez más en el mundo, pero la agricultura que se hace drenando y destruyendo humedales es contraproducente y una de las principales amenazas. Las decisiones se toman en las altas esferas políticas. Es un capital natural que está siendo destruido en el proceso de creación de un nuevo capital de base económica. Comprendemos que las sociedades se tienen que expandir en infraestructura y que lo están haciendo, pero no puede ser que se haga a expensas de los humedales. Deben ser reconocidos como proveedores de la base sostenible de nuestra sociedad. Son parte del ciclo del agua.
—¿Cuáles son los principales problemas del agua?
—La calidad del agua es una de las más grandes amenazas. Su escasez es a menudo reconocida como un gran riesgo. Necesitamos asumir que el mundo tiene la misma cantidad de agua que siempre ha tenido, aunque en distintas partes del ciclo. Tenemos la misma cantidad de agua y es cuestión de dónde está y cómo la usamos. Obviamente ahora habrá menos agua en el glaciar y más en el océano. Parte de la fotografía es que a menudo el agua está siendo contaminada en su cauce río abajo y luego impacta en el océano. Hay que prevenir la contaminación ríos arriba y cuidar el uso del agua con fines productivos. Podría estar demasiado contaminada y contener metales pesados. Toda esa agua contaminada termina en los océanos y está dañando el ecosistema marino, está dañando las barreras de coral. Tenemos problemas con los contaminantes orgánicos persistentes. Los contaminantes orgánicos se pueden degradar pero los otros no y se acarrean en todo el recorrido.
Necesitamos entender este tema como parte del ciclo del agua y asegurarnos de que los contaminantes no sean liberados en primer lugar, o que sean manejados de la mejor manera. Hay que evitar que se use al río como una cloaca para que se lleve las cosas de tu vista y tu mente. Tenemos que empezar a manejarlo, ser responsables y limpiar lo que ensuciamos.
Por primera vez este Objetivo Global sobre Agua (OGA) incluye una meta para aguas residuales, para reusar y reciclar agua. Lo hermoso del agua es que si la tratas puedes reutilizarla varias veces.
—Los países en desarrollo no tiene grandes montos de dinero para adquirir moderna tecnología, montar plantas de tratamiento sofisticadas y ejercer un minucioso control de la industria. ¿El tema económico será evaluado durante las negociaciones?
—Bajo el OGA hay definitivamente una discusión sobre la ejecución de estas metas sobre agua para ayudar a países en desarrollo a montar plantas de tratamiento. En cuanto a la industria, es muy importante que haya regulaciones industriales más estrictas para asegurarse de que traten y reciclen sus aguas lo más posible. Hay muchas industrias que están moviéndose hacia cero emisiones, no aportan aguas residuales al sistema natural, es posible.
Los desechos domésticos podrían convertirse en fertilizantes valorados por quienes trabajan en el campo. Tenemos que hacernos mucho más inteligentes usando todos los nutrientes en el sistema para devolverle al suelo todo lo que necesita, hacer una agricultura sostenible.
—¿Cómo pueden los humedales contribuir a mejorar la calidad del agua?
—Los humedales naturales tienen la capacidad para tratar el agua, filtrar contaminantes, absorber nutrientes. También se pueden construir artificiales específicamente, como plantas de tratamiento, los puedes diseñar. Si haces que el agua entre en un recorrido en forma de S, que pase por zonas con vegetación, con pequeñas rocas, los nutrientes se van capturando y el agua que corre al final es mucho más limpia que la que entró. Los países lo deberían considerar, se trata de construir humedales para tratar aguas residuales.
—¿Hay ejemplos exitosos?
—Los he visto funcionando en Suecia, en Holanda, los usan a escala bastante grande en Alemania también. A menudo se usan para el tratamiento de aguas de tormenta. En distintas partes de África esta tecnología está siendo usada y adaptada para construir humedales y lagunas anaeróbicas a modo de plantas de tratamiento de agua. El agua fluye hacia el humedal construido y luego termina yendo al sistema natural mucho más limpia. Hay cosas positivas que podrías pensar en hacer. Estas lagunas hacen crecer productos valiosos como la espirulina, un alga (que se utiliza como complemento dietético), muy buena para la salud, que degrada nutrientes del agua residual. Podrías hacerla crecer y venderla, tiene valor de mercado. He visto cómo en plantas experimentales de Sudáfrica la están haciendo crecer y ahora también desarrollaron un negocio.
—¿Se le debería asignar responsabilidad a la comunidad?
—Absolutamente. En muchas cosas los consumidores están más en alerta y estamos ante un gran viraje hacia una sociedad baja en carbono. Hay intereses económicos, los adultos hemos invertido tanto en la forma en que están funcionando las cosas, que ahora son los jóvenes los que pueden imaginar un futuro diferente. Ellos quieren que las cosas se hagan de otra manera y nos dan la energía para tratar de cambiar.
“Problema” en océanos
—Proteger ecosistemas terrestres suele ser más sencillo que actuar sobre los acuáticos. ¿Qué logros destacaría en sistemas acuáticos?
—Si miras áreas de la costa, como las zonas de manglares (tipo de bañado caribeño), muchas están siendo protegidas, limpiadas, restauradas y replantadas luego de haber sido dañadas. Los arrecifes de coral que se incluyeron en zonas de protección se pudieron rehabilitar y la riqueza de biodiversidad de la barrera de coral pudo volver. He visto hermosos ejemplos recientes en Samoa.
Las áreas costeras se pueden manejar de manera sostenible en la medida en que se reconozca el valor de sus recursos. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tendremos por primera vez un Objetivo Océano, que pretende hacer visible la necesidad de protegerlo.
—Los países son responsables de una pequeña parte más próxima a sus costas, pero el océano es mucho más grande. Parece complejo que se hagan cargo de todo.
—Al final los países deben ser responsables por su zona. La ley internacional marítima tiene que desarrollarse más que la ley internacional sobre agua, que está también en una etapa inicial pero de todos modos se ha desarrollado un poco más.
Son áreas que están ganando más y más atención y la gente está empezando a darse cuenta de todos los problemas que existen. Por ejemplo, sobre el tremendo problema de contaminación por plástico de los océanos. Los países deben empezar a tomar responsabilidades por ello. Se puede ver desde el espacio una tremenda piscina en el océano Pacífico en donde el plástico se está concentrando y está creando un continente artificial enorme. Necesitaremos negociaciones internacionales para ver cómo manejarlo, pero los ODS son al menos un comienzo, un marco, y los países están reconociendo su responsabilidad de ser más sustentables.