“Somos medio atorrantes, no nos gusta tanto trabajar”, dijo sobre los uruguayos el presidente José Mujica en mayo pasado, en Madrid, durante un discurso frente a inversores, presentando al país. En otro evento durante esa gira agregó: “No nos caracterizamos por matarnos en el laburo”.
“Dejen de inventar feriados para no laburar”, había dicho el mandatario en mayo de 2010. Y con tono aún más duro se refirió varias veces a la actitud frente al trabajo de los funcionarios públicos.
Si bien no hay estadísticas que cuantifiquen el nivel de ausentismo por sector de actividad, lo que describió Mujica parece ser el común denominador y el crecimiento de las inasistencias injustificadas y por razones de salud es un fenómeno que los empresarios señalan como “un problema grave”.
Los subsidios por enfermedad muestran una cara del asunto: entre enero y octubre pasado hubo 35.876 casos en promedio al mes, 4% más que la media mensual de 2012, según cifras de la representación empresarial en el Directorio del Banco de Previsión Social.
En retrospectiva, mientras el total de aportantes a la seguridad social aumentó 54% en octubre en relación a marzo de 1998, las certificaciones médicas con subsidio de enfermedad lo hicieron 276% en el mismo lapso.
Está “pegando fuertísimo”.
En la industria el ausentismo es un “problema que va creciendo”, dijo el asesor económico de la Cámara de Industrias (CIU) Sebastián Pérez. Analizando las horas trabajadas y los ocupados en el sector desde 2005, se observa una “tendencia rara”, porque “por persona, se trabaja menos”, afirmó.
En las fábricas de alimentos el ausentismo “es un tema preocupante”, porque supera el 20%, informó el directivo de la gremial de esa rama Juan Pedro Flores.
Entre las causas mencionó que se está perdiendo la “cultura del trabajo”, porque parece que ir a trabajar “no es una obligación”. Dijo que el cambio de sistema de certificaciones médicas en 2012—permitiendo que las emitieran las mutualistas en forma automática— habilitó el uso abusivo.
Señaló que en la práctica, si a una línea de producción le falta el “hornero”, al personal de envase le falta tarea.
“Hay que hacer algo” reclamó, porque la desmejora es notoria, ya que antes el ausentismo era de 5%-7%.
Dijo que el ausentismo les está “pegando fuertísimo”: “Hemos tenido que descartar mercados de exportación y segmentos del mercado interno por no tener la productividad que teníamos y las horas hombre necesarias” para sacar la producción, ilustró.
Flores contó que “a veces hay 8 o 10 personas por turno” que “deambulan” sin una función clara, porque estuvieron certificados y su reintegro es condicional a no realizar algunas tareas por recomendación médica.
“El ausentismo es de los problemas más angustiantes”, porque hace difícil conformar turnos de producción efectivos, concluyó.
En el ramo metalúrgico, el gerente de recursos humanos de la empresa CIR, Miguel Oliveros, señaló que en la planta donde trabaja el ausentismo se ha reducido de un 15% o 17% a la mitad, “no por un cambio en la cultura o hábitos” del personal sino porque se recortó la plantilla por menor actividad.
Afirmó que como lo normal es que falte personal en torno a 10%, la producción se organiza y planifica con el 90% de la plantilla.
Para el ejecutivo, otorgar una prima por presentismo para incentivar que el personal concurra al trabajo “no sirve”, porque “el que falta, falta; es un tema cultural”, argumentó.
El presidente de la comisión de asuntos laborales de la CIU, Andrés Fostik, señaló que cambios normativos han “desnaturalizado” y “dinamitado” las herramientas para disminuir los niveles de ausentismo. Explicó que se ha regulado por ejemplo, que si un trabajador ocupó cinco días la empresa en el marco de un conflicto sindical, se le pague la prima por presentismo por los restantes días del mes.
Alegó que los niveles de ausentismo bajan cuando la actividad de la empresa cae o hay un “recorte de plantilla a la vista”, porque el obrero ve una “amenaza”.
“Correrlos de atrás”.
En el comercio al por menor el ausentismo es un problema “grave”, coinciden los empresarios.
Desde el supermercadismo, ejecutivos señalaron que en el último convenio salarial se duplicó el valor del premio por presentismo “para que la gente no falte”, y se extendió a subjefaturas y jefaturas. Explicaron que en cargos operativos esa partida llega a representar 25% del sueldo.
De todos modos, dijeron, “la gente sigue faltando mucho sin justificación” y muchas veces hay que “correrlos de atrás, preguntar por qué faltaron 15 días sin avisar”.
“A veces lo más difícil no es enseñarles el trabajo sino enseñarles a trabajar, porque ese hábito no lo traen de la casa”, apuntó el gerente de recursos humanos de una cadena de supermercados. Contó que los puestos de cajas son los que presentan más problema; esa empresa cuenta con 60 trabajadores en planilla para dos turnos “y a veces no es posible abrir” las 22 cajas porque falta personal, agregó.
En la construcción el ausentismo también es una dificultad, dijo el gerente técnico de Campiglia Construcciones, Leopoldo Morales. Explicó que en las obras que están terminándose es de 5%, pero que en aquellas donde el trabajo es más “rústico” y a la intemperie puede alcanzar a 15%. Contó que en invierno las inasistencias son más que en otra época del año, aunque hay meses como cuando se cobra el aguinaldo, donde “la gente desaparece”. Dijo además, que es muy común que los obreros hagan “changas” particulares el fin de semana y que el lunes no vayan a trabajar.
Por convenio las empresas pagan un premio por presentismo semanal y recientemente se agregó uno mensual para paliar el problema. Admitió que este último “lo cobra poca gente”.
En áreas de servicios, como los portuarios y de logística, las empresas perciben que las faltas son “más frecuentes”, en parte por un sistema “más permisivo y de mayor protección”, pero también por inacción de los sindicatos frente a esta problemática. Añadieron que el ausentismo podría afectar menos a las empresas si se entendiera que la “polifuncionalidad” no es una “mala palabra” y que a menudo puede ser una solución.
Dijeron que algunas empresas realizan un seguimiento de la salud de los trabajadores y a la hora de contratar personal toman más precaución con exámenes psicofísicos o respiratorios, por ejemplo, a fin de “cubrirse un poco y no tomar gente con problemas crónicos”.
En el transporte de carga por carretera, a algunas firmas el ausentismo les afecta especialmente en el mantenimiento de la flota, dijeron desde ese sector.
Ofrecer “perspectivas” a futuro.
Para el director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, Milton Castellanos, el ausentismo es un asunto que afecta a todos los sectores y se vincula con la alta rotación del personal y las “pocas” políticas empresariales para retener a los empleados.
Dijo que la prima por presentismo funciona muchas veces como un “castigo”.
Reconoció que hay cambios culturales a nivel de toda la sociedad, pero alegó que las empresas se quejan o pagan presentismo, cuando deberían ver cómo retener al empleado mejorando las condiciones de trabajo, los sueldos, e incorporando más capacitación, así como aspectos que “hacen a la vida” del asalariado, como guarderías para sus hijos. Las firmas deben ofrecer “perspectivas” a futuro a su personal, agregó Castellanos.
Señaló que la “presión del pleno empleo es muy fuerte” y reflexionó: “Prefiero tener estos problemas y no los del año 2000, cuando la gente hacía cola para encontrar un trabajo”.
En noviembre los ocupados eran 60,1% de la población de 14 años o más, según datos del Instituto Nacional de Estadística; la tasa de desempleo fue 6,5% de los que trabajaban o buscaban empleo, poco menos de 114.000 personas.