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El estudio Rozemblum & Asociados no solo trabajó para Francisco Casal y su entorno en el marco del conflicto que los enfrentaba con la Dirección General Impositiva (DGI), sino que lleva más de 15 años trabajando para el contratista de fútbol más importante de Uruguay.
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Casal se convirtió en uno de los principales clientes del estudio uruguayo, para quien Rozemblum & Asociados consiguió más de 30 sociedades anónimas creadas por Mossack Fonseca (MF), según surge de los “Panama Papers”, los documentos del bufete panameño filtrados al diario alemán “Süddeutsche Zeitung” y al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, analizados por Búsqueda.
En los papeles, la que oficia de intermediaria de más de 200 off shore creadas por MF—entre ellas las vinculadas a Casal— es la empresa Bright Side SA, que comparte dirección con el bufete. Todas las gestiones relacionadas con las sociedades anónimas extranjeras son realizadas por empleados del bufete uruguayo, que usan los correos corporativos para llevarlas a cabo.
En el 2000, por ejemplo, Rozemblum & Asociados tramitó ante MF la adquisición de la sociedad Micrel, domiciliada en BVI, cuyos directores eran Nelson Gutiérrez y Enzo Francescoli, socios del contratista. Dos años después solicitó a los panameños retirar del directorio a Francescoli.
El 1° de noviembre de 2005, Miranda, del estudio MF, se reunió con Irene Bruzzone, entonces “mano derecha” de Marcelo Rozemblum y Esther Rozaner, socios de Rozemblum & Asociados. Lo “más interesante” del encuentro, según el resumen que elaboró Miranda para los archivos del bufete panameño, “fue lo relativo a la posibilidad que está manejando el cliente más grande del estudio Rozemblum de redomiciliar sus compañías a una jurisdicción europea”.
“Estamos hablando de alrededor de 30 compañías (de BVI, Panamá, etc.) que mantienen con MF. Me comentaba que han averiguado por otros lados, han conseguido cotizaciones e información de otros proveedores sobre sociedades en España, Bélgica y Portugal. Hasta el momento lo que más le estaría gustando al cliente final sería Portugal.(...) Me decía la señora Bruzzone que ellos realmente preferirían si MF pudiera hacerles el trabajo y manejarles las compañías, porque son muchos años trabajando juntos y a estos estudios no los conocen”, escribió Miranda. Y agregó en seguida: “Me decía que otra cosa que no le gustó al cliente final, fue que en Europa estos proveedores le dijeron que deberían manejar las cuentas bancarias ellos, y a esto sí que no van a ceder. Evidentemente el cliente final quiere manejar sus propias cuentas, los costos no serían problema. En confianza me informó quién es el cliente, es un empresario del fútbol muy importante en Uruguay”.
En MF tomaron nota de la idea y en seguida se pusieron a trabajar porque la veían como un negocio interesante. Ramses Owens, que llegó a CEO del bufete panameño, escribió un correo el 7 de noviembre en el que explicaba que habían tenido experiencias con la jurisdicción de Madeira (Portugal), pero que lo que más les gustaba era el Reino Unido. El mismo día Miranda le respondió que debían analizar “la posibilidad de hacer todo lo que pide el cliente con las sociedades de Madeira y su cotización”, y que se “podrían llegar a redomiciliar casi 30 compañías a esa jurisdicción”.
Owens volvió a escribir ese día: “No es que sea pesimista, pero dudo que esto se llegue a concretar”. Consideraba que la propuesta era demasiado cara, porque cada sociedad implicaba un costo anual no menor a U$S 10.000. “Las compañías de Europa son para usarlas de entrada, no para trabajarlas como si fuesen continuación de off shore, esto no funciona así, y se disparan los precios si uno es caprichoso, a decenas y decenas de miles de euros”.
Aunque el traslado no se concretó, el estudio Rozemblum & Asociados siguió consiguiendo off shore para integrantes del “Grupo Casal”. En octubre del 2008, por ejemplo, el bufete uruguayo se contactó con los panameños para conseguir una sociedad de ese país que hubiese sido “incorporada en los registros públicos entre enero y marzo de 2005”. El cliente que lo precisaba era el ex futbolista José Luis Zalazar, socio de Casal en Europa. “Los directores serían nuestros y deberían firmar un contrato por el cual se compra un jugador de fútbol y luego lo venden a un club de Holanda”, explicó en un mail la abogada Odile Frederick, de MF Uruguay.
La única sociedad que cumplía con esos requisitos era Barnehurts Inc. Pero otra vez hubo problemas porque el cliente de Rozemblum & Asociados necesitaba que las fechas que aparecían en los documentos fueran anteriores. El poder general que la sociedad panameña otorgaba a Zalazar debía estar fechado el 18 de enero del 2005, más de tres años antes del intercambio de correos, según escribió el ex futbolista en un mail dirigido a MF.
El bufete panameño le explicó que podía “emitir el poder y el acta con fecha retroactiva”, pero que la escritura pública tenía la fecha del día en que se “protocolizaba”, porque los notarios “no tienen, ni emiten las escrituras con números de años anteriores”. La solución, según MF, era que el contratista usara “solamente el acta y poder que se emitieron en documento privado”; de ese modo podían ponerle la fecha que querían. El 5 de noviembre de 2008 la escribana de Rozemblum & Asociados Paula Taramasco escribió en nombre de Zalazar para decir que sí, que los documentos con fechas retroactivas era lo que necesitaban.