El general del aire José Ramón Bonilla, excomandante de la Fuerza Aérea, exjefe del Estado Mayor de la Defensa y excoordinador de Inteligencia del Estado durante el gobierno del presidente José Mujica, criticó duramente el proyecto de servicio de retiros y pensiones de las Fuerzas Armadas enviado al Parlamento por el Poder Ejecutivo, y afirmó que en el fondo existe “una clara intención de eliminar a las FF. AA.”.
Bonilla admitió a Búsqueda que los militares “son conscientes de que es necesario realizar una adecuación de las normas en cuestión” y sostuvo que “han realizado proyectos de modificaciones que tienen en cuenta los distintos aspectos involucrados, no solo los estrictamente económicos que tratan de igualar profesiones que no lo son”.
“Para eso, uno de los mayores aspectos es desestimar los retiros voluntarios para fortalecer los retiros obligatorios acorde a lo indicado en las leyes orgánicas, pero sin llegar al extremo de desconocer las particularidades de la carrera militar”, precisó.
“Es un gran error decir que se modifica la ley de retiros y pensiones militares porque no existe dicha ley”, indicó el excomandante. “Lo que realmente existe es la ley Orgánica de las FF. AA., de las respectivas fuerzas por su especificidad y sus modificaciones, que define no solo las condiciones de retiro sino todo lo que hace a la carrera: jerarquías, tiempo en ellas, formas de ascenso, cursos requeridos, cargos que se pueden ocupar, incapacidades, retiros, etcétera”.
Según Bonilla, el proyecto presentado en el Parlamento “solo está enfocado a los retiros, sin atender todo el resto de los aspectos inherentes a la carrera militar, que va mucho más allá del momento de la jubilación. Hay que considerar la profesión en su totalidad, la dedicación, las exigencias, los compromisos, los beneficios y los salarios, entre otras cosas”.
“El señor presidente de la República fue mal asesorado y envió al Parlamento este proyecto que, de aplicarse tal cual, arriesga a que muchos integrantes de las FF. AA. pasen a situación de retiro y/o a la baja por no tener ningún atractivo, ni estímulo, ni expectativa para seguir adelante. Y, lo peor, desestimularía el ingreso a las FF. AA.”, estimó.
Para Bonilla, el ministro de Defensa Nacional, el socialista Jorge Menéndez, “nunca debió haber firmado un proyecto como este, con errores de contenido y sabiendo sus consecuencias”.
“Un cambio en la Ley Orgánica de esta magnitud modifica directamente toda la carrera militar y las expectativas que cada integrante tiene desde el ingreso”, dijo. “La vocación de un individuo lo lleva a ingresar a las FF. AA. y casi desde el mismo momento de su ingreso, sabe muy bien cómo será su carrera y el día exacto de su retiro. El militar, según la Constitución, tiene un estatuto diferente: no puede agremiarse, no puede hacer huelga y solo puede ejercer el derecho a votar. Hasta ahora, el incentivo estaba en tener la posibilidad de mejorar el nivel de salario durante los años de retiro, mediante un mayor nivel de aumentos por IMS (Índice Medio de Salarios). Pero si sale este proyecto, y al tener los militares los sueldos más bajos de la Administración Pública, todos los porcentajes de reducción que se apliquen sobre esta base cuando se retiren, determinarían que se acentúe aún más esta diferencia. En otras palabras, de prosperar esta ley, los militares tendrían un mal sueldo tanto durante el período activo como al retirarse”.
Bonilla puso el ejemplo de un militar con 35 años de servicio. “Se iría con el 52% de su sueldo, por lo que su jubilación sería la mitad de la baja remuneración que ya percibe”.
“Si a esto le agregamos que la ley 18.719, en su artículo 754, dice que nadie en el Estado que trabaje ocho horas diarias (40 horas semanales) podrá cobrar menos de $ 24.983,76 (partida ajustada al ejercicio 2017), a excepción de los militares, eso determina que los retiros, además de ser bajos, no tendrían un piso mínimo cuando en realidad trabajan mucho más de 40 horas semanales; únicamente con dos guardias hacen 48 horas, más las horas de los otros días de la semana. Y hoy, el 80% de los efectivos cobran por debajo de esa cifra”, indicó.
El excomandante afirmó que “la ley de ‘presentismo’ aprobada en el año 2015 para los empleados públicos, no es aplicable a los militares. Sin ninguna duda, los militares son los empleados públicos peor pagos de la Administración, carecen de beneficios tales como horas extra o nocturnidad y trabajan en un régimen de dedicación integral, sin salario vacacional y sin derecho a despido si los dan de baja”
“Por estar obligados a tener dedicación integral, tampoco pueden trabajar en otro lugar y aportar a más de una Caja, lo que les permitiría al momento de jubilarse gozar de más de una prestación”, señaló.
Los militares “están sujetos a la Justicia civil, a la Justicia militar, a reglamentos disciplinarios y a tribunales de honor, por lo cual las faltas contra la disciplina se sancionan de acuerdo a su gravedad, con observaciones orales o escritas, arrestos y, si es de orden, la baja sin pago por despido”.
“Se trata de una profesión muy sacrificada”, destacó.
Bonilla dijo que “las preguntas surgen solas: ¿por qué ingresan y por qué se quedan?”.
“El ingreso se da por una fuerte vocación y se cumple con abnegación, honor, entrega, dedicación, espíritu de cuerpo, subordinación y disciplina. Todos saben muy bien que el soldado siempre está y cumple con su deber, que sus sueldos son los más bajos de todos los empleados públicos y que las posibilidades de mejorarlos son pocas o nulas”.
Pero Bonilla insistió en que este proyecto agravaría la situación de los uniformados. “Si hoy les es difícil vivir con lo que ganan y las posibilidades de retiro se recortan, ¿quién va a querer quedarse o ingresar? Nos quedaríamos sin el capital más caro que tienen las FF. AA. y el Estado: sus recursos humanos y la capacidad, que de ellos dependen, para la defensa de la soberanía, la independencia e integridad territorial, la salvaguarda de los recursos estratégicos del país y todas aquellas misiones que, frente a una emergencia, desastre o una simple orden que se les dé, siempre estarán presentes las FF. AA.”.
“¿Qué será de la formación de nuestros técnicos, navegantes, pilotos, paracaidistas y miles de hombres con capacidades al servicio de la sociedad? ¿Cuánto costará en tiempo y dinero al Estado para recuperar esas capacidades una vez que no las tengamos?”, preguntó.
Bonilla consideró que un “capítulo aparte y no menor” es el Hospital Militar porque tiene “capacidades en recursos humanos que lo hacen una reserva estratégica para el Uruguay”.
“Un porcentaje muy grande de profesionales, técnicos y especialistas optarán por irse antes de que salga este proyecto de reforma del sistema de retiros y pensiones. De hecho, ya viene sucediendo en este tiempo sin que haya ninguna previsión para retenerlos. Así, disminuirán las capacidades de atención en los tres niveles de salud para un sector importante de la sociedad, repercutiendo en la salud pública y en otras capacidades específicas como el programa de trasplantes hepáticos, único en el Uruguay, y el programa de anestesistas prontos ante la emergencia, con capacidades para la atención de 150.000 pacientes”, dijo.
El exjefe militar opinó que “hay una clara intención de eliminar las FF. AA. Y lo peor es que el señor presidente de todos los uruguayos y mando superior de las FF. AA. fue mal asesorado. Si no, esto nunca hubiera sucedido”.