Son cada vez más los afiliados, pero las instituciones de salud privadas no han aumentado sus gastos en medicamentos en igual medida. De hecho, gastan menos por persona que antes. La cantidad de afiliados a las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) ha ido en aumento en los últimos años, pero el gasto en fármacos creció en menor proporción. Esta es una de las conclusiones del estudio “Gasto en salud: Relevancia del gasto en medicamentos en Uruguay”, un análisis entre 2010 y 2014 del gasto de medicamentos en las empresas de atención integral de salud (IAMC de Montevideo y del interior y de la Administración de Servicios de Salud del Estado, ASSE). Fue realizado en 2016 por el Observatorio de Salud del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y encargado por la Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines (CEFA).
Consultados por Búsqueda, tanto el sector mutual de Montevideo como del interior evalúa que esos resultados se deben a que los nuevos afiliados han sido principalmente niños y jóvenes, que gastan menos en medicamentos.
Cinve se propuso “hacer un análisis independiente del sector”, analizar y “advertir” los “cambios que se generan en las formas de producción” en un mercado muy regulado, dijo a Búsqueda el médico Gustavo Mieres, integrante del Observatorio de Salud y coautor del trabajo.
El estudio concluye que el gasto en medicamentos presenta una tendencia decreciente en los costos totales de las instituciones de salud y que la tasa de crecimiento del gasto por ese concepto no parece haber acompañado, como se esperaba, la evolución de la actividad asistencial.
El dato “es llamativo”, consideró Mieres. “Aun cuando en términos absolutos aumenta el gasto en medicamentos, lo hace a una tasa distinta a la esperada en función del aumento de la producción asistencial y del aumento de afiliados”, señaló, y observó que “el gasto en medicamentos por afiliado disminuyó” en las IAMC.
“Como resultado de la diferencia en la tasa de crecimiento del gasto en medicamentos y de la cantidad de afiliados, el gasto en medicamentos por afiliado cae a una tasa promedio anual de 1,8%”, detalla el informe. En cambio, en ASSE el gasto en medicamentos (a precios constantes) por beneficiario creció a una tasa promedio anual de 4,1%.
Mieres comentó que esta diferencia se podría deber a un aumento del presupuesto de ASSE en el período. Hubo una “demanda de atención en salud que estaba insatisfecha”, a la que se pudo dar mayor respuesta con incrementos en rubros como los medicamentos.
Hay más diferencias entre ASSE y las mutualistas. Difieren en el valor del gasto en medicamentos por cada beneficiario. En el 2014 el gasto en medicamentos por persona en las IAMC fue 32,8% superior al de ASSE. Según Cinve, esto se podría deber a diferencias en los precios de compra de los fármacos entre las empresas privadas y ASSE, entre otros factores, como diferencias en la participación de la compra de servicios a terceros en los que emplean medicamentos.
La Federación de Prestadores Médicos del Interior (Fepremi), al ser consultada por Búsqueda, indicó que el gasto superior en medicamentos por afiliado en las instituciones privadas respecto de ASSE se podría explicar en parte por un “mayor consumo de medicamentos originales versus copias y mayores controles de los pacientes crónicos por las metas asistenciales”.
Menos por afiliado.
El gasto total en medicamentos en las IAMC (a precios constantes) creció 4% entre 2010 y 2014. Lo curioso es que en este mismo período la cantidad de afiliados creció más todavía, pero existe “una tendencia decreciente en el gasto en medicamentos por afiliados” (ver gráfica). La tasa de variación anual del gasto en medicamentos (en precios constantes) fue de 1,3%, mientras que la cantidad de afiliados en el mismo período subió 3%.
Carlos Cardoso, presidente de Fepremi, explicó que desde 2008 en adelante aumentó la proporción de niños menores de 14 años afiliados y estos tienen menor consumo de fármacos. Tras la incorporación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) los niños pasaron de ser el 8,5% del total de afiliados a 22% en la actualidad. Para abordar a esta población se hacen más actividades de medicina preventiva y diagnóstico temprano de patologías crónicas que evitan a futuro descompensaciones y mayores costos. Por lo tanto, una disminución en el monto de dinero destinado a medicamentos “es esperable”, consideró Cardoso.
Una explicación similar dieron a Búsqueda fuentes del mutualismo de Montevideo. El perfil de afiliados que entró en el período 2010 a 2014 puede explicar ese desfasaje entre el aumento de usuarios y menos gastos en medicamentos. Ingresaron muchos niños y grupos familiares con gente con tendencia a ser consideradas saludable. Indican que lo que puede aumentar el gasto en medicamentos actualmente es el ingreso de los jubilados, que quizás se vea reflejado en el próximo informe. Mieres opinó que si bien este podría ser uno de los motivos, aclaró que también ingresaron adultos que consumían servicios.
Tendencias.
“Advertimos una tendencia a la baja en la participación de los medicamentos en los costos de las instituciones privadas”, indicó Mieres.
El gasto en medicamentos en las IAMC en 2014 fue de 147 millones de dólares. Entre 2010 y 2014 el gasto en dólares en medicamentos ha aumentado, pero al observar la participación en la totalidad de la estructura de gastos de las instituciones, la tendencia es “decreciente”. Es decir, la participación del gasto en medicamentos pasó de ser el 8,9% del gasto total de las IAMC en 2010 a 7,3% en 2014.
El dinero destinado a medicamentos crece a una tasa menor que otros gastos que realizan estas instituciones de salud como las remuneraciones, en las que se gastaron 1.250 millones de dólares en 2014. El número representa el 59,7% del presupuesto total de las instituciones, mientras que hace cuatro años las remuneraciones eran el 56,4%.
Cardoso aclaró que en los últimos años los salarios han aumentado por encima de la inflación. Fuentes del mutualismo montevideano destacaron también el crecimiento de la masa salarial. Aumentó un 3% real en el período del que habla el informe. Al mismo tiempo que cayó el gasto por medicamentos, subió el gasto por esas erogaciones.
El dinero destinado a fármacos en ASSE creció de 59 millones de dólares en el año 2010 a 74 millones en el 2014. De todos modos, la participación en el gasto total se mantiene constante, una tendencia similar a las de las IAMC. Pero hay diferencias, porque la participación de lo destinado a medicamentos en ASSE en el gasto total es superior (25% versus 7,3% en IAMC) y las remuneraciones en ASSE se llevan el 21% del gasto. En ASSE el gasto en fármacos crece más que la producción, a una tasa promedio anual de 3,5%.
Compras.
Las compras de medicamentos de las mutualistas son una parte importante de las ventas totales de la industria farmacéutica en el mercado local, a pesar de que su participación ha disminuido en los últimos años. En 2014 las ventas de fármacos a estas instituciones de salud del sector privado fueron por 156 millones de dólares (con un tipo de cambio a $ 23). “Si se tiene en cuenta que parte de las prescripciones realizadas en estas se canalizan en farmacias externas, aumentaría más la incidencia que las IAMC tienen en las ventas de la industria”, detalla el informe.
Las ventas de la industria a estas instituciones crecieron entre 2010 y 2014. En precios constantes, la tasa promedio anual de crecimiento fue de 1,3%. Sin embargo, la cantidad de afiliados “crece a una tasa promedio anual sensiblemente mayor”, 3%. Es decir, “la cantidad de afiliados creció a una tasa igual a más del doble que la tasa de crecimiento de las ventas”, según el estudio.
En 2014 las ventas de medicamentos a las IAMC para la atención ambulatoria alcanzaron 127 millones de dólares y para atención en internación 28 millones. Mientras el gasto en medicamentos para la atención ambulatoria aumentó, durante la internación disminuyó a una tasa promedio de caída anual del gasto por afiliado de 8,1%.
“Una limitante importante para el análisis del gasto en medicamentos de las instituciones prestadoras integrales es carecer de un buen indicador que refleje la evolución de los precios a los que estas compran los medicamentos”, concluye el estudio.