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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl 7 de abril de 1994 comenzó la masacre. Nuevamente el horror en toda su dimensión.
La etnia Hutu ataca a la etnia Tutsi con el objetivo de aniquilarla.
Incluso hutus moderados fueron atacados por los más radicales y extremistas.
Casi las tres cuartas partes de la población tutsi fue exterminada sin piedad. ¿Qué pasó?
O más bien ¿cómo pudo pasar?
El genocidio no ocurrió de un día para otro.
La errática política del país europeo —Bélgica— que había conquistado en el siglo anterior Ruanda durante mucho tiempo; la conflictiva relación social entre las sectas hutus y tutsis, que se fue deteriorando más y más hasta llegar a la gota que desbordó el vaso. Y una vez que el genocidio comenzó, fue notoria la impotencia, la pasividad de las grandes potencias (entre las cuales Francia, que había “tutelado” Ruanda en los años previos al genocidio) y de los organismos internacionales para frenarlo.
Esta horrible “película” ya la habíamos visto... Y la seguimos viendo en nuestros días.
En apenas tres meses y poco más (abril a julio de 1994) fueron eliminadas más de 800.000 personas.
Los métodos de exterminio fueron horribles.
Con todas las secuelas y consecuencias imaginables e inimaginables.
Destrucción. Masacre. Desolación.
Fue en pleno siglo XX.
Genocidio Armenio; Shoah; genocidio en Camboya; en los Balcanes.
Genocidio en Ruanda.
Algunos culpables han sido juzgados, otros siguen dando vueltas por el mundo...
28 años después, difícil que esta herida cicatrice del todo...
Por más que Ruanda en muchos aspectos se rehízo, ha cambiado y hoy es otro país.
Después de cada genocidio siempre decimos: “el mundo no puede ni debe permitir nada semejante nunca más”.
Y sin embargo, Putin...Ucrania...
¿Nunca más?
Lic. Rafael Winter