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    El “modus operandi” de Wilson Sanabria terminó con su hijo en la cárcel

    Decisión del juez de postergar el fallo contra Humberto Capote generó controversia; el fiscal que pidió prisión para el ex presidente del Banco Central dijo que “está convencido” y piensa apelar

    El pasado fin de semana el Juzgado penal de Maldonado fue el centro de atención de los medios de comunicación. Un mes y medio después de que el Cambio Nelson cerrara sus puertas de forma abrupta y su propietario, el empresario y ex dirigente colorado Francisco Sanabria se fuera del país, el caso tomó un giro decisivo. Tal como había anunciado en un audio de Whatsapp a poco de marcharse de Uruguay, y contra todos los pronósticos, Sanabria regresó.

    Tras dos días de largos interrogatorios y careos entre los involucrados en las maniobras, con acusaciones cruzadas, momentos de tensión entre los abogados defensores, y en medio de una cobertura “minuto a minuto” de la prensa, Sanabria terminó tras las rejas. La Justicia dispuso su procesamiento con prisión, al igual que el gerente general del cambio, Nelson Calvette, y la contadora Soledad Ubilla; la contadora Beatriz Silva fue procesada sin prisión.

    La Fiscalía también solicitó prisión para Humberto Capote, presidente del Banco Central durante la segunda administración del colorado Julio María Sanguinetti y contador externo de la empresa. Pero para él el tema quedó en suspenso, un hecho que sorprendió a operadores judiciales y políticos, según las consultas realizadas por Búsqueda. Es que la Fiscalía fue contundente: “No estamos ante el accionar de un contador bisoño, sino ante un profesional de extensa trayectoria y que supo ocupar cargos de máxima jerarquía en el sistema financiero”.

    Sin embargo, el juez consideró que las pruebas contra Capote no eran concluyentes y pidió que se realizara una pericia para decidir el futuro del profesional. “Tengo presente que este tema podía generar suspicacias, pero no es tan claro, está todo muy entreverado”, dijo el juez de la causa, Marcelo Souto, a Búsqueda.

    “El fiscal es parte y valora todo lo que considera que lo beneficia, pero yo como juez tengo que valorar la situación completa, del fiscal y de la defensa”. Por eso dijo que dispuso “una pericia para determinar claramente las cosas, por un tercero imparcial al hecho que va valorar la situación contable”.

    El fiscal Rodrigo Morosoli dijo a Búsqueda que “está convencido” de que hay suficientes pruebas para demostrar la responsabilidad de Capote y afirmó que planea presentar un recurso contra la decisión, aunque está evaluando si hacerlo en esta instancia o si aguardar a que el juez tome la resolución final. De todas formas, tanto el fiscal como los abogados defensores tienen plazo hasta el próximo martes 18 para presentar una apelación.

    “Decir la verdad”.

    El viernes 31 pasadas las 9 de la mañana Sanabria llegó al aeropuerto de Carrasco en un avión de American Airlines. Fue detenido por la Policía y trasladado al Juzgado de Maldonado, donde Souto y Morosoli se preparaban para interrogar al protagonista de un esquema que llevaban semanas investigando. El expediente judicial sumaba para ese entonces más de 30 denuncias de damnificados por el cierre del cambio, y la llegada de Sanabria era clave para determinar los detalles de la operativa e identificar a los responsables.

    A las 11:30 Sanabria llegó a Maldonado y designó como abogado al penalista Jorge Barrera. El defensor solicitó un tiempo para estudiar el expediente y pidió que un médico revisara a Sanabria, para certificar su estado de salud. Es que el empresario toma cerca de 15 pastillas diarias, algunas de ellas por temas médicos y otras para sobrellevar el estrés de las últimas semanas, y su abogado quería que eso quedara corroborado por un médico forense.

    Dos horas más tarde comenzaba el interrogatorio. Sanabria declaró durante unas siete horas, que fueron interrumpidas algunas veces para que tomara su medicación. El empresario se presentó ante el juez y el fiscal con la decisión de cooperar: “Volví voluntariamente para decir la verdad”, aseguró.

    Sanabria estaba dispuesto a asumir su responsabilidad, pero no caería solo. Si bien admitió que utilizó dinero de clientes para pagar gastos de sus empresas, aseguró “en reiteradas ocasiones su total desconocimiento del sistema” con el que operaba el cambio y afirmó que desconocía “el corazón” o “la cocina” del negocio, según describe la resolución del fiscal Morosoli.

    Quiénes sí conocían al detalle la operativa del cambio eran Calvette y Capote. “Yo nunca hubiera aceptado la responsabilidad de seguir adelante con la empresa si no hubiera tenido la seguridad de que ellos estaban ahí, que me hubieran explicado lo que me explicaron”, afirmó, según el dictamen fiscal. Sanabria aseguró que quien conocía “el corazón del negocio” era Capote.

    También Calvette lo responsabilizó: “La contabilidad de la empresa la llevaba Humberto Capote, que fue presidente del Banco Central, esa era la seguridad que teníamos ahí”.

    Las acusaciones de Sanabria contra Calvette y Capote crisparon el ambiente en el Juzgado, y llegaron a generar cruces entre los abogados defensores. “El clima era muy tenso”, aseguró una fuente. Por un lado la defensa de Capote, a cargo del penalista Amadeo Otatti, estaba molesta por las acusaciones de Sanabria en contra de su cliente, dijeron a Búsqueda fuentes cercanas a las indagatorias. Entendía que el empresario trataba de disminuir su responsabilidad señalando a otros. Eso generó discusiones con Barrera, y con el abogado Alejandro Balbi, defensor de Paula Sanabria (hermana de Francisco y también indagada, aunque la Fiscalía no le adjudicó por el momento ninguna responsabilidad penal). Otatti entendía que “las declaraciones de los Sanabria estaban inculpando a su cliente”, pero Balbi y Barrera le replicaron que con “su experiencia en el área penal debía saber que solo las declaraciones no bastaban para comprometerlo”, relataron las fuentes.

    Según los informantes, fue durante uno de las altos en el interrogatorio de Sanabria (para que tomara su medicación) que el juez dispuso que detuvieran a Capote, Calvette y a las contadoras, para tenerlos a disposición hasta que determinara la situación procesal de todos. Eso, afirmaron, llevó a algunos abogados a interpretar que las declaraciones de Sanabria estaban complicando a los demás involucrados.

    Operativa.

    El dictamen fiscal describe que Sanabria hijo continuó con el “modus operandi” iniciado por su padre. Eso es, “que además de la operativa natural de una casa de cambio, esta recibía fondos de clientes, los que eran mantenidos en la institución para ser posteriormente aplicados en el pago de gastos de los depositantes, funcionando como una suerte de ‘cuenta corriente’, en contravención con la reglamentación vigente para las casas de cambio”.

    En casos de clientes que dejaban depósitos por montos elevados, el cambio pagaba un interés superior al brindado en plaza por las entidades financieras. Esta actividad se desarrollaba desde fines de los años 90.

    Por otra parte, la investigación comprobó que Francisco Sanabria utilizaba el cambio “como un medio para captar capital a través de los depósitos de su clientela, el que posteriormente era desviado hacia las cuentas de sus sociedades comerciales”. Además, la Justicia demostró que el cambio registraba a sus empleados en el Banco de Previsión Social por salarios menores a los que efectivamente percibían.

    “Corazón del negocio”.

    Llegó la noche del viernes y tras varias horas de interrogatorios el juez Souto anunció a los indagados que pediría careos entre ellos. Barrera solicitó al magistrado que los careos se hicieran al día siguiente, ya que su defendido llevaba “dos días sin dormir” y tenía una salud delicada. Otatti dijo que no se oponía si no implicaba que su cliente tuviera que pasar la noche detenido. No obstante, el juez sostuvo que mantendría a todos detenidos hasta definir la situación.

    Al día siguiente, durante el careo, Sanabria dijo que él había pasado a hacerse cargo de la empresa en 2015, mientras que Capote estaba desde muchos años antes. “¿Cómo podía ser que no supiera nada?”, planteó, según relataron fuentes judiciales a Búsqueda. También insistió en que entre Capote y su padre, Wilson Sanabria, “había una muy buena relación de amistad y política”. Wilson, que falleció en 2015, fue senador del Partido Colorado y uno de los hombres de confianza de Sanguinetti.

    Capote interrumpió a Sanabria y dijo que él no tenía vínculos políticos: “No fui candidato a diputado ni senador”, afirmó. Ante lo que Sanabria exclamó irónico: “Pensé que tu cargo (en el Banco Central) necesitaba venia del Senado y que te había propuesto el Partido Colorado. Y no sabía que era algo malo tener vínculos políticos”.

    El fiscal Morosoli zanjó la discusión aclarando que no se estaban analizando “situaciones políticas sino jurídicas”.

    Terminada la instancia de los careos, el fiscal pidió una hora y media para redactar su dictamen. Regresó en el entorno de las 21 horas, y entonces los abogados dispusieron de un tiempo para escribir su contestación. “Ya para ese entonces los ánimos estaban más calmados”, comentó una fuente. Más tarde fue el turno del juez, que redactó su resolución ya sobre el final del sábado. Souto dispuso el procesamiento con prisio´n de Sanabria por los delitos de libramiento de cheques sin fondos, apropiacio´n indebida y falsificacio´n de documento privado; el procesamiento con prisión de Calvette por la presunta comisio´n de un delito de apropiacio´n indebida; de la contadora Ubilla por apropiacio´n indebida y falsificacio´n de documento privado, y el procesamiento sin prisio´n de la contadora Silva por un delito de falsificacio´n ideolo´gica.

    A su vez, accedió al pedido fiscal de enviar el expediente a las sedes especializadas en crimen organizado para que se investigue un eventual delito de lavado de activos, y dispuso la citación de los titulares de cinco empresas que podrían haberse beneficiado del dinero que capturaba Sanabria.

    En el caso del ex presidente del Banco Central, el juez decidió continuar investigando, y lo dejó “emplazado”, con cierre de fronteras. Entendió que “previamente a expedirse” era “imprescindible” contar con más pericias contables.

    La decisión llamó la atención en la Fiscalía, ya que Morosoli había sido categórico. “Además de su dilatada experiencia como contador público, fungió durante cinco años como presidente del Banco Central; y en cuanto a C S.A. (Cambio Nelson), prestó funciones para la empresa desde el año 2010. Por otra parte, era asesor de confianza en la materia para Wilson Sanabria cuando este asumió las responsabilidades del cambio”, dice el dictamen.

    “El Contador responsable de realizar el informe de compilación, es decir, la presentación de los estados contables de la empresa en función de las normas contables vigentes en la materia, dijo desconocer la operativa de la empresa, a pesar de tener acceso al módulo contable del sistema informático utilizado por la empresa. En definitiva, los estados contables presentados al Banco Central ‘no permitieron tener conocimiento de información relevante por parte del supervisor, a través de una exposición notoriamente distorsionada de la operativa real, en relación a las normas contables vigentes’”, afirmó el fiscal.

    A su juicio quedó “probado que merced a los oficios de Capote, el cambio pudo continuar con su actividad irregular sin ser controlada por el Banco Central”.

    El juez solicitó que un contador del Instituto Técnico Forense realice una pericia del sistema contable del cambio para que informe, entre otras cosas, si el ingreso de la informacio´n al sistema lo haci´a Capote o si la “informacio´n se ingresaba al mo´dulo contable por importacio´n automa´tica de otro mo´dulo” y si existen “registros en el sistema de depo´sitos realizados por terceros en dicha institucio´n”.

    “Capote alegó que no es un auditor de la empresa, que es un contador externo, por lo cual no tiene que ver si la información que está ahí (en los estados contables) está bien o mal. Él recibe lo que carga al sistema la dirección de la empresa. Niega rotundamente que el pago de los intereses a esas cuentas de clientes estuvieran cargados al sistema, por lo que dice que no tenía cómo tomar conocimiento de eso”, explicó Souto a Búsqueda.

    “Él dice eso, Sanabria dice lo contrario, dice que él sabía. Y dice que tuvo una reunión con Calvette y Capote donde hablaron de todos estos temas, pero ellos lo niegan. Por tanto, de las tres personas que estuvieron en la reunión, dos la niegan. Entonces no es todo tan claro. Por eso discrepé con la valoración que hizo el Ministerio Público con respecto a él”, afirmó.