El país de los ex

El país de los ex

Editorial

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Nº 2269 - 21 de Marzo al 3 de Abril de 2024

Los uruguayos tenemos fascinación por mirar el pasado. Así lo demuestran las constantes citas a episodios importantes o a gestas heroicas ocurridas en otros tiempos, en especial a comienzos y mediados del siglo pasado, cuando nos veían como “la Suiza de América”. Está la hazaña de Maracaná pero también el accidente en Los Andes, tragedia para algunos y milagro para otros, o el batllismo y sus reformas sociales o el país de las vacas gordas o el más alfabetizado y culto de América Latina. Siempre hay alguna referencia gloriosa a lo que ya fue.

Eso no necesariamente es malo. El pasado, en especial el que generó tantas alegrías y logros importantes, cuyas consecuencias se disfrutan y valoran hasta el día de hoy, es un buen modelo en el que mirarse. De lo vivido se aprende, y Uruguay como país tiene mucho para imitar del camino ya recorrido.

El problema llega si todo lo que se destaca hoy es lo que ya ocurrió. Lo ideal es que ese pasado se llene de presente y que tenga consecuencias concretas para la actualidad y también para el futuro. Por eso es digno de destacar otra vez en esta página editorial lo que estos días están haciendo los únicos tres expresidentes vivos con los que cuenta el país: el blanco Luis Lacalle Herrera, el frenteamplista José Mujica y el colorado Julio Sanguinetti.  Lacalle Herrera, Mujica y Sanguinetti han tenido varias apariciones públicas conjuntas en los últimos tiempos y dos en estos días. La primera, en el programa televisivo Santo y seña de Canal 4, que el domingo 10 les hizo una entrevista conjunta, y la segunda, en un almuerzo de la Administración de Dirigentes de Marketing (ADM) el lunes 18, en donde cada uno de ellos pronunció un discurso. Antes ya habían estado juntos en un escenario durante la presentación del libro Claudio Paolillo. Periodista en agosto de 2019, una recopilación de columnas de nuestro último exdirector, y al cumplirse los 50 años del golpe de Estado en junio de 2023 en un programa especial emitido por Canal 5, conducido por el periodista Alfonso Lessa. También Sanguinetti y Mujica compartieron tribuna el miércoles 6 para escuchar en Magnolio Sala la entrevista al presidente Luis Lacalle Pou durante la inauguración del ciclo Desayunos Búsqueda 2024. Lacalle Herrera se iba a sumar, pero a último momento no pudo por un problema de salud.

Tenemos mucho para aprender de ese país que están mostrando los expresidentes. Son la mejor prueba de que se puede construir en la diversidad, de que los consensos en las cuestiones importantes son posibles y de que la alta política todavía sigue vigente. No porque piensen igual ni mucho menos. De hecho, son muy distintos los tres y así lo demuestran en cada una de sus apariciones públicas conjuntas. Pero el tema es que, a pesar de esas diferencias, están dispuestos a compartir un mismo escenario e intercambiar con madurez y con mucha altura.

Es significativo además que esto ocurra en momentos de campaña electoral. Muestra que otro Uruguay, en el que convivan blancos, frenteamplistas y colorados en competencia leal, es posible. Ellos tres, que lideraron y representan a las principales colectividades políticas, no tienen ningún problema en hacerlo. Al contrario, lo repiten para dejar enseñanzas y huella y así lo han manifestado en sus últimas declaraciones públicas.

La campaña electoral parece estar deslizándose hacia un lado muy distinto. Las últimas señales son en su mayoría negativas. Los agravios, las críticas sin demasiado fundamento, el nivel que tienen algunos intercambios y ciertas denuncias provocan la percepción de que se puede estar en la puerta de un tobogán muy pronunciado. Ojalá que sea solo una sensación pero la realidad se empeña en mostrar lo contrario.

Por eso esta es una buena oportunidad para destacar el país de los ex. Y en ese grupo entran los expresidentes pero también las viejas epopeyas y los líderes políticos y caudillos históricos que son tan recurrentes en los discursos actuales. Ahora habría que llenar todo eso de presente en lugar de seguir manteniéndolo como una reliquia del pasado.