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    El pianista que pateaba tableros

    Manolo Guardia (1938-2013)

    A los 75 años falleció el pianista, compositor y humorista Manuel “Manolo” Guardia, pionero del “candombe beat” y uno de los pilares de la música popular uruguaya. Guardia había grabado su último CD en el 2006 con mucho esfuerzo y lo llamó “Tangos para la mano derecha”. Ese disco, en el que fusionó tango y jazz y fue editado por Ayuí, lo elaboró casi compás a compás, utilizando un teclado que tocaba con una sola mano y un secuenciador. Es que el músico había sufrido un accidente quirúrgico que lo dejó paralítico y sin movimiento en sus manos. De a poco pudo empezar a caminar y recuperar algo de motricidad en su mano derecha, y de ella se valió para grabar el disco que le llevó un año y medio de trabajo.

    Músico precoz, Guardia había comenzado a tocar en público a los once años en una orquesta infantil de tangos. En 1954 inició su trabajo profesional en clubes y boites de Montevideo y Punta del Este. Se integró al All Stars del Hot Club de Montevideo y a comienzos de los 60, con influencias de Horacio Salgán y Astor Piazzolla, compuso tangos y formó el Quinteto de la Guardia Nueva, en el que tocaba el bajo Federico García Vigil.

    En 1965 grabó el disco “Candombe de vanguardia”, con bajo eléctrico y guitarra, junto con George Roos, el tío de Jaime. En ese disco, el guitarrista era un joven Eduardo Mateo. “Siempre fui de patear tableros (...) Hay que recordar que en esa época el candombe tenía olor a podrido, la gente despreciaba a los negros, al candombe, al tamboril, al carnaval. Y nosotros salimos con esto”, le había dicho Guardia a Búsqueda en una entrevista a propósito de su último CD. De esa etapa son las canciones “Yacumensa”, “Chicalanga” y “Palo y tamboril”.

    Años después, en 1969, formó Camerata de Tango, luego llamada Camerata Punta del Este. De esa época son sus últimos long play de mediados de los 70. En 1975 Guardia se exilió en Venezuela con su grupo y permaneció allí durante cinco años. A su regreso comenzó sus actuaciones en el café-concert “Preludio”, junto a Cuque Sclavo y Eduardo Useta.

    La Orquesta Filarmónica de Montevideo interpretó varias de sus obras de las décadas de los 80 y 90. Pero en 1997 sufrió la desgraciada operación que enlenteció su capacidad de componer. De todas formas, haber sacado el CD en el 2006 le devolvió el entusiasmo, y así lo manifestó en la entrevista: “Seguí componiendo y grabando otras cosas. Sé que no es un disco de fácil digestión, pero para mí es muy importante y marca un mojón, un antes y un después. Sé que nadie había hecho algo así. No deja de ser jazz, pero en un contexto bien tanguero. Es meterse con una cosa dentro de otra, sin distorsionar mucho ni una ni la otra. Es una verdadera conjunción. O a lo mejor, simplemente estoy loco”.

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