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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUn comunicado que nunca debió emitirse. El comunicado realizado por la Presidencia de la República este martes pasado dando a conocer información personal sobre la situación jurídica y económica del colono que expresó su sentir al presidente de la República es una grosera violación al derecho a la intimidad y un sometimiento al escarnio público de una forma totalmente ilegítima.
Es lamentable que al otro día de que un ciudadano de este país se exprese de la forma que cree conveniente y le dice su sentir y pensar al mismísimo presidente de la República en la cara la institución Presidencia de la República, que nos representa a todos los uruguayos sin excepción, someta al escarnio público a esta persona con el fin de desacreditar lo que pueda haber expresado, sentido o pensado, en aras de su libertad, consagrada por la propia Constitución de la República en los artículos 7, 29 y 72, por solo citar algunos.
La mismísima Dirección de Comunicaciones de la Presidencia uruguaya fue quien expuso al primer mandatario al debate con la gente en la calle. Primero se lo permite por entender y saber de antemano que un presidente es el hombre que nos representa a todos, no tiene vida privada y está sometido al escrutinio de la sociedad las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Y segundo, cuando las cosas salieron mal y a la opinión pública no le gustó la cara que empezó a poner Vázquez y las cosas que dijo, utilizaron el acceso a información privilegiada para buscar cómo ensuciar, en un operativo enchastre, a esta persona, cuya situación particular, en este caso, no le quita mérito por decirle al presidente lo que tiene ganas y hacerse cargo de sus propias expresiones.
Lo que me parece un atropello a la libertad de expresión y al derecho a la intimidad de un ciudadano —que además tuvo la oportunidad de intercambiar con Vázquez, que si se quiere hizo su descargo y dijo que él “no era mentiroso” y que no se reunió con los colonos porque “nunca le había llegado la carta” solicitada— es que la institución de mayor jerarquía del país utilice con fines políticos la información a la que accede, para destruir la credibilidad de un simple ciudadano ante la opinión pública cuando lo crea conveniente.
Creo esto, creo que se le hizo una mancha al Estado de derecho y un flaco favor a la democracia, además de ser una tremenda falta de sensibilidad republicana.
Hugo Lemos