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    El presidente del Frente Amplio “preferiría no aumentar” la carga tributaria, pero advierte que “los derechos cuestan”

    Javier Miranda repitió dos veces el chiste. Primero con el “New York Times” y después con el “Washington Post”. “Espero que no salga mañana publicado el documento”, bromeó el presidente del Frente Amplio (FA) en la pasada Mesa Política de la fuerza de gobierno mientras discutían el borrador de la propuesta que enviarán al presidente Tabaré Vázquez para elaborar la próxima Rendición de Cuentas. El sábado 18, el día siguiente, el titular de “El País” fue “FA proyecta no devolver aportes al Fonasa”.

    El enojo de Miranda fue doble. Por un lado, porque alguien lo filtró, cometiendo un acto “irresponsable y tonto” que daña a la propia fuerza oficialista y porque no se planteara el debate de fondo, “dejándole el cachón” a la oposición para que ataque. Asegura que el documento es apenas un borrador, que las prioridades “seguramente serán” el 6% del Producto Bruto Interno (PBI) para la educación, el sistema nacional de cuidados, la salud y la vivienda y que las propuestas tributarias “las hacen los sectores”, no el Frente Amplio.

    El presidente del FA es partidario de no aumentar la carga tributaria, sabe que “la gente no quiere más impuestos” y lo entiende, pero advierte que esa decisión es ajena a él. Y defiende que aunque en campaña el oficialismo dijo que no habría nuevos impuestos “sería una necedad” si el Poder Ejecutivo “se aferra a lo que prometió” si las condiciones cambian. “Los derechos cuestan”, afirmó.

    Miranda cuestionó que la oposición “no ve la realidad en clave de satisfacer los derechos de las personas sino en clave de éxito económico”. Y responsabilizó al Partido Nacional por “el fracaso” en las negociaciones por la elección de autoridades en la Suprema Corte de Justicia.

    —La senadora Constanza Moreira se enojó esta semana por la difusión de un borrador que discutía el Frente Amplio y lo consideró una traición. ¿Cómo evalúa el funcionamiento de la coalición de izquierda?

    —Con preocupación. Estos ruidos que surgen son preocupantes. Necesitamos mayor nivel de discusión política y de ideas, recuperar la confianza. Por eso me duele este episodio, porque trae desconfianza. Yo quiero unidad forjada a partir del debate político y me tengo una fe bárbara.

    —¿Cómo ve la discusión que se planteó a partir de la difusión del borrador del documento de la Comisión de Programa?

    —Primero que nada, me preocupa que el documento haya aparecido en los medios, pero el debate para la población no es la interna del Frente, es qué Rendición de Cuentas se va a resolver y qué posicionamiento tendrá el Frente. ¿Van a poner más impuestos? La gente no quiere más impuestos y está bien. Me parece razonable y yo personalmente preferiría que no haya, pero eso no lo decide ni Javier Miranda, ni el Frente Amplio, lo decide el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Ahora, el documento es un montón de ideas que deben pasar por el proceso de discusión.

    El documento, que surge de las propuestas de los diferentes sectores, coloca como prioridades la educación, el sistema de cuidados, la salud y la vivienda.

    —Allí tenemos grandes acuerdos. Por ejemplo, ¿Vamos a profundizar la reforma de la salud? Yo creo que sí hay que profundizarla. Dicen que el Fonasa es deficitario, pero la escuela pública también es deficitaria. Invertimos un montón de dinero que no tiene contrapartida, sin duda, pero el acceso a los derechos hay que financiarlo. ¿Cómo se financia? Por ejemplo, la oposición propuso que no ingrese el contingente de adultos mayores porque su aporte es mucho menor al costo que tiene. ¡Ah no! Justamente, yo quiero salud para todos y hay que profundizar el sistema para que llegue. Alur es deficitario, dice el senador (Pedro) Bordaberry ¿Y si lo cerramos, qué hacemos con Artigas? No, busquemos cómo razonablemente lo financiamos. El déficit de la “caja militar” hay que discutirlo y eso no quiere decir eliminarlo de un día para el otro.

    —Los sectores minoritarios dentro del FA propusieron varias alternativas de nuevos impuestos o aumentar la carga.

    —Las prioridades probablemente sean las que están. ¿Cómo lo financiamos? Los derechos cuestan y se financian con aportes de todos. Hoy tenemos déficit fiscal y no lo podemos ocultar, entonces o disminuyo los egresos o aumento los ingresos. La lógica del FA en estos años ha sido la justicia tributaria poniendo a la persona como prioridad en el debate económico. No la economía. A nadie le gusta pagar impuestos. En esta coyuntura particular yo preferiría no aumentar, pero ni siquiera sé si es posible, es solo mi opinión. Ahora, en el documento no es el FA quien lo dice, sino que es la propuesta de algunos sectores.

    Está bien, pero en campaña electoral se dijo que no habría nuevos impuestos.

    —Es verdad y la voluntad fue no aumentar. Ahora, es cierto y que me diga algún economista de la oposición si tenía previsto que Brasil caería 5% de su PBI. Acabamos de pasar la peor crisis del capitalismo desde 1929 y en Uruguay se sintió mínimamente, mientras Argentina y Brasil caían a pedazos. Eso exige, responsablemente como lo hizo el Poder Ejecutivo, tomar medidas porque no se puede seguir navegando como si nada hubiera sucedido.

    —¿Considera que gobernar implica tomar decisiones aun en contra de las promesas?

    —Por supuesto. Es un principio de realidad y mal haría un gobierno en aferrarse a lo que proyectó hace dos o tres años si las condiciones cambian. Sería una necedad. Y acá surge otra discusión que es cuál es la función de los tributos. El liberalismo económico instaló que es malo pagar impuestos, pero los impuestos son las contribuciones que hacemos para vivir en sociedad y ser solidarios, son fenómenos de distribución de riqueza.

    —Es bueno o malo según el servicio a cambio

    —Sí, claro. Pero el tributo no es únicamente aportar para que me den. Yo egreso de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, puedo tener un nivel económico decoroso por lo que me dio la gente pagando sus tributos. ¡Cómo no voy a pagar y ser solidario! Hay dos ejemplos claros: la reforma tributaria y el Sistema Nacional Integrado de Salud. Acaban de ingresar miles de adultos mayores que antes no tenían acceso porque no tenían recursos y me dicen que el Fonasa es deficitario. ¡Por supuesto que es deficitario! Pero no se llama déficit, es un sistema solidario. La alternativa es excluirlos porque es más costoso para la sociedad. Decir que el Fonasa es deficitario es una canallada, pero insisto, a ver si se animan a decir que la escuela es deficitaria.

    Pero con el Fonasa sí lo plantea la oposición.

    —Porque no ven la realidad en clave de satisfacción de los derechos de las personas sino en clave de éxito económico.

    —¿Le preocupa cómo pueda tomar la sociedad posibles cambios tributarios?

    —Siempre. Por eso hago énfasis en volver a concebir cómo funciona el sistema tributario. Entiendo que hay sectores, como la clase media, que tienen una carga tributaria importante, pero sin dudas hay que explicarle a la vecina que si tengo que hacerlo es porque necesito hacer determinadas cosas.

    Se reunió con el diputado colorado Fernando Amado porque dijo que está dispuesto a votar la Rendición. ¿Es porque fracasó su intento con el ex frenteamplista Gonzalo Mujica?

    —En primer lugar, hay que dialogar con todos. Mujica fue electo con el programa del Frente Amplio y seguiré conversando. Sobre Amado una de las cosas importantes es que está de acuerdo con el sistema de cuidados porque lo comparte y quiere respaldarlo. Está de acuerdo con priorizar la educación e incluso la charla fue más allá del a Rendición. Esa es la actitud que hay que manejar, buscar acuerdos en temas prioritarios y no hacer oposición solo porque lo propone el gobierno.

    —¿Teme que a medida que se acerquen las elecciones se complique la relación con la oposición?

    —No, mal haría yo en pronosticar que va a ser cada vez peor.

    Pero, por ejemplo, la elección de autoridades en la Suprema Corte de Justicia ya trajo sus problemas. ¿Cómo lo tomó?

    —Lo tomé muy mal, pero eso no fue un problema de elecciones. En diciembre teníamos acuerdos muy avanzados, volvemos en febrero, después de las licencias, y se va todo para atrás. Eso genera malestar. Lo que sí estoy convencido es que no se puede determinar quiénes serán ministros de esta forma, tiene que haber un procedimiento público y apostar a que sean los más calificados. La decisión obviamente es política, pero tiene que tener una acreditación de méritos.

    —¿La negociación fue un fracaso?

    —Sí, por supuesto. No porque el ministro que va a ingresar sea mal ministro, sino por no llegar a un acuerdo y el responsable es el Partido Nacional que cambió la pisada. Eso no quiere decir que el relacionamiento con la oposición esté mal.

    Información Nacional
    2017-02-23T00:00:00