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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Dr. Germán Aller, en su comparecencia ante la Comisión de Salud Pública del Senado en representación del Instituto de Derecho Penal de la Universidad de la República, puso reparos importantes al actual proyecto de ley de eutanasia, que consistieron básicamente en decir que con dicho proyecto no se va a eliminar la clandestinidad de la eutanasia, que el tema no está laudado en lo social y por tanto no puede ser laudado por el Parlamento, que el personal médico no puede sustituir al Poder Judicial a la hora de decidir acerca de si se ha cometido delito o no al dar muerte a una persona y que, en la práctica, la inmensa mayoría de las personas que recurrirían a la eutanasia, si se aprobase ese proyecto de ley, no pasaría por todas las entrevistas que propone el proyecto como supuestas garantías.
El Dr. Aller dijo que el proyecto de ley “va por un camino que en nuestro instituto nadie acompaña”.
Por nuestra parte, rechazamos simplemente que se pueda otorgar por ley a alguien la potestad de matar a un ser humano inocente. Pero, además, nos interesa agregar que efectivamente este proyecto de ley en particular es muy defectuoso.
Por ejemplo, deja abierta la posibilidad de que una persona con enfermedad incurable y sufrimientos que a su juicio son insoportables pida la eutanasia. Hay muchas enfermedades que son incurables y no dejan postradas a las personas ni mucho menos, y sobre la insoportabilidad de los sufrimientos bastaría, según eso, la palabra de la persona. Entoces, ¿cuántas personas que vemos caminar tranquilamente por la calle podrían pedir la eutanasia?
Pero además, y entre otras cosas, el proyecto dice que, de los dos testigos que en determinado momento tienen que dar fe de que el paciente pidió la eutanasia, al menos uno de ellos no se tiene que beneficiar económicamente de su muerte. ¿Y el otro sí puede? ¿Un testigo de cuyo testimonio va a depender que se quite la vida a alguien puede beneficiarse económicamente de la muerte de esa persona? Eso es inadmisible, sin lugar a dudas.
Por tanto, no es de extrañar que muchos legisladores, incluso de los que habían anunciado inicialmente su apoyo al proyecto, hayan manifestado que están reflexionando sobre el tema. Es de esperar que efectivamente este proyecto no sea aprobado y que en nuestro país se profundice más todavía el tema de los cuidados paliativos, para dar a las personas que sufren una respuesta que realmente sea acorde con su dignidad.
Néstor Martínez
CI 1.508.753-8