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    El sector lechero impulsa nuevo proyecto y busca extender créditos en la banca, donde duplicó su deuda en un año

    A fines de 2016 el endeudamiento lechero llegó a casi U$S 350 millones

    Entre analistas y empresarios del sector lechero parece estar instalada la idea de que la lechería uruguaya salió de la crisis y que lo peor ya pasó. Pero eso, en caso de que así sea, no significa que los problemas de los tamberos estén resueltos.

    La deuda bancaria del sector lechero local prácticamente se duplicó en un año, al pasar de U$S 177 millones, en diciembre de 2015, a U$S 348 millones, en diciembre de 2016, según datos del Banco Central a los que accedió Campo.

    Los registros muestran que de ese monto de la deuda, U$S 207 millones corresponden a bancos públicos, es decir el Banco República (BROU), y U$S 141 millones a la banca privada, donde tuvo lugar el mayor incremento del endeudamiento de la lechería.

    En diciembre de 2015 el monto de los créditos otorgados por los bancos privados a la actividad lechera era de U$S 32 millones y a fines del año pasado llegó a U$S 141 millones. Es probable que la mayor parte de esa deuda corresponda a préstamos solicitados por algunas empresas de gran porte, principalmente por la firma Olam, de Singapur, comentaron a Campo fuentes del sector.

    El total de litros de leche remitidos por los productores a las plantas industriales bajó de 1.974 millones en 2015 a 1.773 millones en 2016, por lo que el valor de la remisión disminuyó en unos U$S 100 millones en un año, indican los datos oficiales.

    “Si no se presta atención a esta advertencia”, esas gremiales vaticinaron que habrá menos productores, pérdida de empleos, caída de la producción y falta de materia prima para las industrias.

    En un tono menos dramático, el presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, que es un tambero de la localidad de Mendoza, señaló a Campo la necesidad de obtener financiamiento a mediano y largo plazo para un proyecto de desarrollo de nuevas capacidades competitivas, diseñado en ese organismo, y de conseguir una prórroga por dos o tres años del pago de las amortizaciones de créditos.

    Dijo que la lechería “sigue estando en problemas”, porque “trae una carga financiera que viene de atrás y que de golpe no la puede pagar”.

    El sector “siguió funcionando con base en contraer más endeudamiento”, indicó.

    Días pasados, De Izaguirre, acompañado de integrantes de algunas industrias lecheras, mantuvo una reunión con gerentes del Banco República para analizar las posibles alternativas de salida a esa situación.

    Por un lado, según el titular del Inale, se conversó de “pasar” las amortizaciones de los créditos “para dos o tres años, dependiendo de la evolución que tenga el sector en 2018”.

    También que “el monto que tenía previsto utilizar el productor para pagar las amortizaciones, lo pueda destinar para generar alimento” en sus tambos, comentó.

    Contó que desde el Brou se dejó en claro que “la morosidad” de los clientes vinculados a la actividad lechera “es baja” y que los pedidos de amortizaciones se estudian “caso a caso” y que “no es una medida generalizada”.

    Por otro lado, para financiar el proyecto de desarrollo, el Inale estudia algunas alternativas: “puede ser un fideicomiso, financiamiento internacional o la banca pública”, o generar “varias herramientas que puedan generar algún crédito a corto plazo y algunas en otras condiciones”, señaló.

    Por eso se habló también de ese tema con los funcionarios del Brou, que junto a técnicos de algunas empresas, como Conaprole y Calcar, asesoran al Inale en el diseño de nuevas alternativas de financiamiento.

    En ese sentido, De Izaguirre planteó la importancia de contar con créditos en “condiciones flexibles”, especialmente en el plazo. Que en principio se fijen unos “ocho años” para el repago, “pero que el productor pueda llegar a pagarlo en hasta 12 años, si se justifica, y que eso no signifique caer en mora”, dijo.

    Respecto al financiamiento, el proyecto indica que “tendrá un componente de subsidio público a los procesos de asistencia técnica, al menos para parte de los productores que son objeto de acción y por un tiempo limitado”.

    Solo 11% de los establecimientos lecheros de menor tamaño que producen menos de 480.000 litros de leche al año cuentan con asistencia permanente conjunta de agrónomo y veterinario, según Inale.

    El organismo advierte que “hay distintos grados de rezago tecnológico y una alta dispersión de margenes económicos” y que eso “es algo más marcado en los tambos de menor porte”.

    El 37% del universo de productores que es objeto del proyecto de apoyo “no tiene asistencia técnica continua”, principalmente de los tambos que tienen un nivel de consumo medio de pasto y bajo de suplemento y concentrado.

    Una de las metas previstas en ese proyecto del Inale es que esos grupos de productores puedan alcanzar un aumento de entre 890 y 2.200 litros de leche por día.

    En cuanto a la percepción que se tiene de la situación de la lechería, el presidente del Inale dijo que una cosa es que los precios de exportación de los lácteos hayan aumentado y ahora en promedio estén en unos U$S 3.500 por tonelada, y otra es los problemas financieros y compromisos que debe afrontar el productor para solventar los costos de producción.

    Recordó que en 2016 quedaron 120 productores en el camino y que el promedio de reducción de predios lecheros en años recientes era de 1,5%, pero que el año pasado pasó a 4%.

    De ahí el objetivo del Inale de que aquellos productores con baja productividad puedan levantar las limitantes que les impiden incrementar su producción.

    Hasta 2013 la lechería local registró un crecimiento de producción de 5% anual en promedio, en los años siguientes empezó a disminuir y en 2016 hubo una caída de 10% en la remisión de leche a plantas industriales, según el Inale. “Eso repercute en la industria porque tiene menos materia prima, en el bolsillo del productor porque tiene menos ingresos por un precio menor y una cantidad inferior de leche”, consideró De Izaguirre.

    De las remisiones de leche que hacen los productores a las industrias, se les retiene un monto para el repago del fondo lechero, estipulado en $ 0,229 por litro desde setiembre de 2016.

    Los tamberos tienen una deuda contraída de U$S 53 millones en el Brou y de U$S 25 millones en el banco BBVA en el marco de ese fondo sectorial.

    El titular del Inale coincidió en eso al señalar que “si México pierde esa relación comercial con Estados Unidos para la lechería uruguaya sería ventajosísimo”, ya que “los mexicanos precisan lácteos”.

    “Pueder ser muy bueno para nosotros”, afirmó.

    Ejecutivos de industrias lácteas confirmaron que se están dando nuevos canales de negocios con clientes mexicanos, preocupados por el efecto que pueden tener las medidas del gobierno de Trump. Se puede llegar a exportar por fuera de los cupos anuales establecidos de 6.600 toneladas de quesos y 5.000 toneladas de leche en polvo, en caso de que México ofrezca un precio mayor al que venía pagando, consideraron.

    Contaron que no solo en ese país hay una ventana de oportunidad, en medio de esa tensión comercial, porque también algunas empresas europeas consultaron a industrias uruguayas si estarían dispuestas a exportar al viejo continente.

    Otras oportunidades comerciales se abren a partir del interés de empresarios japoneses en importar lácteos uruguayos y que para eso este mes recorrieron algunas industrias locales, como Conaprole, Estancias del Lago y Lactalis.

    Agro
    2017-02-23T00:00:00