Sr. Director:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHe esperado tres largas semanas antes de decidirme a enviar esta carta.
Durante las mismas, una catarata de opiniones, condenas, apoyos y cartas sobre el caso Sendic y sus repercusiones, ha inundado a toda la prensa. El caso Sendic no es el tema central de la presente pero se conecta con él. Quizás hubiera podido abundar en consideraciones sobre las sucesivas declaraciones de nuestro Sr. Presidente Dr. Tabaré Vázquez sobre el tema, cada una peor que la anterior, mostrando los perjuicios que acarrea estar rodeado de una corte de obsecuentes que nos lleva a creer como reales a nuestras propias fantasías. Quizás podría opinar sobre las múltiples y patéticas declaraciones del Sr. Senador Mujica sobre el caso y sobre todo lo que se le cruce, ya no logra sorprender con sus “ideas geniales” pero ahora sobrepasó todos los límites con el pedido hecho al Sr. Espert: “Mujica me pidió que vendiera marihuana en los quioscos”, una muestra de la irrealidad en que vive, empeñado en hacer cualquier cosa a cualquier costo sin medir la responsabilidad que ostenta al ser el político más poderoso del momento, cosa que nos pinta el nivel en que hemos descendido como sociedad. Quizás habría podido rebatir una a una las preocupantes declaraciones de la Sra. Vicepresidenta de la nación, Sra. Lucía Topolansky, las cuales según yo lo veo, la muestran inhabilitada para ejercer cualquier cargo. Cuando se refiere a la presunta carrera de licenciado en Genética, a los cursos desarrollados, a los años cursados, a la falta de tesis, a licenciatura, carrera y cursillo, medallas, al escaloncito, al cartoncito, a revalidar o reconocer un título, a renuncia, seguro de paro y subsidio todo junto y revuelto, y a tantos otros disparates más, nos deja solo 2 opciones: podemos creer que miente en forma contumaz con alevosía y reiteración, para engañarnos y para conseguir apoyo para su protegido, lo cual la inhabilita moralmente; o podemos interpretar que no es capaz de entender la diferencia entre las instancias académicas y los diferentes conceptos que maneja, por lo cual está inhabilitada por incapacidad. Igualmente, parece que esta doble condición es la que nos ha tocado en suerte en los últimos años en quienes ejercen la Vicepresidencia. Finalmente, de Sendic, ya expresé lo que sentía en una carta anterior que el semanario tuvo a bien publicar y ni hablemos de cuanto se podría decir del paupérrimo papel de la oposición que se autocensuró y no abrió la boca en la sesión de la Asamblea, un papelón histórico que ayuda a entender por qué el FA sigue teniendo chances de ganar las elecciones.
Lo que me motiva a escribir la presente es el indignante silencio de la Universidad de la República frente al cúmulo de disparates que se han dicho y que la afectan directamente. Esta institución a la que orgullosamente pertenecí hasta que me jubilé luego de 40 años como docente, principal responsable de la formación de profesionales de nuestro país, no ha sido capaz de reaccionar en defensa de su patrimonio más valioso. No voy a pedir a ADUR o a la FEUU que emitan alguna declaración en defensa del honor, la capacitación y el esfuerzo de sus colegas, seguramente sus autoridades todavía sigan estudiando como redactar algún comunicado sobre Tiananmen o sobre los estudiantes apaleados, presos y asesinados en Venezuela y estén muy ocupadas como para leer algún diario nacional o ver las noticias.
La Sociedad Uruguaya de Genética y la Audetep emitieron sendos comunicados donde mostraban su disconformidad con las barbaridades expresadas. Dicen que la Sra. Vicepresidente envió mensajes a ambas, con apariencia de disculpas pero esgrimiendo la excusa habitual: hubo confusión y mal manejo de la información. Yo no fui, siempre la culpa es del otro, en lo posible, la prensa. ¿Por favor, alguien me puede explicar cómo se puede confundir o manejar mal una información cuando alguien dice textualmente: “Sendic es el que más sabe de genética”? Reitero mi concepto anterior: miente o no entiende.
¿Pero qué espera la Universidad de la República para hacer una declaración fuerte, clara, terminante sobre el asunto?
Porqué no destaca al estudio y al esfuerzo como dos de los valores principales para cursar una carrera universitaria; por qué no se refiere a la dedicación y al sacrificio que hacen tantas familias, de Montevideo y del interior, apostando a la educación de sus hijos para así tratar de obtener la capacitación que los coloque en mejor posición para el futuro; por qué no sale a respaldar a sus buenos docentes, la mayoría de los cuales brindan su mejor esfuerzo por salarios irrisorios (y lo sé por la experiencia de toda una vida); por qué no menciona la tarea de sus verdaderos investigadores, que los tiene y muchos, esforzándose para generar Conocimiento; por qué no reconoce el compromiso en la formación permanente por parte de los profesionales, que si son conscientes no se quedan con lo aprendido hace 40 años. La Universidad calla, indignamente, abandonando a los alumnos, docentes y egresados a la voz de la mentira o a la ignorancia y peor, todavía sale un Sr. Decano a acoger al farsante. Los profesionales universitarios no somos mejores ni peores que nadie, pero al igual que todos, merecemos respeto. No tenemos por qué soportar barbaridades como la del “cartoncito”, el “escaloncito” o de que “es el que más sabe en genética” porque dice que hizo un cursillo hace 37 años. No todo da lo mismo, no todo es igual, no se puede decir cualquier cosa, no todos vivimos revolcados en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados. ¡No todos!
¡Basta!
¿Si en este caso no es la Universidad de la República quien le pone los puntos sobre las íes a la Sra. Vicepresidenta, quién lo debe hacer? Es hora de un poco de dignidad, de vergüenza, de orgullo bien entendido, de defensa de aquellas cosas que se han hecho bien a lo largo de tantos años por parte de la Universidad de la República.
Si las autoridades de la Universidad no se animan porque es “la esposa del PP”, y es una antigua compañera de ruta, cerrá y vamo’.
Sr. Director, asumo plenamente que he utilizado algunos términos fuertes para calificar a algunos personajes, pero en realidad son sus propios hechos quienes los califican.
Dr. Pablo Escudero
Ex Prof. Adjunto de Anatomía - F. Odontología. UR
Ex jefe de Museo de Anatomía - F. Odontología. UR
CI 1.358.448-7