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    El “té” de las cinco en el Parlamento

    En 1986, con el país recuperándose de las consecuencias de la dictadura, el general Liber Seregni convocó en el Parlamento a los integrantes de la bancada de legisladores del Frente Amplio. “Soy portador de noticias preocupantes y muy graves que hacen a la situación institucional del país”, les dijo el líder de la coalición de izquierda a los legisladores.

    En esa reunión, Seregni pidió reserva y luego pasó a contarles a los dirigentes que los militares estaban dispuestos a “entregar a varios camaradas” con la condición de que no se investigara nada de lo actuado durante la dictadura (sobre delitos económicos y la violación de los derechos humanos). En ese debate, se generaron dos grandes bandos entre los legisladores. Uno era liderado por Germán Araújo, quien planteó que todos los golpistas debían ser juzgados, y otro encabezado por Francisco Rodríguez Camusso, que proponía aceptar la lista de los militares. No hubo una decisión final y las discusiones continuaron los días siguientes.

    En el libro, González relata algunos hechos que presenció tanto en el edifico del Poder Legislativo, como fuera de él, aunque a veces sus anécdotas dejan al lector con ganas de más información. 

    Así, cuenta una reunión que Hugo Batalla tuvo con miembros de las Fuerzas Armadas en 1986 en el Círculo Militar. “Usted no vio nada”, le dijo Seregni a González cuando este le comentó que había visto a Batalla en la sede del Círculo. Al día siguiente, Seregni tuvo la reunión con la bancada de legisladores en la que habló de la situación con los militares.

    González también recuerda que, en octubre de 1987, un funcionario del Palacio reconoció que en la custodia del presidente Julio María Sanguinetti estaba la persona que lo había torturado en dictadura. El custodio fue sacado del Salón de Fiestas por funcionarios y el diputado Víctor Vaillant.

    En el libro, González relata además una serie de peleas que sucedieron en el Parlamento, en especial durante el primer gobierno tras el fin del golpe de Estado.

    Una de las trifulcas se dio entre los diputados Andrés Toriani (Frente Amplio) y Jorge Machiñena (Partido Nacional). El origen de la disputa fue una discusión parlamentaria sobre la situación en Cuba. El enfrentamiento terminó cuando la secretaria de Toriani lo frenó diciéndole que Machiñena tenía un marcapasos. “No le pegues más”, dijo la secretaria provocando la risa de varios testigos.

    En otro pasaje del libro, González aborda un comentario generalizado respecto a que en el Parlamento se tomaba alcohol durante las sesiones. Cuenta que había un funcionario apodado la Vicha, conocido por dar el “té especial” de las “cinco” de la tarde a algunos senadores. “A la menor seña, solícito como ninguno, iba la Vicha a su armario personal a buscar la botella del ‘té especial’. Por aquel entonces, el de mayor consumo era de origen escocés y se le conocía con el nombre de Ballantines”.