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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSi bien existen muchas características que determinan el mundo de las mujeres, existe consenso para afirmar que somos las que llevamos la carga más pesada durante esta pandemia de Covid-19.
Pero no refiero a carga como sinónimo de mayores obligaciones, responsabilidades o más horas de trabajo, que evidentemente las tenemos, refiero a carga como el problema más agudo y preocupante que enfrenta el país y que es la “violencia de género”.
Si bien Uruguay se ha destacado internacionalmente por adoptar medidas acertadas y responsables ante la crisis sanitaria, la violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes ha escalado a niveles insospechados y luce su peor faceta, que la constituye la violencia intrafamiliar, física y sexual.
Esta situación evidenciada a través de los medios de prensa a diario, dan cuenta de que son más de veinte los feminicidios perpetrados en nuestro país en ocho meses del año 2020, cinco de ellos bajo el Covid-19. Este dato dramático nos debe interpelar a todos como sociedad pero también al Estado, quien debería impulsar políticas públicas destinadas a visibilizar la violencia extrema que enfrentan las mujeres uruguayas y aniquilar la discriminación y el machismo.
Lamentablemente la violencia se ha universalizado y no es un tema solo de nuestro país, pero como sociedad alfabetizada que somos, con valores socioculturales destacables y niveles económicos aceptables, no podemos permitir que este fenómeno se profundice y genere una brecha de género cada vez mayor.
Algunos países de la región con el mismo problema han adoptado diferentes criterios para contener los niveles de violencia y feminicidio que han aumentado durante la pandemia. Entre las múltiples medidas adoptadas en Chile, Argentina y Brasil se destaca una denominada de diferente forma según el país, pero que consiste en denunciar la situación de violencia doméstica en una farmacia.
En Chile, por ejemplo, el farmacéutico llamará a la Policía cada vez que una mujer pregunte por la “mascarilla 19”. En Argentina, la Confederación Farmacéutica utiliza el término “barbijo rojo” para denunciar la violencia de género y en Brasil la campaña “Señal Roja contra la Violencia de Género” supone que la víctima dibuje una “X” y se la exhiba al farmacéutico para que este dé cuenta a las autoridades de que la denunciante está sufriendo algún tipo de violencia.
En Uruguay no hemos utilizado este mecanismo, pero se han implementado otras políticas públicas, muchas de las cuales utilizando tecnología y si bien admito ser lega en la materia, me pregunto:
¿Por qué no se ha diseñado una aplicación informática para celulares, tabletas, ceibalitas, computadoras, que sea amigable y accesible para todos y permita denunciar al agresor en tiempo real?
Nuestro país se caracteriza por tener una sociedad informatizada, donde la mayoría de sus ciudadanos (incluyendo niñas y adolescentes) tienen acceso a un celular y hay diversas zonas con wifi libre. Quizás una aplicación que identifique la ubicación de la víctima y envíe la señal de “auxilio” a una dependencia del Ministerio del Interior creada a tales efectos podría ayudarnos a salvar a muchas mujeres, niñas y adolescentes. Prevengo que para evitar malos usos de la misma, la publicidad y la sanción pecuniaria para quien mal utilice esta herramienta sin motivos fundados, deben de estar presentes en su formulación.
Sin lugar a dudas que la solución para erradicar la violencia de género, cualquiera sea el país, es la educación. La educación en valores como el respeto, la dignidad, la honra, la autonomía, que comience en nuestros hogares y se extienda al ámbito educativo e institucional, aunque quizás este sea el camino más largo y que demande más tiempo, por eso me arriesgo a abrir la conversación sobre otras posibles soluciones.
Este virus denominado “violencia de género” está instalado en nuestra sociedad generando invisibilidad y vulnerabilidad de las víctimas y demostrando que el hogar no siempre es un lugar seguro para las mujeres. Por eso es necesario actuar rápidamente. ONU Mujeres ha denunciado que la emergencia sanitaria acrecentó los riesgos de violencia contra mujeres, niñas y adolescentes en el mundo entero, debido al aumento de las tensiones que existen en el hogar.
El problema mayor de la violencia de género lo constituye, aunque no siempre, el acceso que el agresor tiene a la víctima, muchas de las cuales tienen que convivir bajo el mismo techo, por eso es necesario ayudar a la víctima para que pueda defenderse en tiempo real.
Dra. Miriam Mora
Máster en Políticas Públicas y Género
Egresada Escuela de Periodismo de Búsqueda
1a generación (2017)