Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá¿Debatir? ¿Qué y con quién? Debatir es intercambiar ideas, confrontarlas, compararlas para permitir una mejor elección de lo planteado. El debate presupone un conocimiento cabal de la temática que se discute y una equivalencia de fuerzas y posibilidades entre los contendientes. No se puede confrontar ni comparar el conocimiento con la desinformación. El debate, reitero, presupone una confrontación entre iguales. La confrontación con lo desigual no es debate: es abuso o payada.
El ciudadano común: el almacenero, panadero, taximetrista, electricista, empleada doméstica, policía, ama de casa, jubilado, pensionista, etc., está desinformado o, por lo menos, no tiene una idea cabal de lo que son los distintos programas que se plantean en una elección y se le debe dar a la ciudadanía todas las posibilidades de información y comparación posible para que la elección sea la más acertada, ya que están en juego valores fundamentales que hacen a la esencia de la democracia, que debe ser dirigida por los más capaces y con los mejores programas de gobierno.
No es un show mediático sino una herramienta esencial que se le da al pueblo para que elija mejor. Debatir no es una cuestión de conveniencia, es un derecho de la ciudadanía y correlativamente una obligación de los profesionales de la política.
¿Por qué el Dr. Tabaré Vázquez no quiere correr el riesgo de debatir? Esas razones sólo él las conoce, pero la ciudadanía puede presuponer que está cansado o desgastado o que piensa que su programa no es tan bueno como el de los competidores y no se anima a arriesgar.
Es mentira que el Dr. Vázquez debate con la gente, ya que a los actos políticos concurren los adherentes y no los opositores y por lo tanto no existe intercambio, sino sólo consentimientos a lo que se les promete.
Por otra parte, la realidad y las encuestas demuestran fehacientemente que es materialmente imposible discutir con más del 50% por ciento del país. No le alcanzaría a nadie el tiempo para contestar ni en tres reencarnaciones.
María Graciela Somma
CI 1.233.216-6