Tuve oportunidad de ver y escuchar tanto el juramento de Nicolás Maduro para ser instituido presidente “encargado” como su discurso una vez asumido el mando.
Tuve oportunidad de ver y escuchar tanto el juramento de Nicolás Maduro para ser instituido presidente “encargado” como su discurso una vez asumido el mando.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn ambos casos me costaba creer lo que veía y oía. Su interlocutor, el presidente de la Asamblea General y el propio Maduro, con el “librito” de la Constitución en mano que tantas veces esgrimió Chávez, mencionaron innumerables veces dicha Constitución durante el juramento. Me hicieron recordar las sospechas que me producen las personas que permanentemente mencionan su honestidad. Si la Constitución se cumple, no hace falta mencionarlo una y mil veces. Lo que sucede es que en ese acto ya se transgredió la Constitución venezolana, ya que de acuerdo a ella, ante la falta definitiva del presidente, el que tiene que ocupar interinamente el cargo y llamar a elecciones, es el presidente de la Asamblea General.
En cuanto al larguísimo discurso pronunciado por Maduro como presidente “encargado”, me recordó aquella memorable película de Chaplin, “El Gran Dictador”, en la que el actor encarnaba a Hitler frente a una cantidad de micrófonos y con sus acólitos levantando carteles con la palabra aplausos cada pocas palabras pronunciadas por el dictador. Tal fue la imagen del discurso de Maduro ya que efectivamente no terminaba de pronunciar una frase cuando surgían los aplausos de una barra vestida de rojo cual “barra brava” de nuestros estadios. Fue una ceremonia realmente lamentable tanto en su forma como en su fondo. Innumerables veces mencionó la figura de Hugo Chávez como su maestro y guía espiritual. También en su discurso fue mencionada una y otra vez la palabra Constitución.
Y aquí vale la pena hacer notar la segunda y tal vez más grave transgresión a la Constitución, ya que según la misma el único cargo público que puede postularse a la Presidencia es el de presidente. No lo puede hacer ni el vicepresidente ni siquiera el encargado de la Presidencia. Por eso recurrieron al eufemismo de “presidente encargado”, con lo cual queda allanado el camino para Maduro para presentarse a las próximas elecciones y hacer propaganda para las mismas.
Así lo proclamó el candidato opositor Henrique Capriles cuyo discurso anterior al juramento de Maduro también tuve oportunidad de escuchar en el que fustigó duramente al candidato oficialista diciendo que estaba incurriendo en un verdadero fraude. “A ti, chico, nadie te eligió. Tú no eres el presidente de los venezolanos. A ti no te eligió el pueblo”. Palabras más palabras menos fue lo que manifestó Capriles. Fue una verdadera vergüenza y una afrenta a la democracia.
En ese sentido adhiero a las expresiones del senador Ope Pasquet en su columna semanal preguntándose si a Paraguay lo expulsaron del Mercosur porque su Parlamento destituyó al presidente Lugo, qué tendrían que hacer ahora frente a esta verdadera agresión a la “cláusula democrática”.
Por supuesto, precisamente Lugo y Correa estaban en primera fila durante el “juramento”.
Ing. Quím. Rodolfo Schaich
CI 555.942-6