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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl próximo 30 de mayo de 2019 son las elecciones en el Sindicato Médico del Uruguay. No se trata de una elección más. El comité ejecutivo electo será quien conduzca el SMU en el año de los 100 años: el 2020. Tal importancia —que en apariencia es meramente simbólica— nos motiva las siguientes reflexiones. El SMU nace, al amparo de Augusto Turenne y otros pioneros, con una máxima que orientaba sus acciones y desvelos: frenar la injerencia de los gobiernos en la vida médica, que en connivencia con las empresas médicas imponían las condiciones de trabajo públicas y privadas. Esta lucha mancomunó a lo largo de la historia a batllistas de la talla de José Alberto Praderi, nacionalistas reformistas del calado de Constancio Castells, abnegados valdenses como Victor Armand Ugón, y anarcosindicalistas legendarios como Carlos María Fosalba. Desde sus diferencias ideológicas e históricas sus grandes coincidencias en los objetivos primordiales permitieron que un día los médicos lograran independencia en sus regímenes laborales, el cese de arbitrariedades por parte de gobiernos y empresas, remuneraciones acordes a su tarea, y hasta su propia mutualista médica, donde por primera vez en Uruguay los médicos eran sus propios jefes.
Los tiempos han cambiado. De un tiempo a esta parte la directiva del SMU —en ostensible connivencia con un gobierno de marcada prédica antimédico— funciona como vehículo de las propuestas gubernamentales, en vez de realizar el necesario análisis crítico a las mismas. La concentración de cargos gubernamentales de confianza política y de alta dedicación en filas oficialistas resulta poco transparente, inconveniente y hasta irritante para los médicos de a pie, que, por ejemplo, en ASSE no llegan a ganar un 40% de la canasta básica que el propio gobierno establece. Quizás la expresión más cabal y grotesca de estos hechos se simboliza en la designación de “negociador” del SMU ante el gobierno a un… ¡senador del gobierno!, quien además no tuvo el decoro de renunciar, sino de “pedir licencia” al Parlamento.
Este vaciamiento de sentido fundamental a las propias ideas fundacionales del SMU tuvo un lógico corolario: rebajas salariales sustantivas a 17 sociedades científicas, topeo de las compensaciones por capacitación que implica para la mayoría de los médicos la pérdida de casi 3.000 pesos que recibían por este concepto (y que ahora van a parar a la FUS), “aumentos” de 6,5% por debajo de una inflación ya definida de 8,7%, entre otros despropósitos que sería imposible enumerar en forma completa aquí.
La situación institucional del SMU no es diferente: una colonia de vacaciones cerrada hace tres años, abandonada y sin un proyecto viable, y una sede social en deplorable estado con su salón social cerrado por riesgo de derrumbe. Proliferación de cargos rentados a las agrupaciones aliadas, y ataques sistemáticos a los grupos opositores fomentando la “grieta médica”, completan el cuadro.
Por todas estas razones, las agrupaciones opositoras del SMU nos hemos unido, derribando fronteras y diferencias en pos de un conjunto de ideas comunes, entre las cuales la primera es recuperar el sentido histórico de nuestro sindicato. Grupos técnicos con expertos economistas, abogados, asistentes sociales, comunicadores y médicos nos permitieron establecer un programa de cambios aplicable en el corto plazo: “El programa del Cambio” (disponible en nuestra fanpage de Facebook). El mismo incluye: un proyecto de ley de trabajo insalubre con jubilación anticipada, la exigencia del cumplimiento de las leyes 8 horas para el trabajo médico y de lactancia para las médicas, la creación de una defensoría del médico, la austeridad en el manejo de los dineros que nos permita una rebaja de una cuota onerosa y excesiva en relación con los beneficios que otorga, el concurso para todos los cargos de alta dedicación, estando prohibido su acceso a quienes integren el Comité Ejecutivo (así como ocupar cargos legislativos o políticos de confianza), equiparar las residencias a cargos de alta dedicación, un plan de contingencia ante agresiones a médicos que incluya paralización total de actividades y un agravante en lo penal son solo algunas de las ideas fuerza. Por todo ello, concurra a votar el 30 de mayo. Llegó la hora de votar juntos.
Dr Rodrigo R. Perna Torres Dr Gerardo A. Eguren Robaina
CI 1.869.630-0 CI 1.691.971-6
Adhieren: Médicos por el Cambio, Unión Gremial Médica, Alternativa Sindical, UNID, Praderi, Castells, Siglo XXI, Unión de Médicos Canarios, Propuesta, Coordinadora Médica del Interior.