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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Ministerio de Salud Pública (MSP) ha anunciado que distribuirá un implante subcutáneo dirigido sobre todo a las mujeres adolescentes, del cual se dice que es anticonceptivo, que funciona en base a progestágenos.
En realidad, estas sustancias tienen efecto abortivo pues alteran la pared del útero de modo tal que se vuelve incapaz de anidar al óvulo fecundado, es decir, al ser humano ya concebido, el cual por tanto muere.
Es el Fondo de Población de las Naciones Unidas el que promueve este reparto de implantes abortivos. Es claro que la finalidad es el control de la población y no la preocupación por el “embarazo adolescente”, salvo en la medida en que éste contribuye a aumentar la población.
En un país despoblado y envejecido como el nuestro, es demencial promover este tipo de políticas.
Además del atentado contra el derecho a la vida del no nacido, aquí se está violando el derecho de las mujeres al consentimiento informado. Se las engaña afirmando el efecto solamente anticonceptivo del mecanismo. Hay muchas mujeres que están en contra del aborto y que no aceptarían el implante si conocieran su verdadero efecto.
Agréguense además las frecuentes hemorragias debidas a su uso que hacen que un porcentaje importante de usuarias en todo el mundo lo devuelvan antes del plazo inicialmente acordado.
Igualmente nos enteramos de que el millonario Soros, promotor de la legalización de la marihuana, quiere donar 500.000 dólares a centros universitarios para que investiguen los efectos del “experimento” que está llevando a cabo sobre nuestra población.
¿Tendrá garantías de imparcialidad una investigación sobre las bondades o maldades de un “experimento” que es financiada por el mismo experimentador? ¿No hay que ver esto más bien como una maniobra destinada a silenciar a la academia o a lograr su aval para el “experimento”?
¿Qué futuro puede quedarle a nuestro país con medidas como éstas?
Néstor Martínez
CI 1.508.753-8