N° 1876 - 21 al 27 de Julio de 2016
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa corrupción es como el tango: se necesitan dos para bailarlo. Pero la pregunta es: ¿quién invita a bailar a quién? ¿Es el empresario el que da el primer paso o es el funcionario público?
Bajo condiciones normales de mercado, podría ser cualquiera de los dos, ya que “siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, barones y dublés”. Pero no cabe la menor duda que bajo regímenes estatistas, autoritarios o socialistas (como los que rigen en Cuba, Venezuela, el Brasil del PT o la Argentina de los Kirchner), los que invitan a dar los primeros pasos de la corrupción son los gobernantes y funcionarios de turno.
Así lo demuestra contundentemente el ranking que sobre corrupción lleva Transparencia Internacional, donde encabezan la lista de los peores países Somalia, Corea del Norte, Afganistán, Sudán, Libia, Iraq, Uzbekistán, Turmekistán y Siria.
En cambio, donde se vive bajo las reglas de la democracia representativa y predominan las leyes del libre mercado, es donde hay —paradójicamente— menos corrupción: Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega, Singapur, Suiza, Países Bajos, Australia y Canadá.
La conclusión es obvia: cuanto más controles, más trabas, más autorizaciones, más permisos, más monopolios, más barreras a la importación o más impuestos existan en una sociedad, mayores niveles de corrupción se darán. Siempre será más fácil pagar una coima, aportar a la campaña de algún candidato o regalar bandas presidenciales a cambio de favores que recorrer el camino de la calidad, la innovación o el buen servicio al cliente.
En un sistema de libre mercado, el comerciante nunca es quien da el primer paso, porque sencillamente no encuentra razón para hacerlo y tampoco encuentra lugar. ¿A quién se le ocurriría coimear a un empleado de una empresa de telefonía celular para conseguir un chip, si lo puedo adquirir por poco dinero? En cambio, ¿a quién no se le ocurría recurrir a los “favores” de alguien vinculado a Antel para conseguir un teléfono (luego de 15 años de espera) porque “no había borne”?
Cuando se ve a un empresario involucrado en casos de corrupción, es generalmente porque el gobernante de turno puso trabas, regulaciones absurdas o requisitos casi imposibles de cumplir, y solo una gestión “aceitada” puede destrabar la situación.
Es lo que sucede a diario en la Argentina K, en el Brasil de Lula y su corrupto PT y ni hablemos de la Venezuela de Maduro o la Cuba de los Castro.
Mientras exista un Estado pesado, que marca el rumbo de la economía y determina (cual Nerón) quién vive o quién fenece, seguirá habiendo empresarios y comerciantes que no tendrán más remedio que bailar al ritmo de esta inmoral pareja.
Pero si no les gusta esta melodía, es hora que pateen el viejo y desafinado tocadiscos socialista y pongan rock and roll, la música que permite bailar sueltos … libres … y de la manera que uno quiera. ¿Querrán los empresarios hacerlo o ya se acostumbraron al 2 x 4?