• Cotizaciones
    martes 03 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    En el campo “se puede vivir muy bien” y “nadie se muere de hambre”; “en la ciudad te podés morir de hambre”, señaló Benech

    Redactor Agro de Búsqueda

    Lejos de la visión que planteó la Asociación Rural en la clausura de la Expo Prado respecto a una situación “caótica” en la lechería, una “política suicida” en lo económico y un tipo de cambio en niveles previos a la crisis de 2002, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, afirmó a Búsqueda que “hoy Uruguay tiene un gran desarrollo en electrificación rural, en comunicaciones, en Internet y una muy buena caminería”. “El país está en obras”, sostuvo.

    Planteó que “en el campo, en áreas rurales o en el interior se puede vivir muy bien” y dijo que ahí “nadie se muere de hambre y aquí en la ciudad te podés morir de hambre, porque precisás plata todos los días para ir a comprar los alimentos”.

    La situación actual “no tiene nada que ver con la de 2002”, enfatizó.

    Al analizar las perspectivas futuras del agro, Benech presentó un panorama distinto al que señalan las gremiales del sector. Pese al “porrazo grande” que se pegó la producción de soja este año, debido al impacto negativo del déficit hídrico, ese jerarca señaló que el área de siembra de cultivos de invierno (trigo, cebada y colza) fue mayor al previsto, la superficie de cultivo de maíz “va a crecer” y “la soja se va a sembrar bien”.

    Reconoció que la siembra de arroz puede bajar, pero consideró que “hasta ahora son pronósticos” y que el cultivo de arroz “no es mal negocio para todos los productores”.

    En cuanto a la política ganadera, el titular del Ministerio de Ganadería (MGAP) consideró que dejar de continuar la cría de los terneros en los tambos o hasta matarlos “es un lujo de la miseria”.

    “Me gustaría que puedan llegar a novillos para su faena”, indicó.

    —¿Cuáles son las perspectivas de las principales cadenas del agro uruguayo?

    —Hay varias incertidumbres en el escenario. En todas las cadenas del agro están los aspectos climáticos, porque la actividad agropecuaria depende del clima, como pasó con el déficit hídrico en la producción de soja, que pasamos del mejor año de la agricultura al peor año. Eso es muy difícil de prever. Los impactos son distintos porque, por un lado, a la agricultura le pegó muy fuerte y a pesar de eso los productores por lo menos hasta ahora en lo que son los cultivos de invierno (trigo, cebada y colza) sembraron más que el año pasado. Esa es la respuesta del productor que sabe que la forma de salir de los problemas es volviendo a sembrar y a trabajar. En otros rubros pegó pero tenemos datos que no son malos, son buenos.

    Me refiero a la tasa de preñez en la ganadería. El foco de la sequía estuvo en muchos departamentos este año y tocó básicamente a zonas del norte. Tuvimos que salir a declarar la emergencia agropecuaria y a repartir cáscara de soja a los productores. Ahora cuando aparecen los datos de preñez que presenta el INIA surge que la tasa es de 75,6% en 2018. Es un 2,2% menos que en 2017, que fue el mejor año. Algo hicieron los productores, algo pasó. En medio de la sequía vi que había productores usando tecnología, suministrando comida a los animales, ajustando la carga de ganado en los campos, lo que es un tema clave y muy barato. Sé que hubo productores que pasaron mejor porque hicieron eso. Hubo un productor criador de ganado que visité en Durazno y tenía un pozo con el que distribuía agua para sus animales. Ojalá que este número que me dan las valoraciones de los veterinarios primarios en el INIA se consolide en el tiempo.

    'En todas las cadenas del agro están los aspectos climáticos, porque la actividad agropecuaria depende del clima, como pasó con el déficit hídrico en la producción de soja, que pasamos del mejor año de la agricultura al peor año'.

    Por el lado de los precios internacionales es difícil. Hay algunos que han estado más complicados mucho tiempo, como el arroz, que ha estado medio planchado y otros que subieron y que ahora están bajando como los lácteos. Hay otros que tienen la incidencia de los grandes bloques a escala mundial. Nuestro cliente histórico de ese grano es China, que es el principal mercado, y el principal productor mundial es Estados Unidos y hay un lío comercial entre esos países que está repercutiendo en el comercio de soja. No puedo prever eso.

    De cualquier manera Uruguay como productor de alimentos, a pesar de todas las dificultades, tiene que seguir trabajando, diferenciando su producción y abriendo mercados. En ese escenario creo que no nos ha ido mal.

    —Los datos del MGAP muestran una caída del stock ganadero a junio de este año. ¿Por efecto de la sequía esa disminución puede ser mayor el próximo año?

    —Se puede. Siempre se puede. Dependerá de lo que pase con la extracción. Venimos de una fuerte extracción, tanto por la faena en la industria frigorífica como por la exportación de ganado en pie.

    —¿Eso es sostenible?

    —En el largo plazo creo que no. Depende de cuánto sea la extracción y las tasas de preñez. Este año no fue baja, pero hubo años en los que fue 81,5%, como en 2013. Estas diferencias son significativas.

    En esta declaración jurada pasó algo inédito, ya que es la primera vez en la historia de la ganadería uruguaya que en 45 días podemos disponer de la información, porque fue realizada en un formato electrónico. Hay 372.000 cabezas de vacunos menos que el año pasado. Quiero discutir fuertemente para ver cómo aumentamos la cantidad de terneros. ¿Podemos sobrevivir reduciendo el stock todos los años? No, no podemos. Deberíamos revertir esta situación.

    La exportación de ganado en pie fue extremadamente alta en el país con un mercado casi único, que es Turquía y que ahora tiene dificultades y está bajando la importación de animales de Uruguay. ¿Qué va a pasar? No sé.

    —¿Ese problema cambiario en la economía turca le ahorró un dolor de cabeza al gobierno uruguayo ante la presión de los frigoríficos por el incremento de la exportación de ganado?

    —Expresiones hay y acá se conjugan intereses. La industria frigorífica vive de faenar y de vender su producción y para eso tiene que tener novillos, vacas y vaquillonas gordas. La exportación de ganado disminuye la oferta de ganado. Y debo decir también que los intereses de los trabajadores de los frigoríficos son coherentes, porque menos de eso significa menos trabajo.

    De cualquier manera, precios altos del ternero que están sostenidos por la exportación de ganado hacen que el productor criador haga que se preocupe por los terneros. Históricamente si los precios son bajos el criador no se preocupa por el ternero, porque puede ser buen negocio vender una vaca gorda, que es un vientre. Y en los últimos años, en buena medida por las exportaciones de vacunos, los precios de los terneros han estado altos y eso ha estimulado a la cría. Algo de eso tiene que ver en que a pesar de la sequía hay buenos números de preñez. Por eso quisiera discutir cómo hacemos para aumentar la tasa de preñez.

    'La industria frigorífica vive de faenar y de vender su producción y para eso tiene que tener novillos, vacas y vaquillonas gordas. La exportación de ganado disminuye la oferta de ganado'.

    Todas las vacas de los tambos tienen que parir para poder dar leche y cuando eso pasa tienen un ternero o una ternera. La recría normalmente prioriza a las terneras, porque es la reposición del ganado en el tambo. Pero las reposiciones en los tambos son de un 20% a 25%, no más de eso. Y la mayor parte de los terneros no se continúan criando, se mueren o hasta se matan. Eso es un lujo de la miseria. Me gustaría que esos terneros también pudieran llegar a novillos, porque de hecho se faenan las vacas lecheras cuando terminan su vida útil y los machos también.

    Por eso fue que llevé ese tema al seno del Instituto Nacional de Carnes, donde están todos los actores del sector representados. “Muchachos, vamos como país a ver cómo nos ponemos de acuerdo, porque si cada uno defiende sus intereses particulares es muy difícil ponernos de acuerdo”, les dije.

    —¿El Poder Ejecutivo tiene una posición definida sobre esos asuntos?

    —Primero, la voluntad es mantener abierta la exportación de ganado en pie y eso significa que las puertas están abiertas.

    Como exportadores de alimentos al mundo tenemos que ser muy eficientes. Hay herramientas para transferir tecnología destinada a mejorar la producción ganadera, como el destete precoz, el ajuste de la carga y el uso del agua. Pero el productor criador precisa tener el incentivo económico, porque todos trabajan para ganar plata. Si queremos tener una extracción alta y una exportación de ganado abierta, tenemos que tener muchos terneros; si no, está difícil.

    —¿El MGAP está haciendo una revisión de las proyecciones de crecimiento de la producción agropecuaria para 2018 y para el próximo año?

    —Hay que revisarlas permanentemente, depende de varios factores, como los precios y el clima.

    La caída de la producción de soja fue un porrazo grande. Pero la respuesta de los productores fue de un área de siembra de cultivos de invierno mayor a lo previsto. Maíz se va a sembrar más este año que en 2017, va a crecer y la soja se va a sembrar bien. No me atrevo a decir cuánto, pero será poco menor al año pasado.

    En la lechería, que está con un montón de dificultades y hay mucho ruido, no hay menos leche. ¡Hay más leche que el año pasado!

    En el arroz va a caer el área de siembra, pero quiero ver hasta cuándo, porque hasta ahora son pronósticos. Viene con dificultades el sector, pero el cultivo de arroz no es mal negocio para todos los productores. Una cosa es tener tierra y agua, y otra es no tenerla. Por lo tanto, la tendencia general no es mala.

    —Considerando lo que usted dice, el diagnóstico sobre la situación del agro es distinto al que presentan las gremiales agropecuarias. La Asociación Rural calificó de “caótica” la problemática de la lechería. ¿Cree que se exagera al plantear esos temas?

    —Me refiero a cifras objetivas, como lo que dije de la siembra de cultivos de invierno y de verano, de los litros de leche y de la tasa de preñez.

    No niego que haya dificultades y que haya productores que dejan la actividad. Al mismo tiempo, debo decir que hay otros que llegan y otros se agrandan. No me corresponde a mí hacer valoraciones de lo que dicen las gremiales. Cada uno dice lo que piensa y me parece bien.

    'En la lechería, que está con un montón de dificultades y hay mucho ruido, no hay menos leche. ¡Hay más leche que el año pasado!'

    Escuché que estamos en una situación parecida a la de 2002 y no tiene nada que ver con la del 2002. Porque en ese año hubo un brote de fiebre aftosa y Uruguay perdió todos los mercados para la carne. Hoy exportamos ganado, tenemos récord de faena y estamos conquistando nuevos mercados. Es inminente la apertura de Japón. Le exportamos carne ovina con hueso a Estados Unidos, mediante la creación de un compartimento con un protocolo sanitario específico.

    No me pueden decir que estamos en la misma situación. El país es distinto. Hay que mirar la cartera exportadora de productos y de destinos. Hay productos fuertes como la madera o la celulosa. Hay que tener cuidado y ser muy respetuoso de la gente.

    —Como factor de pérdida de rentabilidad del agro, los productores advierten sobre el peso de los costos internos. ¿El Poder Ejecutivo está analizando nuevas medidas, como rebaja de tarifas u otras?

    —Avanzar siempre se puede. Se están revisando tarifas.

    Desde mediados de enero hasta ahora se adoptaron más de 30 medidas que tienen que ver con costos energéticos e igualar situaciones. Los productores grandes podían descontar el Impuesto al Valor Agregado del gasoil, mediante el Irae, pero los chicos no podían. Por eso se incluyó esa posibilidad para los ganaderos, los tamberos, los apicultores y los arroceros. Algo similar se hizo con la energía eléctrica por plazos definidos.

    Es cierto que el país es caro.

    —¿El agro no es prioridad para el gobierno?

    —No creo que eso sea así. El agro es importante, pero tenemos una dificultad. Todos entienden que el agro es clave por las exportaciones, las materias primas y el empleo. Ahora, si le preguntan si se irían a trabajar al agro, entonces dudan si lo harían. Por eso lo del plan del MGAP sobre generar conciencia agropecuaria. Para eso cada uno debe ceder en sus posiciones.

    Lo primero que hace un productor agropecuario es decirle al hijo: estudie y vaya a la ciudad, porque así va a ganar más y trabajar menos.

    'Lo primero que hace un productor agropecuario es decirle al hijo: estudie y vaya a la ciudad, porque así va a ganar más y trabajar menos'.

    Hoy Uruguay tiene un gran desarrollo en electrificación rural, en comunicaciones, en Internet y una muy buena caminería. Está el país en obras. ¿Falta?, sí, falta, pero hay mucho más que antes. En el campo, en las áreas rurales o en el interior del país se puede vivir muy bien. En el campo nadie se muere de hambre y aquí en la ciudad te podés morir de hambre, porque precisás plata todos los días para ir a comprar los alimentos.

    En el campo con un poquito de esfuerzo lo podés producir. Solamente (es necesario) trabajo, conocimiento, cultura y un pedacito de tierra. Por eso hay que cambiar la cabeza de los uruguayos, de los que viven en la ciudad y también los que viven en el campo.

    —Según el MGAP, Uruguay puede producir alimentos para 28 millones de personas, pero en la calle se ve gente buscando comida en los contenedores de basura. ¿Eso es por un problema de distribución?

    —Siempre hay un problema de distribución, pero también hay un tema cultural y de hábitos.

    Te puedo asegurar que cualquiera de los que están buscando en los contenedores si tuviera los hábitos de trabajo y las condiciones, con muchísimo menos esfuerzo que andar recorriendo los contenedores, come bien haciéndose una vueltita.

    Han cambiado los hábitos. La otra vez el problema era el morrón rojo a 350 pesos el kilo. ¿Cuándo se nos ocurre comer morrón rojo en julio o agosto? Son productos de estación.

    Hoy nos acostumbramos a que cuando sube el precio nos quejamos todos, pero no tenemos en cuenta que ese producto se da en otra estación. Para tenerlo en esta época los productores tienen que hacer inversiones extraordinarias, cosechan poco o no lo tenemos. Eso es conciencia agropecuaria.

    // Leer el objeto desde localStorage