—Y sí, es muy difícil. Porque hacen falta dos para poder contrastar realmente. Lo que yo me limito a hacer es decir cuál es nuestra agenda, partir de la base del diagnóstico y después los dos caminos: el camino de la certeza, que es el nuestro y el de la incertidumbre que es desde mi punto de vista, la agenda del doctor Vázquez.
—Debe ser difícil encarar el camino hacia el balotaje sabiendo que hay una ventaja prácticamente indescontable. ¿No siente que tiene que remar contra corriente?
—Dos cosas: la primera, ¿ustedes se acuerdan de las encuestas de la interna? Si me hubiera guiado por las encuestas en ese momento…
—Pero en este caso, como dicen varios políticos, la “gran encuesta” fue el 26 de octubre y esa encuesta marcó una realidad…
—Pero, ahora, los datos que ustedes están manejando, ¿son en base a las últimas encuestas que salieron?
—En base a las encuestas y a los resultados de la elección nacional
—Ok, es verdad. Yo ya lo he dicho, la convicción que tenemos sobre nuestro proyecto es mucho más fuerte que la matemática. Y si la Constitución me habilita a tratar de convencer a la gente que nuestro proyecto es el mejor rumbo al 30 de noviembre, yo lo voy a hacer.
—¿Y cómo evalúa qué responde la gente frente a esa intención suya de convencerlos? Porque lo que se ve en los actos es que usted le habla a las mismas personas, a los que ya están convencidos. ¿Cree que suma más apoyo?
—Las giras tienen dos momentos. Uno, que uno puede terminar de medir, que son las conferencias de prensa que repican por todo el departamento. Y después cuando vas a las asambleas le hablás a gente que en el 90% de los casos está convencida, pero le das herramientas. Herramientas de entusiasmo y de lógica programática. Esa persona al otro día en la feria o con un familiar comenta que si gana su candidato pasa esto y si gana Vázquez pasa lo otro, o no se sabe, porque cambió de promesas más de una vez y el calor de la urna lo ha hecho prometer más.
—Estamos a pocos días de las elecciones, y la campaña parece menos intensa que el tramo final de octubre. Como si el esfuerzo global del Partido Nacional fue mayor en octubre en comparación con noviembre
—En octubre hay más gente trabajando para elecciones que se dan al mismo tiempo. Por lo menos, por partido, hay tres listas a diputado por departamento, tres listas al senado. Hay más lugares en juego.
—¿Pero no deberían estar trabajando ahora de la misma manera para ayudar a un posible triunfo?
—Están militando, pero es otra la expresión, es otra la manera. Hoy estuve haciendo algunos números de los kioscos que se van a instalar acá, de la militancia que están haciendo. Las listas están trabajando sin militancia numérica. Hay mucho menos participación de los dirigentes en todos los ámbitos, lo mismo pasa con el Frente Amplio o el Partido Colorado. Por eso yo me imaginaba este mes mucho más concentrado en las personas. Pero bueno, algún día volverán los debates.
—¿No percibe en la militancia de calle o en los dirigentes que falta entusiasmo o que esto ya está jugado?
—Los más entusiasmados de todos son los militantes. Si tuvieras que hacer una escala son ellos, no me cabe la menor duda. Hay lugares donde hay que empujar, en algunos menos que en otros y en algunos más que en otros. Pero si le buscas un punto débil no está en la militancia. Y los equipos técnicos, los senadores y los diputados están haciendo giras paralelas.
—Hay un punto en el que insiste sistemáticamente en sus discursos y es en el debate. ¿Se va a quedar con las ganas?
—Yo me quedo tranquilo de que traté e hice todo lo que estaba al alcance de un candidato. Yo cumplí con lo que es el deber ser de un candidato. Yo cumplí.
—¿Vázquez no cumplió?
—(Piensa unos segundos) Sí… no sé si le da entrevistas a ustedes o por razones de agenda no puede.
—Más allá de las entrevistas, lo de sentarse a debatir propuestas
—No, obviamente no quiere.
—¿Usted si estuviera en la situación de Vázquez se sentaría a debatir?
—Yo creo que en este momento, cuando ya se limpió la cancha… A ver, rumbo a las elecciones tuve siete comparecencias con todos los candidatos, siete. Desde el Partido de los Trabajadores, el PERI, Unidad Popular, el Partido Independiente, el Partido Colorado, y una vez Vázquez. Yo fui a todas y hablamos de todos los temas. Me sentí en la obligación de decir lo que pienso. Y llego a este proceso con la autoridad de reclamar lo mismo. Pero Vázquez está en todo su derecho de pasar por una campaña por la sombra y no intercambiar. Yo creo que es por que son muy endebles varias de sus propuestas.
—¿Le sorprendió la votación del Frente Amplio en octubre?
—Sí, sí. Yo no me guío por las encuestas, o sea que no quiero responsabilizar a las encuestas de mi sorpresa. Mi olfato me decía otra cosa. Así como en las internas no estaba nada errado, ahora me falló.
—¿Qué lectura hacía que luego no se correspondió? ¿Por qué cree que le falló el olfato esta vez?
—Porque el voto silencioso fue un voto para el gobierno, porque la eficacia del aparato estatal fue implacable, porque un gobierno puesto al servicio de un candidato también fue muy importante.
—¿No presumía que eso podía pasar?
—No. Pero después que pasó todo el mundo lo entiende. Y además el ingreso de Mujica a la campaña fue paulatino pero después fue muy intenso.
—¿Cree que la irrupción de Mujica fue la que torció la elección a favor del Frente Amplio?
—No, creo que fue multicausal. Buscarle una sola razón sería ser miope y conformista. Obviamente hay elementos de índole económico, que pesaron mucho. No pesó tanto lo que uno hubiera entendido, que es el futuro. La educación, la seguridad, otros elementos.
—¿La gente no vio a largo plazo?
—No, yo no digo si vio o no vio. No me corresponde juzgar porque cada persona tiene distintos estímulos y puede tener varios para terminar votando. Lo que digo es que, a la pregunta concreta, pesaron algunas cosas que yo no veía. Y después hay un elemento que no es menor: el Partido Nacional había tomado la militancia nacional. El Partido Nacional en Montevideo tenía más militancia que el Frente. Lo veías, les estoy hablando de los barrios, lo veías. Y eso es por la militancia juvenil. Hace muchos años que no había tanto entusiasmo en tanta gente, entonces nos llevó a pensar que esa presencia iba a repercutir en votos.
—Nombra factores externos, ¿hubo algunos internos, hay autocrítica?
—Va a estar, no la hice. En medio de la competencia, no la hice. Empiezo a encontrar algunas cosas, más de coyuntura, no de la campaña en sí. La campaña empieza con Luis Lacalle Pou con un 4% del Partido y termina —todavía ningún analista lo ha dicho— con un senador y dos diputados más y el sector originario nuestro como el más votado de todos los partidos, de todo el país.
—Hay un análisis que hace el Frente Amplio a partir de los resultados y es el crecimiento de ese partido en las localidades pequeñas y zonas rurales del interior del país
—No voy a basar mis análisis en los estudios del Frente. Después lo veré con mi equipo, pero seguramente es así en muchos lugares. Ciudades del interior donde ha habido una mejora económica importante, más la asistencia social muy grande. Lo dijo el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, dijo que los planes asistenciales fueron determinantes al momento de conseguir votos. Mucha participación de mesas de desarrollos locales, o sea, hubo un avance del Estado sobre la sociedad.
—¿Qué quiere decir eso?
—Es que hubo un avance del Estado sobre la sociedad. En número de funcionarios públicos, en las transferencias del sector privado al sector público, enormes, crecieron muchísimo, crecieron los presupuestos y el sector público avanzó. En algunas cosas avanzó bien, como en la fibra óptica, y quizá en otros hay un avance de más influencia directriz.
—¿En esta campaña se apunta un poco a recuperar el terreno perdido en el interior pensando en mayo?
—Enfrente tenemos al 30 de noviembre. Al costado, en la periferia, obviamente están las elecciones de mayo. Me parece que es una obligación que tenemos. Ahora está en la periferia. El 7 de diciembre está en el frente.
—¿Por qué el 7 de diciembre?
—Para dejar pasar una semana de los resultados. Y ahí, Larrañaga y quien habla tenemos un rol importantísimo para jugar, obviamente, con el tema de las definiciones departamentales. Ya hemos conversado.
—¿Y el 7 de diciembre se podrá también empezar a hablar del futuro del Partido Nacional?
—Si nos toca ser los preferidos, el pregobierno empieza el 1 de diciembre a las cuatro de la tarde.
—¿Si no les toca?
—Si no nos toca… Me sacan de la sala número uno y me llevan a la dos. Sí, obviamente, el proceso termina en mayo, pero yo prefiero aprovechar la inercia para que el Partido mantenga y recupere intendencias y trabajar en eso.
—Sus últimos discursos de campaña cierran con una defensa encendida a su postura por la positiva. ¿Ese mensaje es a la interna, a dirigentes que lo han cuestionado?
—No, no. Puede que a tres bandas les pegue. Pero el mensaje es a la opinión pública, no es a los dirigentes. Está mucho más pensado a la barra de ustedes.
—¿A los periodistas?
—A los formadores de opinión y encuestadores.
—¿Por qué siente la necesidad de hacerlo?
—Porque no la entendieron, porque hay muchos que no la entendieron.
—Dentro de su Partido quizá hay muchos que no la entendieron.
—¿Eso es una afirmación o una pregunta?
—¿Dentro de su Partido hay muchos que no la entendieron?
—Dentro de mi Partido… Del 13 de febrero de 2013 hasta el 1º de junio, diría que hay una enorme cantidad de gente que no. Saben lo que pasa, que acá hay una enorme confusión y por eso yo termino tan drásticamente mis discursos. Mientras esté Luis Lacalle en la política va a seguir existiendo la positiva. Si no quieren la positiva es bien fácil: no voten a Lacalle Pou. Es una actitud de vida. Está en mi forma de ser. Me preocupan más los formadores de opinión porque banalizan el concepto. Yo entiendo que la vida a veces no les permite el tiempo de análisis y capaz que yo no soy tan importante para que lo hagan. Les pido que recuerden a conocidos encuestadores que decían que por la positiva no llegaba y después decían que el que se salga de la positiva no podía ganar esta elección.
—Usted dice que para que no esté más la positiva no tiene que ser candidato a nada. A partir del 1º de noviembre ya no será candidato a nada, ¿su liderazgo en el Partido Nacional se sostiene?
—Soy la persona más votada del Partido Nacional.
—¿Qué puede pasar después de las elecciones?
—Llámenme en diciembre y conversamos de esto.
—Hay muchos dirigentes que pueden pensar que más allá de lo convencido que está en la positiva como estilo de vida, eso sirve para una campaña y no para ser líder de la oposición.
—No, no, no lo entendieron. Es una concepción. A mí esto nunca me inhibió de interpelar ministros de todos los colores. Cuando yo entré acá, con 26 años, interpelé a un ministro de la coalición. Llamé a sala a Bensión, llegó el Frente y también interpelé. De los legisladores que andan en la vuelta debo ser el que más interpelaciones tiene, llamados a sala, pedidos de informe, proyectos de ley, duras críticas. Con respeto, siempre con respeto. Que alguien ridiculice esto, sobre todo los que pretenden menospreciarme —que hay muchos, hacen fila— quieren hacer creer que esto es un concepto totalmente vacío.
—Pero también como legislador se peleó a golpes en el Parlamento. ¿Eso es ir por la positiva?
—Me hablan de un episodio puntual. Les contesto con una pregunta. ¿Si de sus padres hubieran dicho las cosas que dijo esa persona, ustedes que hacían?... Está contestada la pregunta.
—Cuando arrancó su campaña muchos analistas decían que le servía perder cerca y proyectarse para el año 2019.
—Es un disparate. Esto no es un partido de fútbol, esto es una entrega de cuerpo y alma, convocando e involucrando gente, más de 400 técnicos. El análisis es al revés, este tipo está haciendo todo para ganar, porque tiene ganas de gobernar ahora.
—¿Qué opina del apoyo del Partido Colorado para el balotaje?
—Creo que cada uno está, en la medida de los resultados obtenidos y la situación interna de cada Partido, haciendo el esfuerzo.
—¿Y del respaldo de Pedro Bordaberry en la misma noche de las elecciones? Sobre todo después de las acusaciones de extorsión
—Me llamó, me dijo si me podía ir a saludar. Me pareció bien.
—¿No le sorprendió?
—Imaginaba una actitud de acercamiento, una llamada, un discurso, un apoyo. Cómo se iba a dar físicamente no lo tenía pensado.
—¿Y el anuncio de algunos dirigentes del Partido Colorado de no acatar la resolución del Comité Ejecutivo Nacional?
—Siempre fui muy cuidadoso con esto. Tengo mi opinión de distintas personas, creo que los hechos son todos relativos y de menor importancia. La verdad, le dedico un mínimo tiempo a eso.
—En una perspectiva de que para ganar necesita arrastrar a todos los votantes…
—Yo matemáticamente creo que no suman en contra. Si Vázquez se tiene realmente tanta fe como dice que tiene no tendría necesidad de recibir a un edil departamental.