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    En la Universidad hubo gente que perdió “el sentido de la realidad”

    Entre el golpe de Estado y la intervención

    El ex rector de la Universidad de la República Samuel Lichtensztejn dijo que tras el golpe de Estado de junio de 1973 la Udelar “fue la única institución (oficial) democrática que se mantuvo” en el país y recordó que, durante los cinco meses que transcurrieron hasta la explosión el 27 de octubre de una bomba en la Facultad de Ingeniería que precipitó la intervención militar, hubo universitarios que perdieron “el sentido de la realidad”.

    En declaraciones que formuló el jueves 14 al semanario “Voces”, Lichtensztejn reconoció que durante ese período en la Universidad “había actitudes muy particulares” que le “resultaban clarísimas en el sentido de que había falta de realidad”.

    Recordó que al día siguiente de las elecciones universitarias, realizadas el 12 de setiembre, al otro día del derrocamiento y muerte de Salvador Allende en Chile, con el triunfo de “las fuerzas autonómicas (...) la Universidad era una fiesta. Estábamos en una dictadura pero era una fiesta porque se había ganado y era una demostración de fuerza”.

    “Yo era consciente —agregó— de que estábamos en las últimas, y a partir de eso, peor todavía, porque la cosa (la intervención universitaria) se venía”. Recordó que durante el festejo, por altavoces pasaban música.

    “Yo trabajaba en la planta baja”, rememoró. Al tercer día de música pensó: “Están locos, se piensan que esto es una fiesta”. Entonces le dijo a su secretaria que les pidiera que por lo menos bajaran el volumen. “Aquí no manda usted, aquí mandamos nosotros”, le dijeron. “Entonces fui a hablar con esa persona y me volvió a decir lo mismo: ‘¿Usted cree que manda en esta Universidad?’”, relató.

    “Dentro de las normas universitarias —destacó— hay algo que se llama desacato, es una sanción moral. Yo planteé que había que sancionar a esa persona, y entonces una persona (...) me llamó y me dijo: ‘Mirá, Samuel, esto te va a pasar a vos y le va a pasar a todo el mundo en el futuro’. Y yo le respondí: ‘A mí me pasa, pero al que viene no le va a pasar’ y fue así nomás, en octubre intervinieron. Y chau”.

    En la entrevista dijo que una de sus preocupaciones antes de la intervención fue evitar que la dictadura pudiera acusar a la Universidad de tener problemas “en la parte económica y financiera”.

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