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    En su reestreno internacional, Vázquez mantiene a Uruguay como protagonista con más “modestia”

    Panamá (Guillermo Draper, enviado). El presidente Tabaré Vázquez estaba un poco desconcertado. Al principio creyó que un patrón explicaba la integración de su mesa durante la cena que organizó el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, para agasajar a los jefes de Estado que participaron en la VII Cumbre de las Américas. Cuando llegó a su sitio, vio los carteles “United Nations”, “United States of América”, “Panamá”, “Trinidad y Tobago”, “Uruguay”, y pensó que todas las iniciales estaban cerca en el alfabeto. Hasta que leyó “Brasil” y su hipótesis se derrumbó.

    La información recibida por la Cancillería fue que Vázquez estaba en una mesa con Saint Kitts and Nevis y otros países del Caribe con los que Uruguay apenas sostiene intereses comerciales y políticos. Por eso, la novedad de que el presidente compartiría la velada con el anfitrión y con Barack Obama cayó muy bien en el gobierno. El Ministerio de Relaciones Exteriores considera que esa “señal” y otras que recibió Vázquez a lo largo de su viaje son un aval a la política exterior uruguaya y una oportunidad para que el país tenga una voz de “referencia” en el ámbito regional, dijeron a Búsqueda fuentes del Poder Ejecutivo.

    Después de cinco años en los que su antecesor José Mujica mantuvo un perfil alto en la arena internacional, el reestreno de Vázquez en esa área dio muestras de una continuidad de la política exterior uruguaya, pero también de cambios. “Uruguay está poco a poco moviéndose de vuelta hacia una posición más equilibrada, cercana a su tradición histórica” en ese tema, explicó a Búsqueda un jerarca de la Cancillería.

    Los temas.

    Las calles de Ciudad de Panamá parecían territorio ocupado entre el viernes 10 y el sábado 11. Policías con armas largas y camuflaje y militares equipados para la guerra vigilaban las esquinas, mientras el sonido de helicópteros y sirenas irrumpían con frecuencia.

    El despliegue tenía una justificación. Esos dos días la capital panameña era sede de la VII Cumbre de las Américas, que recibió a los jefes de Estado de casi todos los países del continente. El encuentro prometía ser el escenario de un hecho histórico: por primera vez Cuba asistiría a la Cumbre, y su presidente Raúl Castro tendría la oportunidad de reunirse con Obama y así dar un paso más para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.

    Si eso era motivo suficiente para que Panamá centrara la atención del mundo, la Cumbre tenía como condimentos extra las tensiones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos, y las negociaciones de paz que lleva adelante el gobierno de Colombia con las guerrillas de su país.

    Ese era el telón de fondo del primer viaje oficial de Vázquez desde que asumió la Presidencia por segunda vez. Y esos fueron, además, los tres temas sobre los que habló durante su discurso el sábado 11 en la sesión plenaria de la Cumbre.

    Colombia.

    Vázquez acababa de salir de la primera actividad de su viaje —una reunión con la Cámara de Comercio de Estados Unidos— cuando fue abordado por la prensa internacional. Eran cerca de las 10 de la mañana del viernes, habían pasado 16 horas de su llegada a Panamá y ni siquiera se había reunido con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pero los periodistas colombianos ya tenían una pregunta para hacerle. ¿Estaría Uruguay dispuesto a ser sede de las negociaciones de paz entre Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una de las dos guerrillas todavía activas en ese país?

    “Si se necesita, Uruguay con los brazos abiertos va a recibir este evento, o cualquier evento de los hermanos latinoamericanos que se encaminen, sobre todo, a procesos de paz”, respondió.

    La posibilidad de que Montevideo sea sede de las negociaciones entre Colombia y el ELN había estado sobre la mesa dos años atrás, cuando el entonces presidente Mujica se lo ofreció a Santos. El actual senador del Movimiento de Participación Popular ha participado en las discusiones que se mantienen con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla activa más antigua del mundo. Además, si se alcanza la paz, Uruguay es uno de los países que dará apoyo en la política de “desarrollo agrario” de Colombia, uno de los cinco ejes de la negociación, recordaron fuentes diplomáticas.

    En su discurso en la sesión plenaria, Vázquez dio más detalles sobre el tema. El proceso de paz lo “seguimos con atención por su complejidad, pero también con confianza por la madurez con la que las contrapartes lo han encarado. La paz en Colombia es también un factor de integración y desarrollo en ese país principalmente y en la región”, dijo el presidente uruguayo. “Ante ello tampoco somos indiferentes, deseamos una pronta resolución —ojalá este mismo año— de este diferendo, y que encontremos entre todos el camino de la paz. Estamos a las órdenes para lo que podamos ayudar”.

    La intervención del mandatario, preparada con bastante antelación, sufrió pequeñas modificaciones a partir de los diálogos que mantuvo en los días previos con Santos. De acuerdo con las fuentes consultadas, el tema se trató antes de la reunión bilateral del sábado por la tarde. Los dos presidentes aprovecharon la cena de gala del viernes por la noche, una instancia que suele dar lugar a intercambios diplomáticos informales, para hablar del asunto.

    Horas después, en una conferencia de prensa que dio a los medios uruguayos que viajaron a Panamá, Vázquez fue interrogado acerca de la negociaciones. “Estamos dispuestos a apoyar, incluso ofreciendo, como lo hicimos al presidente de Colombia, el territorio uruguayo para que algunas de las conversaciones que se puedan generar entre la guerrilla y el gobierno de Colombia se puedan desarrollar” en Montevideo, dijo. El presidente afirmó que fue Santos quien le pidió a Uruguay que “apoye el proceso de paz”.

    Venezuela.

    La posición de los países con respecto al enfrentamiento entre Estados Unidos y Venezuela fue otro tema de consulta frecuente por parte de la prensa. El viernes por la mañana, una periodista de la cadena norteamericana CNN le preguntó a Vázquez cuál era la opinión de Uruguay respecto del decreto que aprobó Obama el 9 de marzo, en el que declara a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior”.

    En esta oportunidad, el mandatario dijo que informaría la postura de Uruguay durante su discurso en la Cumbre y no antes.

    La situación política en Venezuela y su enfrentamiento con Estados Unidos había provocado el primer conflicto diplomático del nuevo gobierno de Uruguay. El presidente Nicolás Maduro aseguró que el vicepresidente Raúl Sendic era un “cobarde” por decir que no tenía información para afirmar que Estados Unidos intentaba desestabilizar a Venezuela. El Poder Ejecutivo llamó en consulta al embajador venezolano en Montevideo, Julio Chirino, antes de dar por cerrado el incidente.

    Días antes de viajar a la Cumbre, el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa dijo en una entrevista en el programa “En Perspectiva”, de radio Oriental, que una parte de la población venezolana enfrenta las “mismas condiciones” que vivieron los uruguayos durante la última dictadura. Sus declaraciones fueron cuestionadas por legisladores y dirigentes del Frente Amplio.

    En su discurso, Vázquez habló de la “delicada situación planteada” en Venezuela. Primero cuestionó a Estados Unidos por la aprobación del decreto y después pidió al gobierno y la oposición venezolana que retomen el diálogo “en un marco de respeto recíproco y acatamiento unánime” del “orden institucional” y “los derechos humanos”.

    Sobre el cierre de su intervención, el mandatario destacó la designación del ex canciller uruguayo Luis Almagro como secretario general de la Organización de Estados Americanos. La consideró un respaldo a Uruguay y “a los principios que identifican” la política exterior del país: “el apego al derecho internacional, soberanía y autodeterminación de los Estados, no ingerencia en los asuntos internos de estos países, rechazo al uso de la fuerza o amenaza del uso de la misma, apoyo a la solución pacífica de las controversias, plena vigencia de los derechos humanos y de la democracia como forma de gobierno”.

    “Nunca son bruscos”.

    El presidente Vázquez abandonó la sesión poco después de su discurso, cuando quedaban unos pocos jefes de Estado en la lista de oradores. Castro y Obama se habían retirado poco antes y el mundo hablaba de ellos (ver sección “Fuera de Fronteras” en página 33).

    A esa hora del sábado, pasadas las 21 horas de Uruguay, jerarcas de la Cancillería ya evaluaban el viaje presidencial como un éxito. Vázquez se había reunido dos veces con Obama, una en la cena y otra, coordinada con antelación, en una actividad en la que también participó el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, y representantes de varias organizaciones sociales.

    Que la Casa Blanca eligiera a Vázquez y Solís para acompañar a Obama en ese encuentro “fue una señal” de que Uruguay es percibido como un “interlocutor válido” en la región y que puede mantener cierta equidistancia de las partes en conflicto, dijeron fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores. El presidente de Estados Unidos había tenido gestos similares con Mujica cuando era presidente.

    Los informantes explicaron que los movimientos del jefe de Estado uruguayo en la Cumbre se condicen con algunas medidas que adoptó el nuevo gobierno en la Cancillería: la disminución en la cantidad de embajadores políticos, la firmeza en la respuesta a Venezuela y la designación como director de Secretaría de Bernardo Greiver, ex embajador en Israel. Greiver es un diplomático de carrera y su elección fue bien recibida en la interna del Ministerio y también en la colectividad judía uruguaya, en donde consideran que las relaciones entre Uruguay e Israel se habían deteriorado durante la gestión de Mujica.

    Mientras su antecesor mantenía una agenda internacional ambiciosa —la que incluyó poner un “granito de arena” para el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba y una intervención más profunda en la discusión del gobierno de Colombia y las FARC—, Vázquez dejó claro que la incidencia de Uruguay en política exterior es limitada. “Lo primero que no podemos perder es la modestia y el realismo”, declaró a la prensa al hacer un balance de la Cumbre. “Uruguay, desde el punto de vista de su superficie, de su población, de su economía, de su producción, es un país pequeño”.

    Uno de los jerarcas de Cancillería consultados por Búsqueda aclaró que esos movimientos no suponen un quiebre total con lo que se venía trabajando en el ámbito internacional. Y añadió: “Los giros en política exterior nunca son bruscos, sino que asemejan al cambio de curso de los grandes aviones de carga: deben ser cuidadosos para no perder estabilidad”.

    Información Nacional
    2015-04-16T00:00:00

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