Hoy día, para el productor, “tener una visión empresarial constituye un aspecto ineludible”, reflexionó en diálogo con Campo el investigador de la Facultad de Agronomía y asesor privado Álvaro Simeone.
Hoy día, para el productor, “tener una visión empresarial constituye un aspecto ineludible”, reflexionó en diálogo con Campo el investigador de la Facultad de Agronomía y asesor privado Álvaro Simeone.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl especialista disertó el viernes 5 en la Expo Prado, en una conferencia organizada por el Banco Itaú, titulada: “Los protagonistas de la ganadería en el Uruguay de hoy: ¿estancieros, productores o empresarios?”.
Es difícil contestar esta pregunta, reconoció, pero el productor uruguayo, en general, no está “acostumbrado” a tener un sistema preciso de “balance” sobre las características de su negocio, mientras que contar con un “inventario” detallado es necesario para “administrar” un negocio, dijo. Puntos que deben cumplirse para adaptarse a estas formas “más empresariales”, como pesar con precisión los animales, no son puestas en práctica en Uruguay, lamentó.
Como modelo a seguir, el especialista citó a los productores de los grupos CREA, quienes, destacó, sí cuentan con información exacta de sus negocios.
Si bien Simeone dijo que todavía “falta” para que el productor uruguayo adopte estás prácticas, resaltó que su posición es “muy positiva”. Avances que ha tenido Uruguay en la actividad agropecuaria, como el sistema de registro de ganado a través de la trazabilidad, son elementos que ayudarán a los productores a adquirir este tipo de visión, valoró.
Durante la jornada, propuso a los productores incluir en sus planes de negocios un “análisis”, el cual implica realizar una ecuación que, además de que se “retribuya” a los factores tierra, capital y salario de la mano de obra, dé como resultado un sobrante de dinero para crear valor.
Una metodología para ir en esta dirección, que ha sido desarrollada en la Facultad de Agronomía, se llama “novillo invierno carga cero”, e implica combinar la alimentación a corral (feedlot) con el campo natural, el cual es “el principal recurso forrajero que hay en Uruguay”, describió. La propuesta se trata de encerrar al animal durante dos inviernos y hacer el pastoreo en el campo natural. Luego de dos años, el productor logra criar un novillo de quinientos kilos y tener un “margen económico interesante”, apuntó.
El papel del ingeniero
Simeone resaltó que, desde su punto de vista, por los cambios que ha tenido el campo uruguayo en los últimos años, la “interacción” entre los rubros es un “elemento clave”. Es ahí, en tratar de orientar al productor sobre qué hacer con la forestación, la ganadería y la agricultura, que entra en juego el ingeniero agrónomo, reflexionó.
“¿Me conviene plantar 20% de árboles y tener menos vacas?”. Ese es el tipo de inquietudes que más le plantean como asesor privado, y que él responde con un modelo de simulación que cada vez “tiene más demanda”, contó. “Nuestro rol es el de poner el ingenio para articular las distintas piezas, y para eso no hay una receta”, concluyó reflexionando acerca de su profesión, y dijo que las opciones para los distintos casos implican caminos diferentes.