N° 1840 - 05 al 11 de Noviembre de 2015
N° 1840 - 05 al 11 de Noviembre de 2015
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa última noticia llegó desde Egipto. Francisco Carrión, corresponsal del diario español “El Mundo”, está encargado de informar sobre lo que ocurre en el Medio Oriente, ese polvorín donde todas las semanas mueren decenas o cientos de personas a manos de criminales. El lunes 2, Carrión advirtió que el grupo terrorista autodenominado “Estado Islámico” había asesinado a 12 niños que trataban de escapar de un campo de entrenamiento militar para menores en Mosul, al norte de Irak.
Desde que fue creado, el “Estado Islámico” emplea a niños para concretar sus salvajadas. Los que huían del espanto tenían entre 12 y 16 años, cuando las bestias de esa organización los ametrallaron sin piedad, en nombre de Alá. “Estaban recibiendo entrenamiento en el campamento militar de Ashti, en Mosul, y fueron descubiertos cuando trataban de escapar”, dijo Said Mamuzini, miembro del Partido Democrático del Kurdistán.
El corresponsal español agregó que “un activista anónimo que reside en Mosul y denuncia a través de Internet las tropelías de los yihadistas advirtió en setiembre que la cifra de niños que se suman voluntariamente a las filas del ‘Estado Islámico’ se había incrementando recientemente. Los nuevos reclutas tenían entre 13 y 15 años y fueron trasladados a varios centros de entrenamiento en las inmediaciones de la urbe donde recibieron una estricta educación religiosa por parte del cuerpo de clérigos” de los terroristas.
El “Estado Islámico”, que ya controla vastos territorios en Siria e Irak, está todo el tiempo persiguiendo niños para secuestrarlos y enviarlos a los campos de Mosul a efectos de que sean entrenados en el uso de armamento y en la participación en operaciones suicidas.
La infancia que tuvo la desgracia de haber nacido en una tierra donde mandan forajidos y criminales está expuesta a todo tipo de crueldad. Carrión, el periodista, nos informa que en las calles de Mosul, este grupo de degenerados instaló “gigantescas pantallas que difunden sin descanso los videos propagandísticos en los que la organización presume de ejecuciones sumarias, amputaciones, lapidaciones o crucifixiones. Los pequeños no son solo espectadores.Tampoco escapan a la brutalidad con la que gobierna la organización. En junio, dos menores de edad fueron crucificados en la provincia siria de Deir al Zur por infringir el ayuno del Ramadán. Los cuerpos aparecieron en la verja de un cuartel de la ‘hisba’, la policía religiosa del ‘Estado Islámico’. Una apología del horror”.
Como Uruguay se apresta a ocupar desde el año que viene un lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y sabiendo que la lucha contra el terrorismo estará arriba de la mesa todos los días, el presidente Tabaré Vázquez y su canciller Rodolfo Nin Novoa dijeron la semana pasada en París cuál será la posición del gobierno.
El miércoles 28, Nin Novoa declaró en radio El Espectador que “la respuesta a la situación del ‘Estado Islámico’ tiene que ser una respuesta internacional. Hay que terminar con esa locura”. El canciller agregó: “Nosotros estamos para apoyar una acción decidida, firme, una brigada de confrontación. No Uruguay, porque no tiene elementos, obviamente, pero desde el punto de vista conceptual la alternativa es precisamente esa: buscar una alianza internacional que pare a estas facciones violentas que están llevando mucha destrucción y mucha muerte en muchas partes del mundo. (…) Ese es uno de los principales desafíos que tenemos como país integrante del Consejo de Seguridad: la paz mundial, la prevención de los conflictos, la solución pacífica, salvo en estas cosas del terrorismo: aquí no hay solución pacífica lamentablemente, hay que decirlo con todas las letras, porque no hay capacidad de raciocinio del otro lado”.
Bastó esta declaración para que la “izquierda derechista” que existe dentro del Frente Amplio volviera a desafiar, como lo está haciendo desde el 1º de marzo, la autoridad y el rumbo que el presidente desea que su gobierno tenga.
Daniel Caggiani, un joven y muy activo diputado mujiquista, anunció que su grupo se propone “hablar con el ministro” cuando vuelva a Uruguay porque lo que dijo le parece “un disparate mayúsculo” dado que “Uruguay es un país de paz”.
Caggiani, que es además vicepresidente del Parlasur, afirmó en “El Observador” que los comentarios de Nin Novoa “no se condicen con la postura neutral que Uruguay suele tener ante los conflictos internacionales” y que “ningún tipo de alianza bélica es buena (…). Me llamó la atención la posibilidad que establece de no contemplar aspectos básicos de lo que ha sido el papel internacional de Uruguay (...). Siempre se ha mantenido neutral en todos los conflictos y por tanto siempre tiene que estar buscando caminos de entendimiento y respeto al derecho internacional, que es lo más importante”.
A su vez, el dirigente comunista Daniel Marsiglia desarrolló un argumento increíble en “La Diaria” del martes 3: “En ningún momento el programa del Frente Amplio dice que (…) vamos a formar parte de una coalición contra el ‘Estado Islámico’”.
Quiere decir que, en opinión de Caggiani, Marsiglia y todos los referentes de la nutrida “izquierda derechista” nacional, cuando Uruguay asuma su puesto en el Consejo de Seguridad y se plantee el problema de que hay un grupo de asesinos que degüella individuos porque son “infieles”, secuestra niños para enseñarles a tirar con una metralleta o a inmolarse en nombre de Alá, mata a cientos de personas colocando bombas en lugares concurridos y derriba aviones de pasajeros, el embajador que esté allí en representación del país tiene que cruzarse de brazos, asumir una conducta “neutral” y comprobar que el Programa del Frente Amplio lo ampara para irse a dormir con la conciencia tranquila.
¿Caggiani y Marsiglia se hubieran mantenido neutrales o habrían consultado el Programa del Frente Amplio ante la insanía del nazismo? ¿En qué cabeza cabe —excepto que lo admitan como un método legítimo para hacer política— que el terrorismo no debe ser condenado, repudiado y combatido?
La penosa reacción de la “izquierda derechista” motivó que el presidente y el canciller volvieran a referirse, cuando aún permanecían en París, a la postura tradicional del Uruguay ante el flagelo del terrorismo. Vázquez reafirmó durante una conferencia de prensa que “Uruguay llevará a ese sillón una posición muy firme de combatir desde el punto de vista ideológico, desde el punto de vista de la difusión del tema, de la condena internacional, la acción terrorista en cualquier parte del mundo”. El canciller lo interrumpió. “El 18 de noviembre del año 2014 el ‘Estado Islámico’ degolló a 18 soldados sirios y a un ciudadano norteamericano. Y la Cancillería del Uruguay emitió un comunicado que terminó diciendo: ‘Uruguay reitera su llamamiento a no permanecer indiferentes ante estos crímenes salvajes y ante el sufrimiento de los miles de víctimas que el accionar del ‘Estado Islámico’ ha ocasionado hasta el momento y a buscar respuestas conforme al derecho internacional y a la actuación de los órganos de las Naciones Unidas’”. Vázquez retomó la palabra para recordar que el 18 de noviembre de 2014 el Uruguay era gobernado aún por el presidente José Mujica y su equipo.
Al final, el canciller tuvo que decir esto: “Hay que definir claramente si estamos a favor o si estamos en contra del terrorismo. Esa es la cuestión. Los que están a favor del terrorismo tendrán actitudes más contemplativas, más suaves y más reticentes. Los que estamos en contra del terrorismo tendremos actitudes más arrojadas”.
Si de verdad una sociedad tiene que definir si está a favor o en contra del terrorismo, entonces no hay vueltas: esa sociedad está, definitivamente, muy enferma.
Antes de las elecciones de 1992 en Estados Unidos, el republicano George Bush (padre) era amplio favorito ante su rival, el demócrata Bill Clinton. Entonces, James Carville, estratega de Clinton, colgó un cartel en el cuartel general del candidato para que este cambiara la pisada y se enfocara en un mensaje: “1) Cambio vs. más de lo mismo; 2) La economía, estúpido; 3) No olvidar el sistema de salud”. La frase “es la economía, estúpido” se transformó en una suerte de eslogan no oficial de Clinton y tuvo tal impacto que Clinton ganó.
Luego fue utilizada dentro y fuera de los Estados Unidos para destacar lo esencial de cualquier tema. “Es la barbarie, estúpido” sería una adaptación legítima para este dilema artificial y absurdo planteado por la “izquierda derechista” uruguaya.