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    Ex presidente de la AUF pide a la Policía que ataque la violencia en el fútbol porque “es su obligación” y “es quien puede reprimir”

    En noviembre de 2015 dos expertos británicos en seguridad en el fútbol recorrieron estadios de Montevideo a pedido del gobierno. Evaluaron y concluyeron un diagnóstico alarmante: el fútbol uruguayo está igual que el inglés hace 25 años cuando enfrentaban a los hooligans. Los expertos recomendaron una lista de medidas a tomar, entre ellas que la seguridad dentro de los estadios corra por cuenta de los clubes.

    En ese entonces la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) advirtió: “no hay plata” para pagar una seguridad privada. De todos modos, se avanzó hacia allí y durante el campeonato Clausura dentro de los estadios no hubo policías. Los resultados no fueron los mejores: Peñarol fue campeón y la ceremonia de premiación no pudo hacerse ya que cientos de hinchas invadieron el campo de juego. Las medallas se las colocaron en el vestuario.

    Este mes Cerro realizó sus elecciones. Ganó Walter Piriz, pero renunció antes de asumir obligado a los golpes por una facción de sus propios hinchas. El reclamo esta vez fue del Ministerio del Interior a la AUF por no haber tomado ninguna medida. Y se instaló un nuevo tire y afloje entre el gobierno y las autoridades del fútbol. La Policía pide que la AUF cumpla su compromiso de instalar cámaras de vigilancia y la AUF pide que la Policía ponga efectivos dentro de los estadios. La Mutual de Futbolistas Profesionales también exige policías en las canchas y al día de hoy, una vez más, no se sabe si comenzará el torneo local.

    Para el presidente de la AUF entre 2006 y 2008, José Luis Corbo, la Policía tiene la obligación de ingresar a los estadios y dar la seguridad porque es la única autorizada a reprimir. También pide que los clubes cambien “el negocio” que es hoy el fútbol uruguayo, “un mundo de ficción” con sueldos desmedidos, bajos recursos y donde “los dueños son las empresas que tienen los derechos televisivos”.

    Vienen expertos ingleses, dan recomendaciones, la violencia continúa y una vez más la Policía y la AUF se pasan la pelota por la responsabilidad en la seguridad ¿A quién le corresponde?

    —Hay una responsabilidad compartida. Está consagrada en acuerdos entre gobierno y AUF desde 2008 al presente que se incumplen fundamentalmente por las autoridades públicas. La Constitución de la República en el artículo 168º numeral primero establece uno de los cometidos esenciales del Estado: conservar el orden y la tranquilidad en lo interior y la seguridad en lo exterior. Es un cometido esencial y no puede trasladarse a terceros, lo debe ejercer esencialmente el Estado. Desgraciadamente hoy el Ministerio del Interior está renunciando al no permitir el acceso de las fuerzas policiales a los escenarios deportivos. Es una grave omisión porque es quien puede reprimir los actos de violencia. Los organizadores de espectáculos podrán colaborar para un mejor desempeño de la autoridad, pero no pueden las organizaciones privadas asumir el rol que está asignado a la Policía.

    —Aun con policías los incidentes existían. ¿La seguridad privada no es una alternativa?

    —La Policía está presente en la calle y se cometen una enorme cantidad de delitos. Es decir, la sola presencia de la Policía no impide los delitos pero es un elemento que contribuye a la disuasión de los fenómenos de violencia. En la final del campeonato uruguayo si había presencia policial no se daba esa invasión de público que pudo terminar en tragedia. Como digo, hay una responsabilidad compartida y la AUF no ha podido cumplir obligaciones como, por ejemplo, las cámaras de vigilancia por el impedimento de poder recibir el dinero de los contratos de televisión. Pero tampoco las cámaras por sí solas van a erradicar la violencia.

    —Hace años que el gobierno mira a Inglaterra por su éxito eliminando los hooligans ¿Por qué Uruguay no puede?

    —Sigue habiendo hechos de violencia que no son reproducidos. Pero han quitado a los hooligans con varias medidas. Leyes donde se prohíbe de por vida el ingreso de violentos a los estadios y cárcel por posesión de armas y drogas. La Policía creó un grupo de elite para hinchas. Los clubes crearon grupos especializados en manejos de masas. Se unificaron los criterios de seguridad de los estadios, hay circuitos cerrados de filmación, los asientos están numerados. El Estado le dio préstamos a los clubes para tomar esas medidas. Y por último, una medida que no quisiera en Uruguay porque marginaría a mucha gente, que es incrementar en gran medida el precio de las entradas.

    —¿Y si no hay policías?

    —Y en la mayoría de los partidos no se podría jugar. Sería un riesgo tremendo.

    —¿Qué hicieron los clubes?

    —Tiempo atrás parte de la dirigencia fomentaba los actos de violencia a través de conceder privilegios a las barras. Hoy la dirigencia tomó conciencia de que eso debe terminar y en la mayor parte de los casos tomó medidas como la exclusión de socios, impedimentos de asistir a los espectáculos. Es decir, las responsabilidades son compartidas en el ámbito de las debidas competencias de cada parte.

    —¿La AUF hizo su parte?

    —Se tomaron medidas como la compra de cámaras aunque no son de la exigencia del Ministerio, se compraron espirómetros y se destinaron importantes recursos al servicio policial llamado 222. Es verdad que se hizo menos de lo necesario. Pero no ha sido por falta de voluntad. Ha sido por falta de recursos. Todos vemos con qué recursos se maneja el fútbol local. Es un mundo de ficción, un profesionalismo menos que en alpargatas. Sueldos desmedidos y pocos recursos en los clubes.

    —¿Y cómo funciona entonces el fútbol?

    —El sistema necesita grandes transformaciones para que esté adecuado a la realidad socioeconómica del país. Desapareció el aspecto lúdico del fútbol y se transformó en un negocio; para algunos un gran negocio y para otros un mal negocio. Aquellos a los que sirve el sistema, apoyan y contribuyen económicamente a que se siga manteniendo este sistema que les permite tener un muy buen retorno.

    —¿Para quiénes es un buen negocio?

    —Para los contratistas, los medios de comunicación. Las grandes empresas son el instrumento que solventa en altísimo porcentaje el negocio del fútbol. El núcleo de los fenómenos de corrupción que hemos visto recientemente está en los derechos de televisión. Es ahí donde hay que intervenir para cambiar.

    —¿En Uruguay sucede lo mismo con la empresa Tenfield, que tiene los derechos?

    —El gran ingreso del fútbol uruguayo es el ingreso por televisión. La mayoría de los clubes viven a expensas de su venta y de esa forma, mal o bien, subsisten. No con lo que debería ser un recurso genuino como las entradas o el aporte de los socios.

    ¿Y qué genera un sistema así?

    —Dependencia. Eso es evidente porque la carencia de recursos genuinos hace que se tengan que obtener mediante decisiones que lo vinculan más con los que dan recursos que con la propia finalidad del fútbol. Cuando asumí en la AUF traté de neutralizar esta dependencia pero la realidad es la que es.

    —¿Quién es el dueño del fútbol?

    —Tanto en lo local como en el fútbol mundial son las empresas que tienen los derechos de televisión. Esa es la realidad. Ojalá fuera otra y el fútbol siempre rescatara su esencia lúdica pero no es así.

    —¿Hasta dónde llega la injerencia de Tenfield?

    —Es una empresa que no solo tiene los derechos sino que ha manejado también los negocios de innumerables jugadores. Nadie puede discutir el peso que ha tenido en la estructura y organización del fútbol uruguayo. En la AUF hasta cierto momento tenía un grado de preponderancia enorme. Al punto que en la AUF había una oficina que era exclusivamente para un representante de la empresa que era quien manejaba todo lo referido a las selecciones nacionales. Hoy ya no es así.

    —¿En el fútbol uruguayo hay corrupción?

    —Que yo conozca, no. Si la conociera la denunciaría y si la hay no la conozco. Eso no implica que no haya.

    Información Nacional
    2016-07-21T00:00:00

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