La pobre LUC no termina de encaminar su vida por más democrático y republicano que haya sido su alumbramiento.
La pobre LUC no termina de encaminar su vida por más democrático y republicano que haya sido su alumbramiento.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl FA la ametralló desde su concepción, allá por el enero prepandémico, cuando el gobierno de Luis Lacalle les mandó el borrador a tooodos los involucrados, oficialismo y oposición, para que fueran haciendo boca y que no hubiera sorpresas. Sin duda la combativa oposición esperaba un aborto terapéutico, pero al final, en un inusual gesto de amor y de respeto por la vida intrauterina, terminó votando más de la mitad de los artículos.
Uno pensaría que, con ese trato generoso, la vida extrauterina de la LUC sería más apacible y serena.
Pero no.
En una actitud para nada sorprendente, y por cuestiones de clara estrategia, el PIT-CNT ha decidido promover un referéndum para derogarla —total o parcialmente, ya veremos—.
Uno se pregunta entonces a qué diablos viene este referéndum, que implica reunir más de 700.000 firmas, en plena pandemia rebrotada y con las perillas de Luisito bastante bien coordinadas para mantener el rumbo ascendente, a pesar de todo.
Es que no se trata de la LUC ni nada que se le parezca.
El referéndum contra la LUC es una excusa para practicar FAerobics, que es una rutina gimnástica sin la que el cuerpo frío de la fuerza política, y de su aliado el sindicalismo, se esclerosaría, perdería agilidad y reflejos, y se volvería duro, enmohecido, acalambrado e inoperante.
El sindicalismo dio el puntapié inicial y, de manera “sorprendente”, de entrada aparecieron en el FA los entusiastas y los escépticos.
Los que dicen que sí, cómo no, hay que derogar ese mamarracho (aunque apretados por la prensa no tienen idea de qué derogar: si algunos artículos, si todos ellos, si apenas reformar parte de ellos) y los que dudan, vacilan, no sé si este es el mejor momento, vamos a ver, hay que estudiarlo detenidamente.
¿Significa esto que el FA está dividido (¿a alguien se le ocurre que esto pueda ocurrir?) y que hay opiniones opuestas y enfrentadas?
¡Nada de eso!
Como cualquier ejercicio que implique poner en marcha los músculos fríos, el FAerobics no puede arrancar de cero. Esto se llama calentamiento previo, elongación, estiramiento de la masa muscular y sus tendones.
Ya verán cómo, en pocos días, el FA decide “sorpresivamente” largarse al agua y —tras calentar los motores— sale a la cancha a recoger firmas, agitar las banderas de Otorgués, esas que los militantes hacen ondear por doquier, en todo tiempo y en cualquier lugar, las que cuelgan de los balcones, las que sacuden desde los automóviles, las que se enroscan en los cuellos o llevan como capas en las manifestaciones y no las sueltan nunca, al punto de que las plantan en el bidet cuando se sientan en el wáter.
Pero esto no es todo.
El propio Piseneté ha anunciado que movilizará en esta aventura a ese engendro gelatinoso denominado “la Intersocial” porque la gimnasia debe abarcar a todos los músculos del cuerpo.
Así que, junto con el sindicalismo tradicional y el FA, participarán de la epopeya la FEUU, la Fucvam, la Intersocial Femenina, la Onajpu y el colectivo de las Ovejas Negras.
Cada organización tendrá sus buenas razones para promover el referéndum.
Los estudiantes irán contra el artículo que les exige a los varones cortarse el pelo a la altura de la nuca y a todos, todas y todes llevar colgada al cuello la cédula de identidad, para facilitar su identificación en la vía pública.
—¿Cuál es el artículo de la LUC que los obliga a esto? —preguntó un periodista a un dirigente de la FEUU.
—No lo tengo claro —replicó el entrevistado— pero que está, está. Creo que el 568, o el 144, tengo que fijarme —replicó—. ¿Me firma la papeleta? —concluyó.
La Onajpu, por su parte, objeta el artículo que obliga a esta venerable institución a modificar la redacción de su sigla identificatoria porque los arbitrarios autores de la LUC dicen que, al pronunciarla como está, parece que el que lo dice está por escupir. La ley exige que inviertan la j por la p, así quedaría Onapju, que es de pronunciación mucho más amigable y menos esputatoria.
—¿Cuál es el artículo que les plantea ese cambio tan arbitrario? —le preguntó una notera de un diario a uno de los dirigentes de los jubilados y pensionistas, quien respondió: —Mire, señorita, yo sé que nos piden lo que no podemos cumplir y además no nos pagan el aguinaldo desde hace años, y este gobierno de derecha es como la prolongación de la dictadura y hay que acabar con él. ¿No me firma la papeleta? —agregó.
Por su parte, les muchaches del colective Ovejes Negres están contra unos artículos de la LUC promovidos por la Asociación y la Federación Rural, que exigen a los criadores de ovejas a separar en rebaños distintos a los animales de lana de diferente color, para evitar la confusión. Dicen que esta es una clara discriminación de los animalitos por razones cromáticas, abusando de sus derechos ovinos, que no difieren de los derechos humanos, y que si se sienta este precedente terminarán elles siende perseguides come les ovejes. Y además, de paso promueven un escrache ante la Intendencia de Florida porque ha trascendido que Donald Trump estará visitando este departamento en una gira preelectoral, en clara violación de la soberanía oriental por parte del capitalismo yanqui, amparado por el gobierno motosierrista de los Lacalle.
Y las muchachas de la Intersocial Feminista resisten y promueven la derogación de los artículos de la LUC que obligan a las amas de casa a tener a los niños bañados y el aperitivo servido para sus maridos cuando estos regresen al hogar tras duras jornadas de trabajo. No se acuerdan de cuáles son los artículos que lo determinan, pero hay que juntar firmas para derogarlos y promover la igualdad de género.
Ya verán que de las 700.000 firmas requeridas no juntan ni la mitad.
Pero los músculos se van a mantener ágiles y activos, siempre listos para el agite político, por el que viven y luchan desde siempre.