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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSi usted me lo permite, quisiera plantear unas situaciones hipotéticas, de ficción, con el fin de comprender cómo deben ser tenidas en cuenta las nuevas tendencias y normas que hoy conviven entre los uruguayos. Me refiero a parte de los temas que se engloban bajo el concepto de “diversidad”.
Deseo profundizar lo que en una carta anterior planteé sobre “Las Reinas del Carnaval”. Ahora propongo elevar a una generalidad mayor el asunto de fondo, especulando con dos casos que si bien son de ficción creo que responderlos, comprometen y precisan más aspectos de la propia “diversidad”.
Elemento del contexto. El feminicidio, aunque no se encuentre establecido jurídicamente, de alguna manera cuenta con cierto reconocimiento entre una variedad de personas y organizaciones. Pero aunque no exista la norma, sí se tiene como agravante normativo en varios casos que un varón lesione a una mujer o —cuesta escribirlo— la asesine.
Ahora va el caso hipotético con dos variantes. Nos encontramos frente a una relación sentimental y de convivencia entre un trans mujer —o sea, una persona nacida en un cuerpo varón— y una mujer. La relación se encamina hacia situaciones y hechos de violencia llegando a un final fatídico.
Vayamos a las dos posibilidades. Si la mujer asesina al trans-mujer, ¿cómo se tipifica el delito? ¿Hay feminicidio o agravante por ser la víctima alguien que se siente mujer y nació en un cuerpo de varón? ¿Y si el trans-mujer es el asesinado por la mujer? ¿Es feminicidio o agravante? Aclaración: los hechos de violencia se sucedieron exclusivamente usando la fuerza corporal.
Pienso que las personas que llevaron adelante la osada acción de cambiar las reglas de la elección de “Las Reinas del Carnaval”, al tener clara la nueva tendencia impuesta, de igual modo podrán arrojar luz sobre las dos variantes del caso hipotético. Supongo que también deben contar con respuestas las organizaciones que representan a grupos de la diversidad, así como la institución Defensor del Vecino que se manifestó a favor de la nuevas reglas de “Las Reinas del Carnaval”, los integrantes de la Junta Departamental, los directores de la Intendencia de Montevideo y, por qué no, alguna cátedra de las facultades de Derecho, así como legisladores, organizaciones de derechos humanos y ciudadanos en general.
Dejo planteado el tema, sin dar mi posición, pues tengo muchas dudas y me siento frágil para arriesgar una posición. Para despedirme, necesito aclarar que nada tengo que ver y no lo conozco personalmente al señor del carnaval que de manera, digamos, un poco descentrada, se opuso a los nuevos lineamientos que utilizó la Intendencia de Montevideo en el concurso de “las reinas”.
Fiodora