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Hasta el final del mandato del ex presidente José Mujica, la “velita prendida al socialismo” —como llamó al Fondo para el Desarrollo (Fondes)— apoyó con unos U$S 50 millones a algo más de 20 emprendimientos, la gran mayoría funcionando bajo un modelo cooperativo de autogestión controlado por sus propios trabajadores. Seis empresas estaban atrasadas en el pago de los créditos y varias debieron refinanciar las cuotas.
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Una suerte de memoria de gestión del Fondes, elaborada por su Unidad Técnica, forma parte de los documentos que acompañaron el proyecto de ley de Rendición de Cuentas enviado la semana pasada por el Poder Ejecutivo al Parlamento. El informe incluye un listado de la cartera de préstamos aprobados y desembolsados en los 30 meses que lleva operativa como ventanilla para apoyar emprendimientos productivos. Algunos datos —hasta el 28 de febrero pasado— contenidos allí, fueron publicados por “El País” en abril, tras un pedido de acceso a la información pública a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
Impulsado por Mujica, el Fondes se nutre de parte de las utilidades del estatal Banco República.
La cartera.
De los 28 proyectos apoyados hasta fin de febrero, 24 son cooperativas, tres sociedades anónimas y uno tiene otra forma jurídica. A su vez, 16 son empresas que cerraron y fueron reactivadas por sus empleados.
Veintidós emprendimientos estaban en actividad mientras que la situación era disímil en los otros seis: a Coopima (fábrica de derivados de vidrio Cooperativa Industrial Maragata) se le financió una prueba de producción, dos estaban en una etapa inicial de prefactibilidad (el frigorífico Cooperativa de Trabajo Artiguista Boliviariana-Cootab y Urusur), a Colase se le financió la inversión y no hubo reapertura, mientras que Coep (Cooperativa de Obreros y Empleados de Pressur) y curtiembre El Águila iniciaron su actividad pero al tiempo la cesaron.
Las empresas grandes (con más de un centenar de trabajadores) son seis, la misma cantidad que las medianas (entre 20 y 99). El resto son pequeñas (5 a 19).
Ocupaban, entre los 22 emprendimientos activos, a 2.416 personas.
A fin de febrero estaba en mora el pago de capital por unos U$S 3 millones, equivalente a 6,2% del total. Siete empresas tenían atrasos (de entre 51 a 204 días): Uruven, Ebigold, Bella Vela, El Águila, Coep, Coopima y Cootax (Cooperativa de Taxis de Fray Bentos).
A su vez, Uruven, Ebigold y Bella Vela refinanciaron sus deudas, al igual que Funsacoop, CTC (Cooperativa de Trabajadores Cerámicos de Empalme Olmos) y Ctepa (Cooperativa de Trabajadores del Emprendimiento Popular Alimentario). También Cotrapay (ex Paylana), que acaba de enviar a todo su personal al “seguro de paro” a raíz de dificultades.
Funcionamiento.
Para determinar la elegibilidad de los proyectos, se analizó el modelo de gestión de la empresa —priorizando la autogestión— y, en segundo lugar, su “viabilidad y sustentabilidad, la incidencia en sectores estratégicos” y el “aporte a la comunidad”, indicó el informe del Poder Ejecutivo. El seguimiento de los emprendimientos se realiza “periódicamente” en base a los documentos de gasto que se entendió pertinente solicitar para controlar el uso de los fondos prestados, explicó.
El Fondes se subdivide en cinco subfondos, aunque desde su creación sólo han funcionado dos: de asistencia técnica no reembolsable (Fondat) y de financiamiento (Fonfi). Por decreto, en marzo pasado se dispuso que la totalidad de los activos del Fonfi correspondientes a apoyos ya desembolsados, así como los no entregados pero concedidos por la Junta de Dirección del Fondes, pasaran a ser administrados por el Instituto Nacional del Cooperativismo. Esta entidad también deberá encargarse de canalizar las nuevas solicitudes de apoyo de financiamiento. Un proyecto que modifica aspectos del fondeo y el funcionamiento del Fondes fue votado en junio por la Cámara de Diputados y actualmente se encuentra a consideración del Senado.
El Partido Nacional tiene reparos; está a favor de un fondo de desarrollo con dineros públicos, pero sostiene que ese proyecto de ley no deja en claro el “para qué” ni el “cómo”. El diputado nacionalista Rodrigo Goñi lo califica como “engañoso”, “voluntarista”, “ineficaz”, “discrecional” y “perjudicial para el ecosistema emprendedor”.
A instancias de ese legislador se pretendió integrar una comisión investigadora de la actuación del Fondes por supuestos usos ilícitos de los apoyos, pero la propuesta no consiguió los votos. Goñi cuestiona en particular el caso de la imprenta coloniense Pressur, que en 2013 pasó a manos de la cooperativa de trabajadores Coep y tiempo después de haber recibido U$S 6 millones cesó sus actividades.
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, dijo el viernes 3, en un evento desarrollado en el edificio anexo del Palacio Legislativo con motivo del Día del Cooperativismo, que en este tercer período del Frente Amplio, a través del Fondes se desembolsarán U$S 100 millones.