“Las prostitutas van delante de ustedes hacia el Reino de Dios”, dijo Jesús a los filisteos que lo acusaban de ser amigo de ladrones y pecadores, según relatan los Evangelios.
“Las prostitutas van delante de ustedes hacia el Reino de Dios”, dijo Jesús a los filisteos que lo acusaban de ser amigo de ladrones y pecadores, según relatan los Evangelios.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor eso, cuando al principio de la década de 1980 un grupo de mujeres dedicadas a la prostitución fue a pedir ayuda al desaparecido Centro de Investigación y Promoción Franciscana y Ecológica, los religiosos de la institución se preguntaron “¿por qué no?”, y enseguida decidieron apoyar la iniciativa, que luego se transformaría en la Asociación de Meretrices Profesionales del Uruguay (Amepu).
Esa postura estuvo en sintonía con la ayuda que brindó el papa Juan Pablo II a la apertura de un sindicato en su natal Polonia, y también con las enseñanzas de San Francisco de Asís, que ayudaba a los leprosos, recordó a Búsqueda el cura Jerónimo Bórmida, que estuvo vinculado con el proyecto desde el principio y hoy dirige la Parroquia San Francisco de Asís.
Los franciscanos brindaron a las prostitutas un lugar donde reunirse, un asistente social, un psicólogo y, sobre todo, un oído para que fueran escuchadas. Durante la dictadura (1973-1985), esa congregación ayudó a guerrilleros, sindicalistas, a los ex presos y a las personas que eran perseguidas por el régimen militar en general, contó Bórmida, que en 1988 se fue de Uruguay y se desvinculó de las actividades que sus hermanos emprendían en el país, incluido el apoyo a Amepu.