Entre los dirigentes se teme que el nivel de participación pueda ser el más bajo de la historia, como castigo a los problemas generados por los últimos gobiernos.
En ese panorama frío, la candidatura de “Pacha” Sánchez, nacida de un grupo de jóvenes frenteamplistas encabezado por las directoras de la Intendencia de Montevideo Maite López (Juventud) y Fabiana Goyeneche (Desarrollo Social) obtuvo también el apoyo de veteranos no emepepistas como el ex viceministro de Salud Miguel Fernández Galeano y el ex director de la Junta Nacional de Drogas Milton Romani.
Pacha recibió el aval del MPP, aunque el líder histórico del sector había manejado antes los nombres del diputado fernandino Oscar de los Santos y del ex vicecanciller Roberto Conde para presidir el Frente Amplio, luego de que se forzara la renuncia de Mónica Xavier.
Precisamente Conde, con el apoyo del Partido Comunista (PCU), el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y otros sectores se constituyó en un candidato alternativo tanto a Sánchez como al otro con posibilidades de ganar: el director de Derechos Humanos Javier Miranda.
A diferencia de Sánchez y del cuarto candidato, el ex ministro de Defensa José Bayardi, que pertenece a la Vertiente Artiguista (VA), Miranda es un no sectorizado, igual que Conde.
Pero mientras Miranda, apoyado por el Frente Liber Seregni (FLS), el Partido Socialista (PS) y otros pequeños grupos, es independiente, Conde militó en el PS, del que fue secretario general.
El viejo esquema de “radicales” y “moderados” no se aplica con facilidad a estas elecciones. Conde es, a priori, el que está más a la izquierda. Sánchez evitó esa dicotomía y de hecho obtuvo el apoyo de personalidades como Álvaro Padrón, director de proyectos de la fundación socialdemócrata alemana Friedrich Ebert.
Padrón y otras 23 personalidades cerraron la larga campaña el martes 19 en el teatro El Galpón.
Previendo baja asistencia, los organizadores del acto, al que concurrieron el ex presidente Mujica y la senadora Lucía Topolansky, que se mantuvieron observando desde sus asientos en la mitad de sala, taparon con grandes banderas del Frente Amplio los dos laterales del teatro que cuenta en total con 740 butacas.
La Teja Pride y el grupo del barrio Capra Sin razón trataron de animar al público que tuvo su mayor momento de entusiasmo cuando, sin aviso previo, se emitió una grabación del humorista Gonzalo Cammarota que hizo una versión especial de su personaje radial Julio César Migues.
“Intolerancia”.
Mientras Bayardi y Conde no hicieron actos de cierre, Miranda finalizó su campaña en una pequeña sala del Club Banco Hipotecario desbordada de un público entusiasta.
“No está fácil el Frente Amplio, producto de la intolerancia”, se quejó uno de los oradores, el senador Rafael Michelini, quien reclamó a Miranda “que no claudique”.
El ex intendente de Maldonado de los Santos, sin embargo, dijo que no hay que estar “peleando para dentro del Frente”, sino contra la derecha.
Astori, por su parte, admitió que hay enojo, frialdad y desengaño y que la elección del domingo 24 es, por ese motivo, “un evento difícil” influido por tres causas: el país enfrenta dificultades nunca vividas antes en los gobiernos del Frente; la fuerza política ha tenido una conducción inestable y desde el gobierno se han “cometido errores”, aunque sostuvo que “el país está recobrando la confianza en sí mismo”.
Elogió a Miranda y sostuvo que “está comprometido en la lucha contra el aparato”.
Miranda, por su parte, agradeció la confianza y llamó a “una revolución que devuelva el poder a la gente”.
Las frases de campaña, sin embargo, no habrían logrado mayores resultados.
“No aparecen candidatos que estén recogiendo el descontento del Frente Amplio (...) el FA ha tenido desde el primer gobierno problemas importantes en términos de comunicación (...), y no ha dado con la tecla de lo que quiere. (...) En el período de Mujica la comunicación no tenía una estrategia (...) y en la actual gestión el problema tiene que ver en cómo se piensa hoy en día la comunicación. (...) No hay una estrategia de comunicación diseñada en ese sentido”, dijo en radio El Espectador, Eduardo Botinelli, director de la consultora Factum.
El ex asesor de Astori, Esteban Valenti, se colocó con la mayoría, que se da por descontado no irá a votar.
Aunque había manifestado su apoyo a Miranda, en su columna de Montevideo Portal anunció que por primera vez no asistirá porque “los temas políticos principales del debate de la izquierda han sido cuidadosamente evitados por los cuatro” candidatos.
En la misma línea se ubicó un ex edil de Asamblea Uruguay de Maldonado, que envió una carta explicando sus discrepancias y advirtió acerca de la corrupción.
Cinco hojas.
Los votantes, con la única condición de ser mayores de 14 años de edad y adherentes al Frente Amplio, tendrán a disposición cinco hojas: presidente, presidente departamental, candidatos de las base, sector nacional y sector departamental. Es posible el voto cruzado y observado, en cualquier comité, y también se habilitó el sufragio epistolar desde el exterior.
En el caso de los delegados de las bases, los votantes podrán marcar un máximo de tres nombres para los plenarios Nacional y Departamental.
El nuevo Plenario Nacional tendrá su primera reunión el sábado 10 de setiembre. Allí asumirán los 85 representantes de los sectores, otros tantos de las bases (41 de Montevideo, 41 del resto del país y tres del exterior).
El presidente de la comisión electoral del Frente Amplio, Alfredo Curbelo, dijo a “La Diaria” que aunque hay circuitos en México, España, Suecia y Australia, seguramente dos de los tres delegados correspondan a las bases de Buenos Aires, donde está la mayor cantidad de frenteamplistas.