Esta vez es por algo que sorprende vivamente.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor mi franja etárea, y además por haber tenido que cambiar de departamento, lo que me atrasó el programa de fechas, recién anoche me dieron en el Hospital Pasteur la primera dosis de vacuna.
Tantas veces recurrí a este muy especial espacio ciudadano creado por Búsqueda…, pero hoy pido ocuparlo dando cuenta de algo sorprendente.
Desde que llegué a la hora exacta (20.00 h) a la que fui citado, me presenté en una mesa en la que un funcionario me preguntó nombre y cédula, verificando que estaba en la lista y me entregó la declaración correspondiente para llenar.
De allí me indicó pasar a una repartición contigua donde ocupé el tercer lugar en una fila, por lo que en muy pocos minutos pasé al vacunatorio donde cumplí con la entrega de datos y de inmediato fui vacunado mientras una funcionaria me explicaba, de la mejor forma, y en realidad con más datos de los que se me hubiese ocurrido preguntar.
A continuación, me indicaron que debía esperar en una sala unos minutos para descartar algún eventual problema.
Allí fui recibido por un funcionario que me hizo algunas preguntas y me entregó un pequeño aparato como un cronómetro, indicando que al llegar a cero, y si no había tenido ninguna molestia, se lo devolvería y podía retirarme terminando todo los trámites y ya vacunado.
Con todas las disculpas que debo presentar, se me ocurre dar cuenta de esto, pero preguntarme cómo es que Salud Pública, incluyendo autoridades, gerencias, personal de enfermería, técnicos, administrativos, etc., lograron una actuación espectacularmente coordinada y sorprendente.
Seguramente esta carta no tendría sentido si uno supiese el nivel de excelencia total que se logró, ya que no vi ni un solo mal gesto, ni una sola muestra de mal humor, ninguna duda en el trámite, ni una ni mínima demora, debo entonces, agradablemente, por lo sorprendente, de lo que lograron dar cuenta. No sé cómo lo hicieron ni cómo lograron esta armónica sinfonía resonando acorde hasta en los mínimos detalles sin dejar de anotar la limpieza, el orden, pintura de paredes. Todo muy bien.
No había ido en auto, lo hice en taxi para evitar el desagradable tránsito montevideano y además porque me habían advertido que la zona no es muy segura para la noche y tampoco sabía lo que iba a demorar.
Ya el taxi de ida me dio la razón de no haber ido en mi coche por las razones que me relató sobre el lugar más todo lo que pude ver de desórdenes en el viaje desde Punta Carretas (vivo en Punta del Este, que es otro mundo). De regreso, comenté al otro taximetrista sobre mi sorpresa por la impecable suma de detalles. Curiosamente, para aumentar mi buena impresión, me relató anécdotas de que pasajeros de todas las edades le han comentado exactamente lo mismo en cuanto a el funcionamiento de los vacunatorios de donde trasladó pasajeros vacunados.
Esto es la demostración clara de que una dirección general bien orientada con el objetivo de servir al ciudadano termina con los mitos que estigmatizan la función de algunos funcionarios públicos.
Ojalá este operativo sea un ejemplo que se extienda se extienda a toda la estructura oficial y que también los privados tomen buena nota de que ¡sí se puede! Felicitaciones.
Edgardo Viola Bouyssounade