En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Calle Nicaragua esquina Inca. Una casa modesta, sencilla, un living pequeño, luz tenue, y una mesita ratona cubierta con dos repasadores oficiando de mantel, arriba una Coca-Cola, una botella de agua mineral y tres vasos. A su alrededor el comando de campaña del precandidato del Partido Nacional Álvaro Germano repasa la agenda de eventos en los meses que quedan antes del día de las elecciones internas. Carla, la encargada de prensa, irrumpe desde la cocina de la casa —que es la de Germano— con dos platos de sandwiches olímpicos. Raúl, el coordinador general de la incipiente agrupación política, sirve los vasos. Mario, secretario general, pide que por favor nadie haga cumplidos, y va por uno de los de pan blanco. “¡Mirá que casi hipotecamos la casa para comprar esto!”. No es fácil hacer campaña electoral con escasos recursos, coinciden.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Hay candidatos, la mayoría, que aún siendo conocidos para el electorado destinan varios millones de dólares para posicionarse. Financian cartelería, publicidad en televisión y radio, montan modernos escenarios en actos multitudinarios, hacen largas giras por el interior del país. Hay otros que se las tienen que ingeniar con lo poco que tienen. Álvaro Germano y Alfredo Oliú son dos de los cinco precandidatos de la siempre competitiva interna blanca que están a la sombra de los flashes. La campaña avanza y ellos, sin hacerse notar demasiado, siguen ahí, peregrinando.
Germano, el mismo que sorprende con sus discursos cargados de citas textuales a canciones románticas o pasajes de la Biblia, dice que en lugar de hacer actos políticos van a hablar casa por casa. Así como los grupos religiosos que predican su mensaje a domicilio. O como los pequeños emprendedores que organizan una reunión en casas de conocidos para mostrar un producto novedoso. “¿Viste como son las reuniones de Tupperware?, bueno lo mismo. La idea es que si esto no funciona ponemos un quiosquito”, bromea Carla.
A veces el auditorio es de dos o tres personas, otras, de más de 50. Un limpiavidrios, que se unió al equipo que lidera Germano, consiguió armar una reunión numerosa en el barrio Punta de Rieles. Hasta allí fue el precandidato blanco y su equipo. “Queremos realmente otra forma de hacer política, no es que no nos da la guita. El punto es que no hacemos más de lo mismo. Cuando hacés un acto y convocás mucha gente, siempre hay uno que va preguntando qué hay para mí: desde el chorizo hasta el cargo”, explica Carla. Germano insiste que antes de ese “circo” prefiere apostar por el cara a cara, por el trabajo de hormiga. “Se hacen actos de 700 personas y a las que le llegás son cinco. Las otras 695 van a ver qué se pueden llevar. Nosotros no estamos para salvarnos en la política y no tenemos nada para perder. Y cuando transmitís eso, a la gente le llega”.
Pero tampoco se reniega de los grandes eventos partidarios, una oportunidad única para ganar segundos en los grandes medios. Cuando se hizo el acto de unidad de todos los precandidatos blancos en Santa Clara del Olimar, Germano consiguió un auto, hizo una colecta para la nafta y partió junto a dos miembros de su equipo rumbo al interior profundo. La foto en los diarios junto a los otros precandidatos con las manos alzadas en victoria, no tiene precio.
En mayo tiene previsto iniciar una gira por el interior del país. Pedirá licencia en su trabajo —es funcionario de OSE— y saldrá, dice que en ómnibus si es necesario, a hacer el último esfuerzo de la campaña. Su lanzamiento fue en octubre, ante unas pocas personas que se reunieron en la Plaza Cagancha para asistir a un acto en el que el precandidato se presentó junto a su banda de rock y alternó canciones como “Costumbres Argentinas” con mensajes en contra de la posición del vecino país con respecto a las plantas de celulosa.
Durmiendo en el cuartel.
Alfredo Oliú fue el último en sumarse como precandidato en la interna blanca. Militante desde siempre e integrante de una familia con tradición nacionalista —su padre Fernando fue un notorio dirigente del Movimiento Por la Patria— se dio cuenta pronto de lo complicado que es embarcarse como cabeza en una carrera electoral. “Nuestro trabajo es todo a pedal”, dice.
“El tema del recurso económico es una variable que es determinante. Y no quiero decir que esté bien: está mal. Se gasta una fortuna, la cual no solo no tengo sino que no estoy dispuesto a gastar”. Su objetivo es generar un grupo político con un perfil distinto dentro del Partido Nacional, “que represente al que se quedó en la casa o al que está en el llano”. Pero todo sale plata. No invierte en cartelería o gigantografías porque a esta altura sería “como tirar agua en el mar”. La única movida publicitaria grande la logró gracias a un conocido que les consiguió una avioneta para que se paseara unos minutos por las costas de Montevideo con el cartel “Oliú Presidente”. “Por suerte fue justo el 6 de enero, el día que hubo más gente en las playas”.
Oliú asegura que lo primero que tuvo que hacer fue ver qué es lo que tiene gratis para usar a su favor. Y la respuesta fue las redes sociales, que es hoy el principal insumo de comunicación a su servicio. Hasta ahora su acto más grande reunió a unas cien personas en Rincón del Cerro. El próximo sábado tiene otro en Playa Pascual. El acto de Santa Clara fue su bautismo ante la gran masa. Un discurso de unos cinco minutos en donde agradeció la “apertura y democracia” del Partido Nacional que permite el surgimiento de candidaturas “emergentes” como la suya o la de Germano. En el medio de decenas de banderas de Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga y Sergio Abreu, se podían ver un par de carteles hechos a mano por sus representantes locales en el pueblo.
Mientras tanto, mientras los focos no lo iluminan, él y su equipo están “agazapados buscando el hueco para tirarse en palomita” en procura de notoriedad. Por ejemplo, cuando la precandidata frentista Constanza Moreira declaró que estaba dispuesta a debatir con quien sea, él fue el primero en recoger el guante. Sin embargo, no hubo respuesta.
En febrero se embarcó junto a un miembro de su equipo en una recorrida por el interior del país. Pueblo a pueblo en un auto y con la plata justa. Cuenta que hubo varias noches en las que tuvo que apelar a la generosidad de los locales que le abrieron las puertas de su casa para poder dormir en una cama y no en el auto. En Melo se quedaron en el “rancho” de una familia con once integrantes. En otra ciudad, que prefiere no nombrar para no comprometer a nadie, no les quedó otra que tocar la puerta en un cuartel militar. “Era eso o una parroquia. Encontramos el cuartel primero y nos dejaron pasar la noche ahí”. En cada lugar que visitaban lograban armar pequeñas reuniones con vecinos o concretar entrevistas en los medios locales. Así fue la dinámica de su gira por el interior.
Dice que tiene previsto hacer un acto final de campaña, pero no sabe cuándo. “Algo vamos a tener que hacer”. Cuando se le consulta lo mismo a Germano, titubea, pero también se apura a decir que seguramente a mediados de mayo hará su acto de cierre.