• Cotizaciones
    miércoles 17 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Haciendo boca

    La posibilidad que nos brindan los conflictos entre educadores y autoridades del gobierno —más allá de la posibilidad de tener los niños en nuestras casas en días laborables sin que sepamos dónde meterlos—, es la de generar una trazabilidad del razonamiento que suelen aplicar las partes; con especial interés en la de profesores y maestros gremialistas, quienes, se supone, son la voz representativa de los encargados de enseñarles a razonar a nuestros hijos.

    En este caso, una vez más, los representantes gremiales de la educación evidencian una destreza que sabrán transmitirle a las nuevas generaciones: la habilidad para la simplificación. Tienen un talento insuperable para despejar las variables, sin importar cuántas sean, y encontrar una causa única de todos los males. El responsable absoluto de los padecimientos de maestros y docentes hoy en día se llama Lorenzo. Así como el Promejora fue en su momento el enviado del satanás neoliberal frente al que se debía plantar cara, un lobo con forma de programa estudiantil que alentaba el predominio de la educación privada con el ferviente deseo de que la pública sucumbiera, y si prosperaba el hijo del obrero quedaría condenado a reciclar residuos o delinquir, hoy la encarnación del mal movida por los hilos del demonio yanqui es Lorenzo.

    El ministro de economía está por ingresar al mismo Olimpo en el que habita la figura de Rama, aquel responsable único del desastre del sistema educativo nacional en cualquiera de sus niveles. Incluso en el entendido de que Rama no pudo aplicar su asquerosa reforma de los noventa gracias a la oposición de los heroicos profesores y maestros agremiados, los únicos que defienden la escuela vareliana y a los chiquilines ante el asedio neoliberal, y estuvieron firmes en su momento para impedir el atropello que quería transformar a nuestros jóvenes en soldados del capital, así y todo, el propio Rama sin poder aplicar su reforma, sin cristalizar su plan macabro, destrozó toda la educación, de punta a punta. Pues Lorenzo ya puede ir disponiendo de un asiento al lado de él, y se puede poner su gorrito del FMI si quiere, y cantar el himno yanqui de pie.

    Lo traumático del asunto es saber que detrás de tanto pensamiento lineal está la gente encargada de transmitirle el espíritu crítico a nuestros jóvenes. La parte buena es que, por suerte, esos niños y mocitos tienen en sus casas, a la vuelta del aula, algo peor aún de lo que se les da en el liceo y la escuela, mucho más desestimulante y miserable: nosotros, los adultos, sus padres, prontos para pegarles nuestros vicios conductuales y enterrar cualquier brote de inquietud que haya sobrevivido al sistema educativo. Y como último complemento para su formación encuentran en la televisión y las redes sociales el toquecito extra de horno que termine de cocinar ese cerebro en construcción, o de rostizarlo —para ganar precisión en la metáfora culinaria—. No hay chance de que algún joven salga medianamente bien en este contexto. Gracias a Dios son pocos en este país.

    Aún así, deberían agradecer la posibilidad de seguir gozando de esta hermosa educación igualitaria que les brindamos. Igualitaria solamente en nuestra cabeza, claro, en la realidad dista mucho de serlo; pero qué importa si uno puede irse a dormir contento y tranquilo con uno mismo, seguro de su dignidad y estoicismo para ponerle freno al monstruo que quiere destruir la hermosa sociedad que hemos construido.