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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl señor José Zorrilla, en una carta publicada en este semanario, discrepa con la posición que sostengo respecto a las dificultades de concreción de la hidrovía del río Uruguay. Su opinión me merece respeto, pero me hubiera gustado que explicara cómo se iban a superar los obstáculos que plantea ese proyecto. Al hacer referencia a los costos de infraestructura solo indica la necesidad de dragar los pasos hasta Itaquí y refiere al canal de navegación necesario para conectar la parte navegable del río con el embalse causado por la represa de Salto Grande. No explica cómo se va a lograr esa conexión. Tampoco explica cómo se van a sortear, en la cola del embalse, las restingas y roquedales de ltacumbú y no explica, tampoco, cómo se va a resolver el bajo gálibo del puente Uruguayana-Paso de los Libres. Pero además, sorpresivamente, incorpora al análisis de la hidrovía del río Uruguay al río Negro, sosteniendo que se deben construir tres represas, con sus esclusas, en Mercedes, en Palmar y en Baygorria. Parece claro que son dos cosas distintas, una es la hidrovía que comprende a los tres Estados ribereños y otra refiere a eventuales emprendimientos en el río Negro, en un tramo, que es de exclusiva competencia uruguaya.
Cuando habla de los intereses geopolíticos, no toma en cuenta la política exterior del Brasil, que no está interesado en que sus cargas salgan por el río Uruguay para ser transbordadas en puertos argentinos o uruguayos. Personalmente, me gustaría que existiese esa hidrovía. He navegado mucho ese curso fluvial y lo recorrí, también, por vía terrestre hasta Chapecó; fui negociador del Estatuto del Río Uruguay; durante 11 años me desempeñé como presidente de la delegación uruguaya ante la CARU y tengo varias publicaciones sobre esta temática, pero eso no me impide ser realista. Siendo realista y parafraseando a Bolívar, creo que insistir con ese emprendimiento sería como arar en el agua, con un alto costo que deberemos solventar los contribuyentes.
Facilitar la navegación hasta Salto, como lo hace la CARU, me parece bien. Pretender llegar hasta Itaquí no me parece factible. Cuando sostuve, en una nota periodística y en un artículo en la Revista Naval, que el puerto de aguas profundas en Rocha era inviable, muchos no compartieron mi opinión, pero el tiempo puso las cosas en su lugar, no existían las cargas que lo justificaran y todo lo gastado se fue por el drenaje. Cuando afirmé que la regasificadora era inviable si no se garantizaba la venta del excedente del fluido, también fui objeto de críticas y ahora, a nosotros, a los contribuyentes, nos está costando más de 200 millones de dólares este emprendimiento fallido.
Dijo, una vez, Goethe: “Pensar es fácil, hacer es difícil y hacer realidad un pensamiento es la cosa más difícil del mundo”. En mi opinión, el referido proyecto es de difícil concreción, pero debo precisar que apoyo al gobierno del Dr. Lacalle Pou al que voté y que solo pretendo aportar elementos de juicio para que no incurra en los mismos emprendimientos inviables en que incurrió el FA y que tanto le han costado al Fisco y al bolsillo de todos los uruguayos.
Dr. Edison González Lapeyre