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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDurante decenas de años quienes hoy estamos jubilados hemos pagado al Banco de Previsión Social (BPS), a través de sueldos, aguinaldos y salarios vacacionales, “un sistema solidario”.
No fue sencillo, pero como nuestra generación no había sufrido la desinformación y la escasa educación de la actual, nos ingeniamos para que, cuando llegara el momento de jubilarnos, el nivel de vida que acostumbrábamos tener no cayera al sótano y pudiéramos seguir disfrutando durante los últimos años de nuestra vida sin aguinaldo ni salario vacacional. Miles de uruguayos pudieron cobrar sus jubilaciones gracias a la “solidaridad” de las anteriores.
Ahora bien, cuando nos tocó el turno, entre gallos y medias noches, aparece el ogro, el IASS, pergeñado por “mentes brillantes”, para obligarnos a descender varios escalones hacia el sótano, precisamente en la etapa de la vida que más gastos tenemos: órdenes médicas, medicamentos, asistencia externa, enfermería, etcétera.
Probablemente —en realidad, seguramente—, no todo lo que aportamos tuvo al BPS como destino. No descarto que hayamos bancado, por Rentas Generales, algún que otro asunto mediante el viejo truco del bicicleteo de nuestros ahorros.
Ahora aparece el ministro de Economía, Mario Bergara —el sucesor del que abusó del poder con el tema Pluna—, expresando que el gasto público, entre empleados públicos y jubilaciones, es lo que más afecta a la economía.
¿Compara empleados públicos con jubilados?
Nosotros generamos nuestro futuro y nadie nos da esa “renta” de la que habla el IASS porque se trata de un acto de generosidad del Estado, de Bergara o del presidente de la República. Se debe a los años de solidaridad, tantas veces argumentada y poco reconocida.
Si es así, ¿por qué están entrando cantidades insólitas de nuevos empleados al Estado?
Los jubilados son la parte más sensible de la sociedad, tanto que luego de determinada edad van cayendo como moscas, como seguramente le ocurre o les ocurrirá a los ancestros de Bergara, o como le ocurrirá, más pronto que tarde, al presidente José Mujica.
Sigan así y veremos cuál es el resultado.
Graziella Pastorino
CI 1.160.853-6