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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHasta el momento, he optado por no vacunarme contra el Covid-19 con las vacunas existentes. No soy una persona contraria a las vacunas ni que no piense en los demás, como se nos ha etiquetado a quienes desde nuestra libertad hemos escogido tal situación, sino que simplemente entiendo que con base en el principio precautorio hasta no tener certezas científicas respecto a las consecuencias en el tiempo de estas sobre mi salud prefiero abstenerme.
Sin perjuicio de ello, en enero del corriente año padecí Covid-19, habiendo tenido como síntomas dolor de cabeza un día —el primero— y extremo cansancio y dolor de espalda el resto. Por tal motivo, tengo un alta médica —firmada por supuesto por un médico— con la fecha del test de antígenos negativo que me realizaron tras trascurridos los 10 días del primer síntoma.
Asimismo, se ha manifestado por varios medios fidedignos, y por el escenario de la realidad, que las personas que tuvieron Covid producen una serie de autodefensas y anticuerpos bastante mayores a las que producen las vacunas y por un lapsus prolongado de tiempo que por lo menos dura tres meses.
No obstante —y es lo que motiva esta carta—, aun con el alta médica de hace un mes y medio y en el terreno de los hechos teniendo menos posibilidades de contagiarme y de contagiar Covid-19 que una persona vacunada, la situación es que no puedo acudir a la fiesta de casamiento de unos íntimos amigos porque el lugar de la fiesta expresa que por protocolo Covid solamente se permite el ingreso en lugares cerrados donde se bailará a personas vacunadas si se quiere tener el aforo total, y no hay excepciones, por más que las excepciones (ej. el alta médica dentro de los tres meses de haber tenido Covid-19) sean de sentido más común que las propias reglas.
Entonces yo me pregunto…
¿Dónde está la coherencia en dicho protocolo si las personas vacunadas que vayan pueden portar el Covid-19, así como contagiar o contagiarse, y yo de aquí a mediados de abril (por lo menos) tengo mínimas posibilidades de contagiarme y, por ende, de contagiar Covid?
¿Cómo puede ser que un vacunado pueda acceder a una fiesta a la que a mí se me imposibilita el acceso por protocolo del MSP cuando en mi caso soy un factor de riesgo para la sociedad muchísimo menor que una persona vacunada?
Creo que este tipo de protocolo sin coherencia genera una discriminación sin sustento científico ni fáctico, absolutamente injustificada, contraria a varios derechos humanos y que en lo que respecta a la transmisión del virus es absolutamente ilógica.
Espero que las autoridades competentes tengan a bien adecuar los hechos a lo que el sentido común requiere, por más que el sentido común sea el menos común de los sentidos.
Ma. Victoria Pereira
CI 1.909.284-2