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Jorge Gandini dice que siente el extraño privilegio de haber muerto y volver a vivir para ver qué dicen de uno cuando ya no está. Cuando el Partido Nacional tomó la decisión de bajarlo de la candidatura a Montevideo, Gandini, como si estuviera muerto, se paseó entre propios y extraños que le decían que con él como candidato la suerte del Partido de la Concertación hubiera sido distinta. “¡Qué sponsor la muerte!”, ríe el diputado blanco en su despacho. Asegura que no tiene reproches, pero no oculta las críticas hacia la construcción de una Concertación que al final “recorrió el camino de siempre” y que la terminó “salvando” el candidato independiente a los blancos y colorados. Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.
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—Creo que Novick hizo todo bien en un espacio que fue encontrando a medida que se desarrollaba la campaña y fue el espacio que le dejaron los partidos tradicionales. Tiene el mérito de haber recuperado muchos electores blancos y colorados que no hubieran votado a la Concertación, que estaban tentados a votar en la interna del frente Amplio y que Novick recuperó en la medida que se desvaneció la polarización Daniel Martínez-Lucía Topolansky. Pero volvieron encontrando en la figura de Novick un candidato que dijo eficientemente lo que ese electorado pensaba. Y salvó a la Concertación.
—¿La salvó?
—Esa es mi interpretación. Tiendo a pensar que su desempeño ayudó a que la Concertación lograra mantener o casi mantener el mismo electorado que la elección de 2010, no logramos mantenerlo del todo. La oposición, agrupada ahora en la Concertación, tenía 14 ediles, ahora tiene 13. Compensó haber ganado dos alcaldías, y eso le dio sentido a haber recorrido este camino. Pero el objetivo original era ganar Montevideo. No fue un fracaso, pero tampoco fue un éxito. Porque se creó para ganar, y ganar, no ganó.
—¿Sin la figura de Novick la Concertación hubiera votado peor?
—No lo sabemos, la Concertación fue encontrando su lugar en la marcha. Fueron accidentadas las dos candidaturas de los partidos tradicionales y la figura de Novick contó con dos plus que a veces son importantes en las elecciones: ser lo nuevo y ser lo no político. Eso fue bien aprovechado por el candidato con un mensaje eficaz, pero contó también con un porcentaje de voto castigo. Muchos votantes blancos y colorados que nos dijeron a nosotros: la próxima hagan las cosas bien. La campaña de Novick se enfocó en un mensaje que no era para ganar, no fue a buscar los votos desencantados del Frente, fue a interpretar a una masa importante cansada de 25 años del Frente. Un mensaje más confrontativo que le llegó a la gente. Supo llegarle.
—¿Eso no lo logró Álvaro Garcé?
—No, para nada lo logró. Contó con la estructura del Partido Nacional y aun así perdimos.
—¿No supo interpretar lo que quería la gente?
—Garcé hizo un enorme esfuerzo, hizo lo que pudo, pero no conectó con la gente. Y esa es una cuestión esencial en política. Salió a la cancha sin haberse probado antes como candidato y no logró entusiasmar. Es muy difícil para Garcé, o para cualquiera, instalarse en un escenario tan difícil para los blancos como Montevideo y generar una corriente ganadora en poco tiempo. Con un partido que además no estaba en su mejor momento y con un candidato que había que presentarle a los dirigentes primero y a la gente después.
—Garcé fue quien lo sustituyó a usted, ¿qué reflexión hace ahora?
—Estoy con una enorme tranquilidad de espíritu y paz interior. Yo dije hace tres años atrás que había que hacer algo para que no nos pasara lo mismo. La clave era empezar antes, conectar con la gente, hacer una alianza política con la gente para demostrarle que el departamento nos interesa. Conocer, entender, vincular, aprender para después enamorar. Eso requiere un largo proceso. El partido entendió que el camino era otro y recorrió el camino de siempre. Este resultado no me sorprende para nada. A los blancos nos salió igual que siempre.
—¿Cree que hubiera pasado algo distinto si seguía con su candidatura?
—No sé qué hubiera pasado. Sé cuál era el plan. Y el plan conversado hace un año y medio atrás era generar un espacio donde los candidatos íbamos a ser Ney Castillo, Novick y yo. Novick ofreció su candidatura para apoyar a la Concertación mucho antes de la interna. No sé si le hubiera ido mejor que esto. Lo que si sé es que si hubiéramos consolidado ese escenario antes de las elecciones nacionales, hubiéramos generado de arranque una polarización entre partidos: entre el Frente Amplio y el desafiante. El cambio de planes agarró a la Concertación sin candidatos, permitió que se generara una idea de que no se les podía ganar y sustituyó la polarización entre partidos en una polarización interna en el Frente Amplio. Y eso hizo perder la ilusión de poder ganar, que no se pudo recuperar después. No se concretó el escenario competitivo con tres candidatos bien diferentes: uno con experiencia de candidatura y un perfil muy social (Ney Castillo), uno como yo, que era el político que había demostrado querer, y un tercero auténticamente independiente procedente del mundo empresarial y de la gestión. Ese era un buen modelo, un buen menú, con las alas abiertas para todos los gustos. A la Concertación se le pasaron los tiempos, y los tiempos individuales llegaron antes que los tiempos colectivos y antes que hubiera Concertación con programa, con planes, mística, con sede, con tangibilidad de partido para competir con otro partido político. Los candidatos ocuparon ese lugar antes que el proyecto colectivo. La Concertación no compitió con el Frente, compitieron tres candidatos con el Frente.
—¿Habló con Luis Lacalle Pou, que fue quien tomó la decisión de sustituirlo?
—No, de este tema no hemos hablado.
—¿Tiene algún reproche?
—No, no soy quién para juzgar y para reclamar. Cuando los líderes toman decisiones sin consultar a su gente —y muchas veces tienen que hacerlo— se hacen cargo. Y estoy seguro de que Luis se hace cargo de la suya. No sé si evalúa lo mismo que yo. Tengo una visión que es la mía y me confirma que hay que volver a hacer lo mismo que yo dije en un principio y que volveré a intentar hacer.
—¿Volverá a intentar ser intendente de Montevideo?
—Quiero renovar mi compromiso con Montevideo. Y ya estoy trabajando. Mi vocación es Montevideo y mi aspiración es ser intendente.