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El lunes 20 sobre las once de la noche, miles de personas presenciaron en vivo en el estadio Centenario y por televisión en sus casas, cómo jugadores de los dos clubes más populares de Uruguay, Nacional y Peñarol, se trenzaban a golpes de puño. Al otro día el Ministerio del Interior puso el tema en conocimiento de la Justicia y menos de 48 horas después la jueza penal Blanca Riero procesó sin prisión a nueve futbolistas y les prohibió practicar ese deporte por dos meses, pese a que el pedido del fiscal Gustavo Zubía había sido la prisión para ocho de los implicados.
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Este hecho, que hubiese sido infrecuente solo un par de años atrás, no es casualidad, según los propios operadores judiciales. Es que la tolerancia de jueces y fiscales con respecto a la violencia en los escenarios deportivos es cada vez menor, reconocen varios integrantes del sistema consultados por Búsqueda.
En diciembre la jueza Julia Staricco procesó a parciales de ambos equipos de fútbol por disturbios que se originaron en las tribunas del centenario. Ese mes se produjo el primer procesamiento sin prisión por discriminación en razón de género a dos hinchas del club Goes que en un partido de básquetbol llevaron una muñeca inflable y realizaron gestos con un “claro contenido misógino” (Búsqueda Nº 1.743).
“Es notorio que ha bajado la tolerancia hacia este tipo de conductas”, reconoció el experimentado juez penal y ministro de tribunal de Apelaciones en esa materia Eduardo Borges. “Antes una trifulca en una cancha quizás quedaba allí, y ahora tiene otras implicancias”.
“El tema de la violencia está sobre el tapete y se trata de cortarlo en todas sus formas. La sociedad así lo reclama y los jueces somos parte de la sociedad”, afirmó el magistrado, que ha sido docente de Derecho Penal en la estatal Facultad de Derecho y ocupó la presidencia de la Asociación de Magistrados en varias oportunidades.
“No pasa solo en el fútbol sino también en otros ámbitos. Por ejemplo, la población se indignó por hechos de violencia que se observaron en Punta del Diablo en este verano”, recordó.
El juez penal Ricardo Miguez coincide en que la sociedad reclama cada vez más mano dura con respecto a este tipo de episodios. Sin embargo destaca que los jueces desde hace tiempo están dando señales de que se deben combatir los desbordes en los escenarios deportivos.
“En 2001 yo era juez penal en Paysandú y cité a todos los jugadores de dos equipos enteros porque se tomaron a golpes de puño”, indicó.
Recordó también el famoso episodio del año 2000 en el que el ex juez penal Pablo Eguren se encontraba de turno en el estadio Centenario cuando se armó una gresca generalizada en un clásico y terminó con varios jugadores de ambos equipos e incluso el técnico de Peñarol, Julio Ribas, procesados con prisión.
“Lo que sí ha cambiado es que la gente está más sensible y se le da otra trascendencia a estos temas”, reflexionó.
“¿Asesinos?”.
Ayer miércoles, al llegar al juzgado a declarar el capitán de Nacional, Andrés Sco-tti, les dijo a los periodistas que estaban en la puerta: “¿A quién asesinaron? Sáquenles fotos a los delincuentes”.
El fiscal penal Carlos Negro le contestó a través de las redes sociales a Scotti.
El representante del Ministerio Público se indignó al leer esa frase y escribió en su cuenta de Facebook: “Delincuentes no solo son aquellos que se dedican a robar celulares o radios de auto. Delincuentes también son los que utilizan la violencia para resolver sus diferencias y conflictos. Los que todo lo arreglan a los golpes, lastimando al otro si pueden. Delincuentes también son los que se creen machos porque saben tirar una piña. Delincuentes son también los que golpean a hombres, pero con la misma frecuencia también a mujeres y niños, y sólo para demostrar e imponer su poder y una supuesta hombría”.
“Usted es una persona inteligente, que tuvo la suerte de tener una educación formal bastante completa, una familia contenedora y que seguramente le transmitió buenos valores”, agregó. “Ha perdido Ud. la oportunidad, no sólo de callarse la boca, sino de pedir disculpas. Disculpas por tratarse de un profesional de su prestigio y no obstante ello darnos un espectáculo tan lamentable”.
En declaraciones a Búsqueda Negro dijo que la actuación de la Justicia debe llegar hasta los escenarios deportivos. “La Justicia penal se impone a todos los ciudadanos del país, sin distinción. A los deportistas, médicos, abogados, incluso a los jueces, fiscales y gobernantes. Eso no es más que la consagración del principio de igualdad constitucionalmente reconocido”, reflexionó. Y de inmediato agregó: “Los escenarios deportivos no solo no escapan al ámbito de aplicación de la ley penal, sino que en todo caso ello opera como agravante de responsabilidad”.
A su juicio, existe cierto consenso en el ámbito del fútbol por el que se rechaza la intervención estatal. “Más allá de lo discutible de este postulado, ello jamás puede implicar que si se comete un delito, sea este de lesiones, riña, pero también de violación o hurto, en una cancha o en un vestuario, la Justicia penal no deba intervenir”, argumentó. “Pretender dejar librados a los particulares los cometidos que le son propios al Estado, es poco menos que volver a la ley de la selva, o en el mejor de los casos, a la justicia por mano propia”.