“Si te vas, nunca más ves a tu hija”, le dijo. Y lo cumplió. Hace cinco años que Rafael casi no tiene contacto con su niña. A veces va a la escuela a la hora de la salida para verla desde lejos. Ya no se atreve a acercarse. Con el paso del tiempo, la distancia entre Rafael y su hija construyó un muro infranqueable. Ahora la niña dice que no lo quiere ver. “¿Cómo me va a querer ver si solo tiene la versión de la madre?”, protesta Rafael. “Le lavó el cerebro en mi contra”, dice amargado y resignado.
Tras años de idas y venidas, desistió de seguir batallando en los juzgados por la tenencia de su hija. Hace poco ella cumplió 15 años. No la vio. Espera que cuando cumpla la mayoría de edad quiera saber de él. Rafael guarda los escritos que se presentaron durante el juicio. “Quiero que ella, si alguna vez se pregunta, pueda ver todo lo que pasó”.
La historia, con matices, se repite. Son varios los padres que relatan situaciones similares. Pasan meses, y hasta años, sin ver a sus hijos. Se enojan con las madres —a quienes los jueces otorgan la tenencia de los niños en la gran mayoría de los casos— pero más con la Justicia.
“Los juzgados no dan una solución al problema”, sostiene Carlos Freira, abogado e integrante de la organización “Todo por nuestros hijos ya”. El Código de la Niñez y la Adolescencia establece que cuando los padres se separaran y no acuerdan sobre la tenencia de los hijos, el juez puede “preferir a la madre” si el niño es menor de dos años.
No obstante, en los hechos, los jueces suelen conceder la tenencia a la madre más allá de la edad del niño. “La ley no le da preferencia a nadie. Quienes lo hacen son los jueces, porque tienen una filosofía machista, donde el hombre tiene que dedicarse a aportar el dinero para sustentar al niño y la madre tiene que criarlo”, sostiene Freira.
La organización lucha desde hace años para que en Uruguay se establezca por ley la tenencia compartida. Francia, varios estados de Estados Unidos, Costa Rica, Chile y Brasil han incorporado legislaciones en ese sentido, indicó Freira.
“Cuando hay una separación conflictiva se toma al niño como rehén”, explica Freira. “Para evitar eso, que es moneda corriente, los que hicieron estas legislaciones dijeron ‘se acabó’. Ni el padre ni la madre lo van a tomar de botín de guerra. Si hay una separación, el niño debe estar la mitad del tiempo con el padre y la mitad con la madre”.
Proponen que en los casos en que ambos padres quieren y pueden hacerse cargo del niño, la ley establezca, como norma, la tenencia compartida. La organización tiene preparado un proyecto de ley que planea presentar en el Parlamento en los próximos meses.
El mes pasado, durante una ponencia dictada en las Terceras Jornadas de Fortalecimiento de la Labor Pericial, organizadas por la Asociación Uruguaya de Peritos, el ministro de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) Ricardo Pérez Manrique apoyó esa posición. “Las fórmulas que tienen que ver con la tenencia compartida, por más que sean polémicas, desde el punto de vista de lo que el niño necesita de ambos progenitores, indudablemente son la mejor solución”, afirmó.
Esa posición quedó reflejada en un fallo reciente de la SCJ, que sentó un precedente esperanzador para los padres que reclaman la tenencia compartida. En una decisión novedosa, con una votación dividida tres a dos, los ministros de la Corte confirmaron una sentencia de segunda instancia y decidieron —contra la voluntad de ambos padres— que estos debían compartir la tenencia de su hijo.
Denuncias falsas.
Es jueves por la noche. Hace frío y la Iglesia del Cerrito está casi desierta. Sin embargo, en uno de los salones contiguos hay mucho movimiento. Más de 20 familiares —la mayoría son padres, pero también hay tías, abuelas, y hasta una bisabuela— están allí reunidos por una causa en común: recuperar el contacto con sus hijos, sobrinos y nietos.
La organización “Todo por nuestros hijos” se creó a fines de 2012 y reúne a más de 1.500 familias. No son solo padres, aclaran. Es que cuando el padre pierde contacto con su hijo, también deja de verlo toda la familia paterna. Una abuela cuenta entre lágrimas que hace años que no ve a su nieto. “Somos familias que sufrimos la ausencia de nuestros niños, perdiéndonos su infancia y su vida”, explica.
“Tenemos casos de padres que hace cinco o seis años que no ven a sus hijos”, agrega otra integrante, tía de un niño al que no ve desde que tiene 12 años. Hoy está por cumplir 19. Sobre su hermano, el padre del niño, recaen dos denuncias de abuso sexual. Falsas, asegura. Pero basta con que se presente la denuncia para separarlo del niño durante varios meses, incluso años si el juicio se demora.
Las denuncias falsas de abuso y violencia doméstica son moneda corriente, aseguran. Es un recurso que utilizan algunas madres para evitar que los padres puedan ver a sus hijos. Se quejan de que los juzgados demoran mucho tiempo en investigar esas acusaciones y, mientras tanto, ellos son apartados de sus hijos. Algunos llegan a la mayoría de edad sin casi haber tenido contacto con sus padres. “Para ese entonces ya sos un desconocido”, dice un padre que hace tres años no ve a su hija.
Decisión “polémica”.
Por todo esto, para la organización, la decisión de la SCJ es “importantísima”. “No ha habido otra decisión de la Corte de este estilo, tan contundente”, afirmó Freira. “Marca un camino, y debería ser un mensaje para los juzgados”, evaluó.
El caso se inició en 2009 cuando, luego de separarse, la madre de tres niños acudió a la Justicia para pedir la tenencia y un régimen de visitas para el padre. Él a su vez reclamó para sí la tenencia. En 2012, el juez concedió la tenencia a la madre. El padre apeló la decisión y un tribunal de segunda instancia revocó el fallo y dispuso un régimen de tenencia rotativa entre ambos. La madre presentó un recurso de casación ante la Corte.
En octubre de 2014 la Corte confirmó la decisión. “Ambos padres están en plenas posibilidades de hacerse cargo de su hijo y éste no opta por ninguno de ellos (...) pues de sus propias palabras se desprende que los quiere a ambos por igual, que teme perderlos”, argumentó. (El juicio comenzó por la tenencia de los tres hijos pero durante el proceso dos alcanzaron la mayoría de edad, por lo cual la Corte archivó el expediente para los mayores y decidió sobre el único hijo aun sometido a la patria potestad).
El fallo toma en cuenta la “gran conflictividad” que existe entre ambos padres, al punto de que no han podido acordar un régimen de visitas. “El expediente (...) demuestra que los padres no han podido acomodar su conflictividad, que parece no tener fin”, indica la sentencia. Como consecuencia, los hermanos que hoy son mayores “vivieron su niñez y adolescencia en el conflicto”.
Los ministros entendieron que si durante cuatro años las partes no han logrado “acuerdos mínimos de convivencia”, la solución es mandatar una tenencia compartida. “No es razonable”, argumentaron, que el tercer hijo viva la misma experiencia que sus hermanos. “El conflicto entre los adultos no puede ni debe dilucidarse cercenando el derecho del niño a estar con ambos padres”, indicaron.
El fallo fue apoyado por los ministros Pérez Manrique, Jorge Chediak y Julio César Chalar (que hoy ya no integra la Corte). Los ministros Jorge Larrieux y Jorge Ruibal presentaron un voto discorde. Entendieron que el régimen de tenencia rotativo “solo contribuirá a agudizar la relación conflictiva”.
Para estos ministros, la decisión de fijar una tenencia compartida “a progenitores que mantienen una larga relación conflictiva, vulnera las reglas de la lógica y de la experiencia y al mismo tiempo desconoce el ‘interés superior del niño’”.
En la discordia los ministros dijeron que “el derecho tiene limitaciones”, y por tanto “la verdadera solución de estos conflictos no depende sólo de la Justicia (...) correspondiéndole a los padres el deber de desplegar su mejor esfuerzo, en aras del bienestar del niño y adolescente”.
Concluyeron que la “estabilidad necesaria” para “proteger al niño” se logra “manteniendo el régimen dispuesto en primera instancia”, concediendo la tenencia a favor de la madre.