El llamado fue declarado desierto porque una de las concursantes —la pareja de Ungerfeld —renunció, y la otra aspirante, una uruguaya retornada al país, resultó eliminada porque no alcanzó el puntaje requerido para ocupar el cargo, según consta en el informe final del tribunal del 15 de diciembre de 2016.
Según informó El País a mediados de junio, la decisión sobre la conducta del docente venía siendo postergada por el caso de las filtraciones vía Whatsapp de las respuestas de parciales de Fisiología y Microbiología —materias de segundo año— en las que se vieron involucrados decenas de estudiantes de Veterinaria.
Ningún vicio.
La Asociación de Docentes de Veterinaria (ADV), perteneciente a la Asociación de Docentes de la Udelar (ADUR), presentó el 7 de marzo al decanato de la Facultad de Veterinaria una nota en la que solicitó una pesquisa para evaluar si hubo irregularidades en el proceso del referido concurso, como planteó el doctor Ungerfeld, y averiguar si existieron “presiones” por parte de este académico sobre el tribunal mientras se desarrollaba la prueba de selección en la que participó su pareja.
En respuesta al pedido del sindicato, el Consejo de Veterinaria encomendó una investigación administrativa. El caso fue remitido a la División Jurídica el 10 de marzo. Llamados a declarar, los miembros del tribunal del concurso, Garófalo, Marcelo Rodríguez Piñón y Ana Meikle, descartaron la existencia de irregularidades y presiones.
Garófalo fue tajante: “No existió ningún vicio de forma, ni de procedimiento”.
“Siempre actuamos de acuerdo a los reglamentos”, dijo a su turno Rodríguez Piñón, docente grado 4 de Bioquímica. Y Meikle, grado 5, de dedicación total, coincidió: “Fue un concurso complejo, pero siempre se llamó a Jurídica para tomar la decisión correcta”.
Jurídica no comprobó irregularidades ni vicios de forma que afectaran el procedimiento concursal. Tampoco verificó “presiones”, pero sí refirió a “la conducta inapropiada” de Ungerfeld, al haberse presentado ante el tribunal a cuestionar la actuación, a sabiendas de que el procedimiento estaba en curso.
Falta ética.
Si bien los tres docentes del tribunal fueron categóricos al descartar presiones, la profesora Garófalo reprodujo el diálogo que mantuvo con Ungerfeld. “Yo le dije, en primer lugar, que no hablaba del concurso hasta que finalizara y que si él quería expresar su opinión esperara a que el tribunal entregara el acta final”, relató, y luego decidió hacer constar el episodio ante el decano en ejercicio, Daniel Cavestany, el decano electo, José Piaggio, el asistente académico Andrés Gil y los consejeros docentes Cecilia Cajarville y Alejandro Bielli. “Porque lo consideré una falta ética del docente”, explicó.
Meikle dijo que Garófalo le comunicó que Ungerfeld habló con ella, lo cual “no corresponde éticamente”, aunque aclaró que eso no tuvo incidencia en el resultado del concurso.
Ungerfeld también compareció a declarar, el pasado 5 de abril, y reconoció haberse acercado al escritorio de su colega para cuestionar el procedimiento del tribunal, aunque, aclaró, no fue con ánimo de presionar sino de manifestar su “decepción”.
“Sí, es verdad que fui al escritorio de la señora Garófalo. También es verdad que fui durante el período en el cual se desarrollaba el concurso. No mencioné absolutamente nada de lo académico. (…) No aludí a su persona. Cuestioné la actuación del tribunal”, indicó.
El catedrático reconoció que su conducta no fue “la adecuada”, pero justificó su actuación aludiendo al vínculo sentimental que lo unía con una de las concursantes: “Cuestioné el procedimiento que afectó a mi pareja y directamente a mí también”.
Ungerfeld añadió en su defensa que su novia ya había quedado fuera de la prueba y ya “no tenía interés en el resultado del concurso”. “Quería transmitir mi decepción” —continuó—, porque “hubo una serie de procedimientos que yo entendí que no fueron regulares”.
Garófalo se ofendió ante ese planteo. “Cuando vi que se molestó, me retiré”, contó Ungerfeld. La conversación duró un par de minutos, sin testigos.
Gravedad.
Las actuaciones de Jurídica fueron remitidas al Consejo de Veterinaria, el cual resolvió por mayoría “observar” al catedrático Ungerfeld por su conducta “inadecuada con la ética universitaria”. La discusión se crispó varias veces durante la sesión con recriminaciones cruzadas entre los órdenes docentes.
El consejero delegado en representación de ADUR, Hugo Ochs, solicitó una “sanción ejemplarizante” para el profesor Ungerfeld por haber cometido una “falta de ética grave” y sobre todo por tratarse de un grado 5.
Sin embargo, el consejero docente Alejandro Bielli —de la misma agrupación de Ungerfeld— consideró “razonable” aplicarle una observación. Sin bien admitió que se trató de una conducta “lamentable” e “inapropiada” —“se dejó llevar por las emociones”, dijo—, reconoció su “error”. “Hay otros que hicieron cosas mucho más graves, que se atreven a predicar sobre ética, y no recibieron ninguna sanción”, deslizó.
Aldo Calliari, también del orden docente, apuntó directamente al consejero Ochs: “No puedo creer cómo una persona, con una larga historia de conductas inapropiadas e irrespetuosas, se esté erigiendo como miembro interpelante de otro docente”. Y agregó: “Su sola presencia nos hace mal como Consejo, nos quita autoridad moral. (…) Esta persona debería retirarse”.
El consejero del orden docente Luis Cal acusó a Calliari de desvirtuar la discusión. “¡Vaya manera de defender a su jefe, a su líder, al doctor Ungerfeld! ¡Atacando a otro consejero!”. Calliari sonrió.
Ochs retomó: “Es grave por quien protagonizó el incidente, no por el incidente puntual en sí. Esto no sería tan grave si no se tratara de una persona que tiene un grado 5, que es importante en la facultad, que tiene poder, que es referente de estudiantes y docentes”. Y planteó suspender a Ungerfeld por tres años como integrante de tribunales de concurso y representante de Veterinaria.
Felipe Echeverría, consejero estudiantil, apoyó la moción. “Si bien no tuvo incidencia la presión del profesor Ungerfeld, tal vez porque era la doctora Garófalo y no se dejó incidir, por su personalidad, esas cosas no pueden dejarse pasar”. “La peor sanción ya es la condena social”, insistió Calliari, antes de abandonar la mesa.
Tras llamar a la calma, el rector Piaggio dijo que la conducta de Ungerfeld fue “inadecuada”, básicamente porque hizo el planteo durante el desarrollo del concurso, y por tratarse de una “falta de ética” merece sanción. El Consejo decidió entonces “observar” a Ungerfeld por su conducta “inadecuada con la ética universitaria”.
Según el consejero docente José Pazzarini, la situación expuso que la facultad “necesita dar pasos importantes” en materia reglamentaria, y propuso instalar un comité de ética que asesore al Consejo. “Acá paga el doctor Ungerfeld, por su perfil personal y porque es el primer caso en el que se profundiza”, dijo, y añadió que se trata de “una resolución muy importante, porque sienta un precedente” administrativo y ético para la facultad.