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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSecularidad-laicidad. En la página 3 de la edición del jueves 26 de noviembre de Búsqueda, fue publicado un artículo titulado: La Masonería advirtió a los poderes públicos que la laicidad está “siendo sometida” a ataques que violan la Constitución y las leyes.
Según fuentes de la Gran Logia de la Masonería del Uruguay habrían acontecido algunos hechos recientes que fuentes de esta sociedad mencionan como “ejemplos” de lo que consideran un “propósito” destinado a reinterpretar el concepto de laicidad y que ciertas “personas” apuntadas por la misma están cometiendo, sic: “actos violatorios de la Constitución y de las leyes, y aun de gestos contrarios a su espíritu”. Ante tamaña acusación, la Masonería en lugar de llevar a cabo las denuncias del caso ante los organismos policiales o penales correspondientes, propios de nuestro Estado de derecho, ha decidido sic: “realizar gestiones ante diversas autoridades” cuyos nombres o reparticiones no se mencionan en el artículo de referencia.
Esta forma de anunciar ciertos procedimientos ante no sabemos qué autoridades, reparticiones del Estado, personas públicas, solo contribuye a que la ciudadanía en general, al desconocer a quiénes se refiere, pueda presumir muchas cosas. El dicho de César “No basta con serlo sino parecerlo”, con los ajustes del caso, también se podría aplicar al hecho que nos incumbe, pues siempre es preferible apartarse de cualquier oscuro estilo de accionar a los efectos de lograr influencias, especialmente cuando las fuentes proceden de sociedades cuyo origen es secreto.
En nuestra opinión, el fin nunca justifica los medios, a lo que agregamos, más aún cuando se tiene cierto convencimiento que se están cometiendo actos violatorios como se han calificado, que no deberían requerir ningún tipo de ocultamiento en su denuncia, a no ser que realmente no exista una profunda convicción y solo sea un empuje de un laicismo negativo de carácter laico fundamentalista al mejor estilo de algunos de nuestro pasado.
No obstante, esas confrontaciones fueron inteligentemente superadas por preclaros dirigentes políticos hace más de un siglo, y que con el devenir del tiempo han derivado en una laicidad positiva e inclusiva respetuosa para las partes e integradora de nuestra sociedad, donde todos tienen su espacio y que cuando alguien lo ocupa legítimamente a nadie debería preocuparle.
En este marco conceptual, mucho nos asombra la expresión de inquietud, según el artículo de Búsqueda, de varios oficiales de las FFAA, con motivo de la reinauguración de la Capilla que existe desde 1908 en el Hospital Militar luego de su puesta en valor. Parecería que se sintieran molestos por la asistencia espiritual que se pudiera brindar a los compañeros de armas o familiares, a pesar de ser exclusivamente a pedido de cualquier usuario que lo requiera en dicho nosocomio o en el ámbito de la Sanidad Militar.
Evidentemente, algunos grupos tienen que hacer un esfuerzo para adaptarse a la realidad socio-cultural, esto es a la pluralidad de mentalidades y creencias; a los cambios, a ciertos retos y al actual lenguaje de la sociedad. Hace falta una cultura de la tolerancia activa y todos tenemos necesidad de pasar de una laicidad de combate a una laicidad de inteligencia, que sepa aprovecharse de todas las energías morales e intelectuales de la sociedad, al decir de Régis Debray.
Seguramente estos oficiales desconocen que algunas semanas atrás el intendente de Montevideo, ingeniero Daniel Martínez, inauguraba el “Atrio de los Gentiles”, frente a un auditorio repleto de ciudadanos ávidos por escuchar los conceptos vertidos sobre construcción de ciudadanía, libertad, laicismo y laicidad en diferentes ámbitos de nuestra sociedad de parte del ex presidente Dr. Julio María Sanguinetti, Dra. María Simón, Dra. Ana Ribeiro, profesor Gerardo Caetano, cardenal italiano Gianfranco Ravasi, rectores de universidades públicas y privadas, periodistas, así como también representantes del quehacer nacional que se definieron agnósticos, además de otros ateos y algunos religiosos, etc.
Asimismo, el director del Hospital Maciel, Dr. Villar, recientemente se dirigía a un auditorio de alrededor de 200 personas entre funcionarios del hospital y público en general, con motivo de la presentación de la “Comisión Pro Restauración y Conservación de la Capilla de la Caridad del Hospital Maciel”, reconociendo el invalorable apoyo espiritual y humano que brindan las hermanas del Huerto, que custodian dicha capilla, a los enfermos que así lo solicitan. Y el director no se quedó solo con los pacientes, sino que agradeció también la contribución que espiritualmente hacen las monjas extendiendo su apoyo a los propios funcionarios del hospital, todo lo cual redunda en un mejor funcionamiento del servicio.
Esto se expresaba públicamente en el momento del lanzamiento de la restauración de la Capilla Maciel, con el apoyo de todos más allá de las creencias de cada uno, templo que está dentro del predio del nosocomio desde principios del siglo XIX y ante la atenta presencia del canciller de la República Nin Novoa, senadores y diputados, autoridades de ASSE, de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación y el arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Sturla, etc.
Frente a estos hechos, claros ejemplos de una laicidad inclusiva, dignos de destacar en una democracia, solo nos resta seguir construyendo una ética cívica en un marco plural con la colaboración de todas las tradiciones que consoliden una ética de mínimos, a fin de configurar un patrimonio propio que no deje afuera nuestras más caras tradiciones humanísticas. Para esto se requiere mucha grandeza y dejar de lado posiciones fundamentalistas propias de sociedades o grupos estancados en el tiempo, que no han evolucionado hacia los conceptos de secularidad-laicidad.
Sr. Enio Collazo Garagorri
CI 638.589-6